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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 14 de Agosto de 2014

Mediterráneo al mallo Firé

En algunos lugares como Riglos, la colocación de parabolts en vías que en su momento fueron clásicas ha convertido a estas últimas en verdaderas supervivientes de otros tiempos, casi un testimonio arqueológico que permite ver a los más jóvenes la gran aventura que supuso abrir las vías por las que ellos transitan con (relativa) seguridad.

Son pocas las rutas que han sobrevivido. Una de ellas es la Mediterráneo al Firé, abierto por los ya legendarios hermanos murcianos García-Gallego en 1982. Una ruta en artificial con largos de A4 que requiere, como en los viejos tiempos, de días, vivacs en pared, y demás técnicas desconocidas para el grueso de nuevos escaladores de Riglos.

David Palmada, “Pelut”, uno de los mayores expertos en artificial del mundo, decidió que esta vía era perfecta para iniciar en los secretos del Big Wall a un joven alpinista como Álvaro Lafuente, que días antes de la escalada cumplía los 18 años de edad.

Sirva este reportaje como homenaje a aquellos aperturistas y aquella forma de entender la escalada, que en algunos lugares está quedando ya totalmente arrinconada por los nuevos usos equipadores.

Riglos, paraíso de la escalada elegante y atlética, con sus increíbles Mallos, imponentemente alzados ahí para regocijo de todos aquellos que se acercan a disfrutar de su belleza y poca aproximación. ¡El Pisón! Gigante mole de roca con esa increíble formación de roca pegada a él, esa aguja llamada Puro, donde todo escalador quiere subir. La Visera, reino del desplome y el vacío, el Frechín pegado a la Visera, e infinidad de Mallos con multitud de formas y historias en su haber.

Bonita reunión con ambiente

Pero hay un Mallo que destaca del resto y ese es sin duda el Mallo Firé, esa espectacular aguja de 6 puntas que surca el cielo más tímido que sus compañeros.

“La llamarada petrificada” el macizo de conglomerado rojizo más estético y original del planeta, este Mallo fue testigo de dos grandiosas gestas de la escalada de nuestro país. Una conocida por todos es la apertura del espolón Rabadá-Navarro (16-17-18/10/1961) una increíble escalada, donde sus aperturistas lo dieron todo superando toda la pared sin un solo anclaje fijo, vía mítica y repetida por muchos escaladores en la actualidad.

Y la otra es la vía “Mediterráneo”, abierta justo a la derecha del espolón Rabadá-Navarro, por dos grandiosos y potentes escaladores también conocidos por todos, los hermanos García-Gallego,que en Junio de 1982 en memoria y homenaje a Rabadá y Navarro abren la no tan repetida ni conocida “Mediterráneo” , un deleite para los amantes de los altos compromisos y la escalada artificial técnica.

Así que después de mucho tiempo a la espera ha llegado la hora de adentrarse en este mar de conglomerado desconocido. Una visita obligada antes de ir a una vía como ésta es la de hablar con uno de los escaladores que más sabe de la historia del lugar, así que Toño nos proporciona una información vital: una topo de una de las contadísimas repeticiones que se conoce de esta vía, una “cordada vasca” que en el 87 repiten la vía y dibujan lo que ha sido nuestro mapa guía más o menos hasta la cima...y aun con la ayuda de la topo hemos tenido varios embarques.

La vía está en estado salvaje y autentico, con carácter y saber aventurero.

1 largo se ven los puentes de roca originales

Compañero de cordada

No es fácil encontrar gente dispuesta a adentrarse en este tipo de movidas, pero las nuevas generaciones vienen empujando fuerte, muy fuerte, así que cuando Álvaro Lafuente me dijo ya hace tiempo que quería aprender el arte del artifo no dude ni un segundo en que sería un compañero genial, y que daría el callo en todo momento.

Y así ha sido, a pesar de su juventud, recién cumplidos los 18 años, se ha portado como un hombre (y eso que en las largas esperas en las reuniones aprovechaba para estudiar...¡para que luego digan que el artificial no sirve para nada!)

Concentrado en la salida del cuarto largo

La vía pronto nos empieza a enseñar de que irá la cosa, y ya en el primer largo empezamos navegando. Lo escala Álvaro todo en libre, y como no encontramos la primera reunión decidimos empalmar con el segundo, siempre navegando sin tener las cosas muy claras.

Los primeros largos son los que más se han repetido. Además, ha habido unos cuantos embarques de escaladores que pensaban que estaban en la Rabadá-Navarro, así que te vas encontrando clavos, puentes de roca y demás seguros que no sabes si son de vía, si son de abandono o de qué coño son.

