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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 01 de Julio de 2011

Escalada en la Garganta del Verdon. Un mito, una realidad.

A la altura de numerosos sitios del mundo, podemos fácilmente cualificar el Verdon de un sitio excepcional. ¿Por dónde empezar cuando nos es confiada la difícil tarea de presentar un sitio importante con más de un millar de vías de escalada? Empezamos por situarlo, e intentamos de describir la sensación una vez que se ha estado en este lugar, de contarlo, porque el Verdon no puede ser apreciado sin conocer algunos trozos de su historia...

Un día de paso en el increíble Verdon

Situado en el sur-este de Francia, un rio viene a cortar los macizos de calizas de la Provence formando un impresionante barranco, haciendo aparecer en los dos lados unas increíbles paredes. Cualquier persona que se atreve a asomarse por encima de las barandillas, sentirá una sensación de vértigo.

Estamos en la proximidad del lago de Sainte-Croix estancado a las puertas de las impresionantes gorgas. A nuestra derecha, una carretera tortuosa que da ganas de seguirla, en donde podemos leer en un tablero que indica « La Palud », nombre vagamente familiar hasta para el escalador novicio ; entonces, rapidamente, empezamos a entrar en las entrañas del Verdon. La roca viene a integrarse en un paisaje mediterráneo, las laderas adornadas de boj vienen para suceder a los bosques de pinares característicos. Una curva más, ¡esto es, estamos allí!... Las cabezas se inclinan fuera del coche, intentando percibir estas míticas paredes vertiginosas. Paciencia...

Llegamos al pueblo de “los escaladores”, pequeña aldea de ritmo apacible que nos recuerda que estamos de vacaciones. Dos o tres terrazas de café permiten sentir el ritmo estival de las regiones provenzales, una pequeña panadería, y desde 1985, el “Perroquet Vert”, famosa tienda donde encontramos tesoros dedicados a la escalada, tiene todo su sitio en este pueblo. ¡Estamos en la Palud!

Difícil esperar a mañana, algunos kilómetros al rodear una curva un “¡¡Ouah!! se escucha, los estómagos se estremecen! Una primera barandilla se nos presenta. Es majestuoso, estamos encima del profundo Verdon, las paredes son vertiginosas y el color de la tarde acentúa su belleza.

Dos o tres curvas más, y a la vuelta, una segunda barandilla. Las barreras y los aparcamientos dejan pensar que no están solo los escaladores que vienen para sacar provecho de una sensación de vértigo. Estamos en el sector de las grandes clásicas... las míticas paredes del Escalès. Seguimos la carretera de las crestas, estamos maravillados en cada curva, hasta recobrar el centro de la Palud. Ahora, el sol está acostado, estamos alrededor de una mesa soñando lo que nos espera al día siguiente.

El Verdon, toda una historia...

El Verdon es uno de estos sitios cargado de historia. Aunque en comparación con sus paredes próximas (el macizo del Vercors o de la Chartreuse por ejemplo), la escalada comenzó allí tarde (a finales de los años 1960), su fama sobrepasó rápidamente las fronteras alpinas.

Este sitio era lejos de ser desconocido. Pero venir escalar al Verdon, exigía cambiar las “ costumbres alpinas” ya que había que descender en el fondo de un cañón antes de poder escalar y obligatoriamente terminar en la cumbre. A esto se añadía, el carácter particularmente “liso” de sus murallas de calizas. Por fin, otras paredes más evidentes y sobre todo más fáciles de accesos no faltaban en esta parte de la metrópoli.

Es en un equipo marsellés el que tiene el privilegio de abrir los primeros itinerarios en estas imponentes gorgas a lo largo del año 1966. Comenzaron a atacar las paredes más accesibles, rápidamente los cordadas vienen a las verdaderas paredes “verdonesquas”. Entones, podemos citar entre los aperturistas los más activos de la época, Guillo, Domenech, André o los hermanos Kelles. Poca a poco, las paredes están desmitificadas por su inaccesibilidad. La escalada del Verdon aportaba algo de nuevo... ¡Había que encadenar con varios largos sobre cerca de 300 metros, en un “ buen grado 6 “ de la época! Esta época es el principio de la historia del Verdon. Fue la historia de los pioneros del vertiginoso Verdon, salvaje y virgen.

