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ACTUALIDAD | TÉCNICA Y PRÁCTICA | 24 de Septiembre de 2001

Escalada artificial: el uso de probadores

Por José Carlos Iglesias  | 
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Cuando te planteas el escalar una vía en artificial de cierta dificultad, el probar los seguros se convierte en algo habitual. En ciertas vías muchos de estos emplazamientos solo resistirán el peso de tu cuerpo y en algunos casos, el de una pequeña caída.

Tus huesos están a 400 metros del suelo escalando esta vía que una vieja guía gradúa como A4 pero que sin embargo el último numero de la revista de escalada la gradúa como A3, "nueva" o "actualizada" graduación. Tu mente esta confusa. Los últimos emplazamientos son un tanto delicados, una serie de microfisureros seguida de otra de plomos con un par de pasos de ganchos entre ellos. Vuelves la cabeza hacia tu compañero, el cual te esta asegurando unos cuarenta metros debajo tuya, bostezando y charlando con los cuervos. Ya llevas mas de dos horas trabajando en este largo y estás seguro de que el material que has colocado es de confianza. Has probado cada una de las piezas que has emplazado, asegurándote de su fiabilidad, pues por lo menos resisten el peso de tu cuerpo.

 

Y es que cuando te planteas el escalar una vía en artificial de cierta dificultad, el probar los seguros se convierte en algo habitual. En ciertas vías muchos de estos emplazamientos solo resistirán el peso de tu cuerpo y en algunos casos, el de una pequeña caída. Si no probamos los seguros utilizando una técnica adecuada, en caso de caernos podremos provocar un efecto "cremallera", con las consecuencias que ello puede originar.

El "probador" (también conocido como daisy chain en ingles) es nada mas y menos que una cinta de nailon con diferentes nudos y bucles con los cuales puedes ajustar la distancia que te convenga. Es lo mas parecido a una "línea de vida".

No cabe duda que en cualquier momento nos podremos confeccionar nuestro propio probador. Para ello solo nos será necesario disponer de un par de anillos, cintas o bagas de reunión o cordinos. No obstante los probadores disponibles en el mercado son mas versátiles a la hora de trabajar con ellos por la comodidad que supone a la hora de ajustar las distancias.

Un extremo del probador nos lo uniremos al arnés mediante un nudo de alondra y en el otro extremo es donde colocaremos el mosqueton que mas tarde utilizaremos para probar los seguros. La secuencia a seguir durante una escalada en artificial sería la siguiente:

  1. Visualizar el lugar en el cual pretendemos colocar la pieza de seguro.
  2. Colocar la pieza adecuada.
  3. Mosquetonear el probador y un estribo en la pieza colocada.
  4. Probar el seguro utilizando el peso de nuestro cuerpo mediante botes controlados.
  5. Subirnos al estribo y repetir la secuencia.

(estos puntos los estudiaremos con mas detalle en el apartado A)

 

A primera vista puede parecernos una maniobra complicada, pero con un poco de práctica se convertirá en una bien y querida rutina. Existen diferentes técnicas a la hora de utilizar los probadores y todas ellas varían dependiendo del sistema que elijamos para escalar en artificial:

  1. Escalaremos utilizando un probador y dos estribos.
  2. Escalaremos utilizando dos probadores y cuatro estribos.
  3. Escalaremos utilizando el sistema clásico de cuerda doble y dos estribos.

A. Utilización de un probador y dos estribos.

Este quizás sea el sistema estándar a utilizar, dependiendo siempre de la habilidad del escalador, pues consiste en una técnica rápida y segura.

  1. Visualizaremos el lugar apropiado (en muchas ocasiones no hay demasiadas posibilidades de elección) a colocar la pieza de seguro deseada (foto 1).
  2. Colocaremos la pieza de seguro apropiada (foto 2). Mientras tanto permaneceremos colgados del seguro anterior utilizando una "fifi" para mayor comodidad (foto 3). La cuerda estará pasada por el mosquetón.
  3. Mosquetonearemos el probador y un estribo a la pieza que deseamos probar (foto 4). El probador y el estribo dispondrán de mosquetones diferentes, para lograr una mayor movilidad. Primero, el estribo ira mosquetoneado a la pieza y a continuación uniremos el probador al mosquetón del estribo. De esta forma podremos retirar el probador en cualquier momento. La cuerda todavía no la pasamos por el seguro.
  4.  

  5. Probar el seguro. Para ello, primero avisaremos a nuestro compañero de que vamos a probar. A continuación nos saldremos del estribo anterior y de la fifi para seguidamente colgarnos del probador. Este ha de estar lo suficientemente largo como para que nos quedemos por debajo del seguro anterior (aproximadamente una o dos cuartas). De esta forma, si el seguro que estamos probando salta, nos quedaremos colgados de la cuerda en polea, minimizando el impacto sobre el seguro. Siempre podremos alargar el probador utilizando alguna cinta o cordino. Ahora que estamos colgados del probador realizaremos una serie de botes controlados para comprobar que el seguro realmente aguanta (ver foto 5). Esta es la maniobra más delicada de toda la operación pues siempre existe la posibilidad de que el seguro no aguante y nos salte, de ahí la necesidad de probar concienzudamente los seguros del largo que creamos conveniente, para evitar una mayor caída provocada por un efecto "cremallera". No cabe duda que si los seguros que emplazamos son debidamente estables, no nos hará falta el probarlos (esta visión nos la dará la experiencia). De igual forma, siempre que emplacemos ganchos o uñas no nos hará falta el botar o saltar en el probador pues doblaremos el metal de los ganchos o los haremos saltar provocado por el bamboleo del probador. Simplemente nos colgaremos del probador utilizando nuestro peso. Así estabilizaremos el gancho en su lugar.
  6.  

  7. Nos subiremos al estribo que previamente habíamos colocado en el seguro a probar y cuando nuestra cintura se encuentre a la altura del seguro, mosquetonearemos la cuerda (ver foto 6).

B. Utilización de dos probadores y cuatro estribos.

En este caso utilizaremos dos probadores con dos estribos separadamente. Al final de cada probador colocaremos un mosquetón y a este le uniremos los dos estribos. Esta técnica la podremos emplear siempre que busquemos una mayor precisión a la hora de situarnos en la pared, pues siempre tendremos los dos pies en dos estribos. Como se puede observar, este uso de cuatro estribos y dos probadores puede ser un tanto embarazoso si no se tiene la debida practica, pero por otro lado, se logra una mayor precisión en los movimientos.

La secuencia a seguir es la misma que en apartado A (utilización de un solo probador con dos estribos).


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