Una vez en la segunda reunión empezamos a verle un poquito de color, ya que el largo siguiente se ve un poquito picado y te conduce debajo de la “cicatriz”. Las reuniones son de lo más entretenidas y auténticas, encontrando algún cordino muy maltrecho que nos indica que estamos en el sitio correcto.

Así que después de fijar los tres primeros largos preparamos todo para al día siguiente iniciar nuestro pequeño viaje a lo desconocido, esta vez ya sin retorno al suelo hasta alcanzar cumbre o tocar retirada. Para Álvaro todas estas maniobras son nuevas así que vamos con calma a disfrutar de un buen big-wall. El tiempo se esta portando amablemente con nosotros, dándonos días de sol abrasador.

Por fin llegamos al 4º largo, uno de los primeros de A4. Para empezar a ver de qué va la cosa, me desconecto del mundo y simplemente disfruto de la escalada en Riglos: artificial extremo, entre maderitas, puentes, etc...A nuestro alrededor las cordadas no paran de escalar metros y metros, y los saltadores base saltan por detrás nuestro mientras abren el paracaídas a nuestra altura.Y nosotros allí, lentos como hormiguillas, a ritmo de martillo y pedal vamos encajando cada parte del puzzle.

Las horas pasan rápido, pero no los metros de escalada, que se hacen largos y duros. Por fin encuentro la posible reunión, ahora ya con una horita más de curro ya podremos instalarnos en nuestro nuevo emplazamiento. Aquí, a tan pocos metros del suelo pasamos nuestro primer vivac...el primero en hamaca para Álvaro. Me gusta compartir con mis amigos estos momentos de novedad e incertidumbre y ver ese brillo de emoción en los ojos, el mismo que tenía yo hace ya algunos añitos (¡Me estoy sintiendo viejo por momentos!...uf..uf...). Una cenita ligera y a descansar que mañana toca otro de los largos duros.

Aspecto del largo de la cicatriz, inacabable

Un bonito despertar entre el revoloteo de los buitres nos devuelve a la realidad de donde estamos “¡¡la Mediterráneo al Firé” ¡¡Cuanta historia en esta pequeña mole de roca! La jornada laboral ya ha empezado, clinc, clonc, clinc, clonc, a ritmo de martillo me peleo con la fisura de la cicatriz, un largo con muy mala leche...¡difícil y desplomado! ¡y no se acaba nunca! De postre final A4 desplomado saliendo de plomos, algunos tan oxidados que me da la risa de la muerte.

Salgo de la sección ¿y la reunión? ¿Dónde está? Parriba...pabajo....padelante.... padetrás....y no la veo, el croquis marca a izquierda, el pitón que marcaba ya lo he pasado hace rato y al final ¡sorpresa! Estamos en la reunión de Rabadá, está todo junto ya que el próximo largo comparte la salida de la Rabadá-Navarro para desviarse luego a derecha, ¡joder! Un poquito de bajón si que me entra...( no pasa nada, simplemente por encontrar los expansivos, que no pasa absolutamente nada...pero me jode un poco...) las dos vías fueron abiertas limpias y me siento como traicionándome a mi mismo (en fin paranoias mías...)

El siguiente largo viene cotado de V/A3, así que Álvaro que le ve color tira todo en libre sin poner ni un solo hierro, algún Alien híbrido y poco más, pasando por el A3 en 6c expo. Ahí van las nuevas generaciones apretando fuerte. Solo que la volvemos a liar un poco. Alvarito monta una reunión muy justa unos metros por encima de donde esta la original y un poco desplazada a la izquierda, nada grave, solo un fallo de juventud...¡casi me da un ataque al ver la reunión! Sin más divisamos la reunión original y ¡Oh! otra sorpresa más nos aguarda: justo a un metro de la R de Mediterráneo hay una reunión con bolts de una vía nueva que sube al lado, la reunión comparte la repisa, otro momento de bajón...pero sigue sin pasar nada, es muy comprensible, aquí uno mismo decide lo que quiere hacer, chapas o no chapas...nosotros aprovechamos la reunión buena, no tiene sentido estar torturándote a ti mismo, la vida y la evolución es así.