La fama de Verdon no tarda en extenderse. Durante la década siguiente, las gorgas son cada vez más frecuentadas y en particular, por aquellos a los que podemos llamar los escaladores “vagabundos”. Años hippies, vivir fuera de la sociedad de consumo, era la tendencia del momento; la comunidad de los escaladores de los años 70 hacía completamente partida de esta clase social. Los graneros son ocupados ilegalmente, los escaladores vienen para instalarse allí. Del lado de las paredes, los escaladores no paraban de trabajar; ¿Cuántos itinerarios de clases han sido abiertos durante esta década? Podemos particularmente citar entre algunas; La Demande (Coquegniot et Guillot 1968). Constituía entonces la vía de referencia en el estilo más puro, y abría las puertas de la mítica pared del Escalès. Guy Héran que fue uno de los difusores de la “fiebre” hacia el Verdon fue el autor del Eperon Sublime (1970) que es rápidamente la clásica, la más accesible de las gorgas. Ula (1972), le Pilier des Ecureuils (1972), Luna Bong (1970), la Castapiagne rouge (1972), la Guy Héran (Parois Rouge, 1970), Pichenibule..., todas y muchas otras merecen estar citadas, hoy todas son todavía consideradas como clásicas. Luego apareció también el tiempo de las impresionantes escaladas solitarias...

A la mitad de los años 70, la mayoría de las líneas naturales habían sido exploradas. Otras personalidades llegan a las gorgas abriendo itinerarios impresionantes e introduciendo entre otras cosas la escalada artificial extrema. Uno de los autores más feroces es Guyomard.

Es la hora de pasar a las generaciones siguientes mientras algunos pioneros desaparecen.

Llegan los años 80 con la aparición de los “mutantes” (Patrick Edlinger et Patrick Bérhault, Catherine Destivelle, Lyn Hill, para citar sólo un pequeño número de personas). La escalada es ahora considerada como un deporte extremo, un fenómeno de moda. La mediatización de la escalada con películas como “La vie au bout des doigts” o “Opéra Vertical” con el famoso Patrick Edlinger et Robert Nicod sobrepasan las fronteras. Los mejores escaladores del mundo vienen a descubrir este “escuela” y el Verdon es digno de un Yosémite, todavía considerado salvaje a la diferencia de este ultimo. Se convierte en uno de los lugares dónde hay que ir por lo menos una vez en la vida. El octavo grado se vuelve frecuente, las vías son liberadas poco a poco.

Este fenómeno de masificación trae consecuencias para este medio natural tan perfecto. En las vías de moda, la caliza increíble del Verdon pierde entonces una parte de sus características y poco a poco la roca toma un aspecto cada vez más liso.

Y desde este tiempo, las clásicas son repetidas regularmente. La escalada se popularizó tanto que las personas que desean vivir allí sus propias experiencias están, a menudo sorprendidas. Hasta el día de hoy, todavía continúan las aperturas de nuevos itinerarios. Estos últimos son caracterizados más por la búsqueda de dificultades que por la amplitud o el ambiente que pueden aportar. Unos polémicos reequipamientos de ciertas vías, o el equipamiento de vías de artificial para poder encadenarlas en libre, ritman las temporadas.

Las generaciones se suceden y las costumbres también. Es así, pero las gorgas del Verdon están siempre allí... y no podemos escalar hoy sin pensar en estos pioneros, en estos aventureros que debieron vivir una ¡época formidable!

La experiencia modesta de nuestro pequeño equipo en las gorgas del Verdon, hace todavía más picante el conjunto de estas historias. Habíamos elegido a clásicas consideradas como accesibles, y sin embargo, rápidamente nos puso a tono. Menos de cincos minutos de aproximación, un primer rápel nos lanza en el ambiente vertiginoso de la pared del Escalès. En unos largos rápeles, el tiempo es suficiente para comprobar como de lisa es la caliza, hasta que alcanzamos una confortable repisa. ¡Estamos aquí! ahora hay que volver a subir. Según los consejos de los locales, elegimos para empezar el itinerario nombrado A tout coeur (Suhubiette, 1985). Las cotaciones anunciadas no eran muy elevadas, y sin embargo nos hace apretar más de la cuenta. La caliza y las gotas de agua que nos habían prometido están allí, pero ¡El largo quinto cotado de 6B+ es hoy la apariencia de un bonito espejo!

