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ACTUALIDAD | PERFILES | 23 de Mayo de 2005

Kuntner, un grande en la sombra

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“Taciturno, quizá para algunos un poco rudo, sin duda eras una personas de ‘hechos’, una persona que completó importantes empresas sin pregonarlo a los cuatro vientos”. Así describe el italiano Silvio Mondinelli a su compatriota y amigo Christian Kuntner, al que vio morir la semana pasada mientras ascendían el Annapurna.

Foto: www.christiankuntner.com 
El Annapurna era el último ochomil que le faltaba 

“Básicamente soy un solitario. Odio estar en presencia de mucha gente”, se describió a sí mismo Kuntner poco antes de partir hacia el Annapurna, en una entrevista con www.stol.it.

Pese a que estaba a punto de unirse al exclusivo club de los escaladores con los 14 ochomiles, el sudtirolés no era un hombre amante de la fama. Muy conocido en el ambiente montañero, su imagen apenas trascendió para el gran público. Por eso, la financiación de sus expediciones provenía casi siempre de su propio bolsillo.

Nacido hace 43 años en Prad, en la parte occidental de Tirol del Sur, pronto se sintió atraído por la escalada. Para encontrar el sustento financiero necesario para desarrollar su vocación, buscó trabajo como dibujante técnico en un estudio de medición de su ciudad natal.

La evolución deportiva de Kuntner siguió los cánones no escritos de la alta montaña. Su primera expedición fuera de Europa fue en Perú, donde ascendió a picos como el Huascarán, el Alpamayo o el Nevado Ishinca. Tenía 26 años.

Foto: www.christiankuntner.com 
Tenía 43 años 

Uno después, escaló el McKinley en Alaska y en 1990, viajó a Pakistán para intentar el Gasherbrum II y el Broad Peak. Se volvió sin ninguno de los dos, pero allí empezó una historia de amor con el Himalaya, al que iría año tras año y donde uniría su nombre con el de los más grandes del montañismo.

“Por un lado es rutina, por el otro siento un gran respeto”, señaló antes de viajar al Annapurna, montaña que había intentado ya en tres ocasiones anteriores. “Es el último ochomil que todavía no pude vencer”.

Trece ochomiles en 14 años

Su primer gigante llegó en 1991, en el Cho Oyu, a cuya cima ascendió junto a la legendaria escaladora polaca Wanda Rutkiewicz. Después vendrían el Manaslu, junto a Krzysztof Wielicki; el Broad Peak, en una expedición relámpago de apenas 37 días; el Dhaulagiri, el Everest y el K2, uno cada año y siempre acompañado por Marco Bianchi.

En 1997 se truncó la racha. Las malas condiciones meteorológicas le impidieron ascender al Annapurna y al Shisha Pangma, donde sí subiría un año después, por la cara norte, junto a su amigo Stephan Anders y llevando consigo los esquís.

A partir de 1999, Kuntner comenzó una fructífera relación montañera con su compatriota Abele Blanc. Junto a él ascendió el GI y el GII en una temporada, un año después el Makalu y al siguiente el Nanga Parbat. En 2002 llegó su segundo intento al Annapurna, abortado por malas condiciones climáticas.

Foto: www.christiankuntner.com 
Era un hombre alejado de los grandes titulares 

“En una expedición, además del material y una preparación óptima, también la suerte es necesaria”, señaló Kuntner.

En 2003, junto a Silvio Mondinelli, Kobi Reichen, Mario Merelli y Carlos Pauner, escaló el penúltimo hueso duro que le quedaba, el Kangchenjunga, y lo hizo por una nueva ruta. Pauner vivió allí una aventura que le tuvo al borde de la muerte, cuando a la bajada perdió contacto con sus compañeros y pasó tres días perdido en la montaña.

El español salió con vida del Kangchen, pero vivió una prueba más de que en la montaña nadie, ni siquiera los más fuertes, está libre de sufrir un accidente. “La pérdida de camaradas pertenece a la escalada”, advirtió el italiano.

En esta ocasión, el hueco les quedará a otros. El pasado 18 de mayo, un año después de su tercer intento fallido, el Annapurna se llevó la vida de Kuntner. Mientas subía a la cima junto Merelli y Blanc, entre otros, un alud de bloques de hielo provocado por la caída de un serac golpeó al italiano, que murió poco después en el Campo 2 a consecuencia de las heridas internas.

Blanc, al que sólo le quedaba también el Annapurna para completar los 14, resultó herido. Se recuperará, pero si vuelve a intentar la ascensión de la “Diosa de la Abundancia”, tendrá que hacerlo ya sin su amigo.


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