El siguiente largo vas navegando entre clavos, chapas y puentes hasta desviarte a la izquierda dónde monta la que es sin duda la reunión más cutre de toda la vía: me desespero, intento reforzar y no puedo, seguro que no es aquí, ¡otro embarque! Pero da igual. La siguiente reunión es compartida con otra de la Rabadá, una travesía a la izquierda desplomada de unos 15 metros (20 marca la topo). Aquí es donde realmente tienes que confiar al 100% en tu compañero, pues una caída y...¡buf! No se, no lo tengo claro.

Álvaro se curra toda la travesía pelo sin un puto seguro, no sabe que poner y simplemente le echa morro, 6a+ le da, yo rezando y agarrándome a los bolos por si las moscas. Una cordada con la que coincidimos en la R lo ve todo en directo y echamos unas risas con ellos, la travesía de la muerte, ¡y claro yo apretando detrás! ¿¿¿Dónde están los seguros??? ¡bua! Largo intenso, el más expuesto de la vía sin lugar a dudas.

Los días han ido pasando y ya estamos en nuestro tercer vivac en pared. Nos queda la parte final de torreón, la más misteriosa, esa que poca gente ha explorado. Desde la R de Rabadá se intuye una pitonisa, le digo a Álvaro si le apetece intentar el largo y no se lo piensa dos veces, se calza los gatos y empieza a navegar. Los primeros metros son comunes a la Rabadá, y una vez llegado a la pitonisa, no le ve color por ningún lado, un muro de bolos rojos y descompuestos nos espera, decide bajar y pasamos a la acción metal, básicamente lo que marca la topo artifo, travesía y pitonisas, las topos de los libros marcan este largo de A2 y todavía estoy buscando el A2...es un largo con muy poco rastro y muy técnico, me pierdo, me encuentro y me vuelvo encontrar, el día se está estropeando y empieza a soplar un airecito que me pone de los nervios, cansado monto reunión donde creo que es, ya que no hay rastro de nada, hace rato que desapareció. Así que ya solo nos falta la salida del torreón, pero eso ya para mañana, por hoy ya tenemos bastante destrucción cerebral.

Largo a pelo expo

Un último vivac del infierno nos tiene toda la noche uno encima del otro pues el emplazamiento de la hamaca no es bueno en casi ninguna reunión. En fin, ahora ya está. Nos levantamos nerviosos y con ganas de acabar. La topo vasca marca que en el ultimo largo hicieron un escaqueo hacia la vía “Gallegocarrillo” en un largo de travesía gigante. Desde la reunión son unos cuantos metros hasta un plomo y de ahí la salida, y ahora entendemos perfectamente porque lo hicieron. Largos duros y rotos así que nosotros no somos menos y salimos hacia la derecha a empalmar con la Gallego y subimos directos a cima. Tiempo de barrita, traguito de aguita y fotito de rigor con el Pisón detrás.

Unos segundos de reflexión y nos ponemos manos al descenso que no es nada fácil ya que tenemos toda la metralla colgando de la última reunión. Con calma, paciencia y técnica, mucha técnica Alvarito toma nota de la “lección de big-wall” acelerado y memoriza maniobras que seguro pondrá en practica muy pronto. ¡¡Gracias a todos los que de alguna manera habéis formado parte de esta historia!! Desde esos porteos desinteresados hasta esa valiosa información de la vía.

Verticalidad

Para Rabadá y Navarro no hay palabras, sencillamente sobresaliente y a Miguel Ángel y José Luis por adelantaros a los tiempos creando una ruta de esta envergadura.

Cuando una vía permanece dormida y olvidada adquiere un cierto encanto y misterio, y eso la hace diferente al resto, la vía esta ahí inmóvil, aguardando que de vez en cuando alguien la disfrute y la goce. Así es esta vía, poco visitada pero muy, muy intensa.

Datos de interés

Topo según nuestra repe

Vía de envergadura donde ningún largo regala nada y en los cuales nos tendremos que emplear a fondo.

Ademas tendremos que montar casi todas las reuniones y algunas de ellas no son todo lo sólidas que nos gustaría. Hay que tener en cuenta que las reuniones son incómodas para montar hamaca rígida.

Vía con muchas posibilidades de embarque, y aventura asegurada para huir de la rutina diaria. Es importante estar rodado en el arte del pitonaje y los falques, pues los largos de artificial son de un pitonaje muy técnico.

Calcular de 3 a 5 días para disfrutar de esta ruta. Material: clavos de todos tipos, bongs, pitonisas (clavos cortos,finos y con punta), alguna ancla útil, plomos, ganchos, falcas al gusto (preferiblemente pequeñas), juego de Aliens, juego de Aliens híbridos, juego de Totem-cams, guindola y una buena dosis de motivación.

Cumbre

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