Al día siguiente decidimos cambiar de estilo. Elegimos a La Belle Fille Sûre (Los hermanos Rémy, 1980), esperándonos encontrar una bella fisura. Comenzamos la comprometida bajada de rápel a lo largo de un estrecho canal que poco a poco viene a abrirse. Difícil de saber si estamos realmente en el bueno lugar, pero intentamos mostrar seguridad ante los grandes ojos abiertos de una familia de turistas. Esta vez, llegamos sobre una repisa mucha más salvaje y nos sentimos mucho más solos que el día anterior. La sensación engendrada por el ascenso “obligatorio” nos encoge ligeramente el estómago. Siguiendo una pequeña travesía en el bosque (andando con pies de gato), nos encontramos al pie de una gran pared roja. Una línea de largas fisuras evidentes se dibujan encima de nuestras cabezas. Un “guapo” Off-which digno de este nombre nos esperaba. Un pasaje en un jardín, una chimenea de carácter y llegamos finalmente a la cumbre... rotos !

A través estas pequeñas anécdotas (ridículas al lado de las contadas más arriba), podemos comprender lo que quiere decir un sitio de “carácter”. Escalando, pensaba en los aperturistas, en los pioneros de este majestuoso lugar y en la ética casi irreprochable ¡estoy impresionada!

Hoy diré que desde luego el Verdon es un sitio que hay que ir a descubrir.

A pié, sobre el agua o escalando... actualmente todos los medios son posibles. Pero, simplemente cerrar los ojos, e intentar imaginar algunas décadas atrás donde el sitio estaba todavía preservado del DisneyLand de las actividades de “aventura”. Alejarse de la muchedumbre, acercarse humildemente a estas paredes, echar una cuerda en este vacío atractivo y dejarse absorber...

¿Por cuáles vías empezar?

Difícil de elegir entre tantas vías, sobre todo cuando no tenemos la pretensión de tener que realizar un décimo... Le presentamos una selección muy lejos de ser exhaustiva, pero que tienen un interés en su historia, en su estética, en el ambiente que suelta...

Lista de unas vías, las más clásicas, en el más famoso de los sectores, l’Escalès :

Desde el parking del 1er Belvédère:

  • A la Paroi Rouge: Guy Héran 6a A2 ED+ 270 m.

Desde el parking del Belvédère de la Carelle:

  • Pichenibule 7b+( 6c obli.) ED 280 m.
  • Les dalles Grises V+ D+ 150 m.
  • A tout coeur 6b+ MD+ 150 m.
  • Le pilier des ecureuils 6b+ MD+ 270 m.
  • Ula 6b MD+ 280 m.
  • La demande 6a MD 320 m.

Desde el parking del Belvédère de Trescaïre:

  • Luna Bong 6c ( 6a+ Obli.) MD+ 150 m.
  • L´éperon sublime 7a (6a,A0) MD+ 150 m.

Datos de interés

El pueblo de referencia es la Palud sur Verdon, es un pequeño pueblo donde encontraremos prácticamente todo lo que necesitamos. Comida, Gite (albergues) para dormir, Camping municipal, existe una pequeña tienda de material de montaña “Le perroquet vert” donde encontraremos el libro de reseñas, bares, restaurantes y una pequeña oficina de guías.

Mejor época

La mejor época para ir a escalar es el otoño o la primavera, los inviernos son fríos y los veranos son bastante calurosos, además en el época estival está muy masificado por turistas.

Recomendaciones

  • Informarse bien sobre los rapeles de bajada y lo de las vías de acceso.
  • Informarse de vías cercanas y vías de escape.
  • Informarse de la meteo que puede cambiar muy rápidamente en esta zona (tormentas).
  • Aunque son vías equipadas, son vías de aventura y el hecho de rapelar antes de escalar le dan un carácter y un compromiso en la escalada.
  • El Verdon es un parque natural, entonces es un zona protegida y a pesar de esto tenemos que dejarlo tal y como lo hemos encontrado.

Nota: Atención con la guia editada en el 2006, hay errores de grados y dibujos de los itinerarios. Antes de escalar cualquier vía informaros preguntando a los locales que son bastante amables.

Bibliografía

  • Les fous du Verdon, Bernard VAUCHER (Edition Guérin).
  • Los diferentes libros de reseña de la zona que existen desde el principio de los años 80.


Una de las vistas de esta garganta











Tags: Alpinismo

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Comentarios

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1 comentario

1. Mod2011 - 17 Abr 2012, 19:41
No hay que irse tan lejos para disfrutar de este tipo de paredes. En Motril (Granada) se encuentra un enclave llamado "Tajo de los Vados", donde se pueden disfrutar de 4 ó 5 paredes, con distintas dificultades y rutas.

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