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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 07 de Diciembre de 2012

Freeride en Noruega

En el año 2500 antes de Cristo un anónimo artista grabó una líneas en una piedra de feldespato en la isla de Rodódy, en el corazón de Noruega. Los trazos representan un cazador con unas largas tablas en los pies. Se trata de la primera representación de un esquiador que existe.
La necesidad del traslado en la nieve para cazar se ha visto sustituida por el placer del deslizamiento. Un largo viaje para la humanidad, que no debe hacernos olvidar la raíz en donde nació una pasión. 4.500 años después, volvemos a ella.

El esquí está en el adn de los noruegos. No solamente como deporte sino también como cultura, como modelo de relación social. No es raro ver a familias enteras practicando el esquí de montaña, vecinos que quedan por las tardes para una buena sesión de esqui de fondo, o reuniones de trabajo con unas tablas en los pies.

La sociedad nórdica es diferente a la del resto de Europa y muchas de sus prioridades son diferentes a las nuestras. Un esquema de valores en donde la educación (en el maá amplio sentido de la palabra), el pragmatismo y la pluralidad son los cimientos de una de las sociedad mas avanzadas del mundo. Algo que no se mide en este caso mediante las infraestructuras u otros valores palpables. Más bien es una sociedad que cultiva valores intangibles, de los que no se puede acumular, comprar, hacer o deshacer.

En Escandinavia todo nace en la nieve, y ellos mismos se encargan de mantener intacta su cultura y su interrelación con el medio. Esto es algo que difícilmente puede darse en otra parte del mundo. Noruega es sin duda el país más montañoso de Escandinavia. Una espina dorsal cruza su geografía de sur a norte con alturas comprendidas entre los 500 y los 2.500 metros. Sus cumbres pueden parecer no muy altas, pero no es esta la percepción que se tiene de ellas debido a sus dimensiones y desniveles, ya que la mayoría surgen del mar.

Con este artículo no pretendemos hacer una guía exhaustiva del esquí en el país. Sería imposible. Tan solo nos gustaría hacer un somero repaso de las zonas más representativas del freeride y el esquí de montaña en Noruega. Dar unos indicios que guíen y pongan en el camino a los amantes de la nieve que alguna vez hayáis soñado con visitar el paraíso en el que todo nació, intentar que se os pegue algo de esa idiosincracia nórdica.

Y de paso, además, conoceremos los impronunciables y evocadores nombres de sus cumbres.

La división que hemos hecho es vital: corresponde a nuestros 4 últimos viajes a tierras noruegas.

Jotunheimen

Las montañas más altas de Escandinavia se encuentran en en esta zona, integrada por varias cordilleras y montañas de más de dos mil metros.

Clima muy riguroso y acceso complicado en invierno que se suaviza en primavera, la época más visitada. Se encuentra bastante cerca de la estación de esquí más internacional y cosmopolita de Noruega: Hemsedal.

Una buena red de refugios, todos con parte libre y equipada, ayuda a explorar el macizo. El acceso desde Oslo es relativamente rápido pero en algunas ocasiones es imposible en pleno invierno por la cantidad de nieve acumulada. Los accesos en coche a veces son delicados y se necesita que estén abiertos. Algo, por cierto, que se repite en toda Noruega en los inviernos de alta innivación.

Su cumbre más visitada el Galdh ø piggen (2.469m) accesible desde Juvasshytta o Spirterstulen. 1.400 metros de desnivel y una etapa final de 5-7 horas.

Más posibilidades: el archiclásico de todas las primaveras, el Storebj ø rn (2.222m) o el sencillo Stetinden (2.020m).

Romsdalen y Sunnm ø re

Una de las mejores y más bellas zonas para el freeride y esqui de montaña del sur de Noruega. Cientos de montañas que se levantan desde el mar y esquiadas de la mejor calidad.

Andalsnes es el mejor punto de partida. Un pequeño pueblo posado sobre un fiordo de cuento.

Tiene una de las mejores innivaciones de Noruega y su “powder” es famoso en todo el mundo. Pero ojo: al estar bastante al sur y cerca del mar, las condiciones de la nieve pueden cambiar muy rápidamente. A finales de marzo o abril es normal encontrarla ya transformada.

El clásico Sm ø rbotntind (1.188m), una cumbre visitada por familias enteras los domingos, y santuario de los amantes del telemark. La espectacular cumbre rocosa del Blanebba con sus vistas a la pared del Troll, para muchos la mayor pared de Europa con sus 1.100 metros. El Hesten (1.620m), el Kj ø vskardtind (552m)o el Skjervan (1.545m) son otras posibilidades. Pero nadie puede dejar de visitar el Kirketaket (1.439m), quizá el descenso con esquís más conocido de todo el sur de Noruega. Un tótem para el esquí de montaña de medio mundo. ¿Por qué? Una pala homogénea, delimitada por ambas vertientes de manera sutil y con una inclinación perfecta. Parece que alguien puso exquisito gusto a la hora de moldearla.

Lofoten y Bod ø

En las islas Lofoten hay algo más que pueblos pesqueros y bacalao. Estas islas abrazadas por el océano y aisladas de tierra firme tienen posiblemente los decorados más hermosos de todo Noruega. Calzarse los esquís en la playa y terminar los últimos giros a escasos metros del mar es lo habitual. Sentir un mar abierto y luminoso mientras ganas altura y escuchas el crujir de la nieve.... sensaciones casi exclusivas de este lugar. Poco visitado y eso sí, con una meteo un poco “particular”.

Las esquiadas no son muy largas, ya que apenas hay desniveles que superen los 1.000m, pero el paisaje es sobrecogedor. Subir a la puntiaguda cumbre del Geitgaljartinden y desde allí dejar volar la vista hacia un horizonte sin montañas en el que tan sólo se abre el océano puede ser uno de los momentos más “intensos” en la vida de un esquiador.

Más cumbres: Torskmannen (755m) y su directo descenso hasta el mar, el popular Smatindan (701m) o el remoto Runfjellet (803m), con su pala final.

Svolvaer, su capital, tiene una hospitalidad y tranquilidad que el invierno acrecienta. Una bahía salpicada de casas de colores, barcos y vida en el interior de las casas.

Desde B ø do, el centro administrativo de la zona, también es posible alguna buena esquiada. El Mj ønestind (1.058m) es la mas cercana a la ciudad. Una cumbre familiar que los fines de semana se convierte en una auténtica fiesta.

Troms ø y Lyngen

En estas latitudes ya se respira el Ártico: inviernos de nueve meses y temperaturas bajo cero durante prácticamente todo el año. Aquí la nieve polvo está asegurada pero el frío puede trastocar algunas salidas. Temperaturas de -20ºC son normales. La mejor época va de finales de marzo a finales de abril.

Su base de operaciones es Troms ø, una pequeña ciudad con una biblioteca enorme y uno de los aeropuertos más al norte del continente.

La cumbre clásica entre los freeriders de fin de semana partiendo de la ciudad es el Tromsdaltiden (1.238m). Una soberbia esquiada de 1.000 metros de desnivel con muchas posibilidades. Se accede desde Troms ø en apenas 20 kilómetros a través del valle de Tromsdalen.

Pero si hay una zona con magia al norte de Noruega esa es la península de Lyngen. Una isla alargada y trazada de norte a sur unida al continente por un pequeñísimo istmo de tierra.

Aquí las posibilidades se multiplican exponencialmente. Desniveles pronunciados y considerables hacen las delicias de cualquier amante del esquí.

El Daltinden (1.52 m) dibuja un recorrido imaginado y soñado por cualquier esquiador: casi 1.200 metros de descenso ininterrumpido sobre una pendiente de libro con nieve polvo asegurada en su vertiente norte. Es tal la calidad de este “antro” de perdición para esquiadores que subimos en el mismo día dos veces su pala cimera.

Un mapa nos ayudará a buscar docenas de posibilidades en los recovecos de su geografía: el Jiehkkevarri (1.834m), su punto más alto, que exige un nivel técnico alto y un desnivel abultado para ascender a su cumbre. El Storgalten (1.219m), faro natural del norte de la isla, espectacular y muy venteado, y que presenta un desnivel directo hasta el mar. Y más cimas: Tafeltind (1.395m), Istinden (1.495m) y su brutal descenso directo hasta la playa, o Kavringtinden (1.289m).

Son sólo algunas pistas. ¡Queda tanto por explorar! Noruega tiene más de 2.500km de norte a sur. Y toda su geografía parece haber sido creada para esquiar. Hace cuatro años compartíamos una cálida conversación con Arne despues de bajar del Rundfjellet, en Lofoten. Un maravilloso día de esquí, de nubes, de nieve polvo. Al llegar abajo y despedirse, con el coche repleto de esquís y botas, bajo la ventanilla y nos dijo: “recordad que la esencia del esquí no es otra que “ser” nieve; quien lo consigue , flota en la nieve polvo más que el resto”.

Noruega es única. Y su nieve también.

















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