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ACTUALIDAD | TÉCNICA Y PRÁCTICA | 16 de Diciembre de 2002

Puesta a punto del equipo invernal

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Con la llegada de las primeras nieves de invierno en los Pirineos nuestra cabeza comienza a bullir y pensar en nieve y hielo. Es nuestro momento especial para practicar el alpinismo.

 

Llega el frío a Pirineos:

Mientras en otros países la práctica del alpinismo se centra especialmente en la época estival, en nuestra tierra debido a la altitud y latitud en la que se encuentran nuestras montañas debemos esperar al invierno.

Como toda actividad deportiva, requiere un material específicamente diseñado para su práctica. Pero para obtener el máximo rendimiento posible de ese material, deberemos seguir una serie de pautas de conducta con un fin claro y preciso, mantener en el mejor estado posible del material desde la compra a los momentos de uso. No hay que olvidar que el material por si solo no nos volverá mejores deportistas, sólo nos ayudará.

Afortunadamente, los fabricantes acompañan sus productos con información escrita detallada sobre el cuidado y normas de mantenimiento. Si las seguimos, conseguiremos mantener el material en buenas condiciones de uso durante su periodo de vida útil. Lo que no conseguiremos será alargar su vida útil, pues nos guste o no, el material es perecedero y no conviene alargar su vida útil más allá de la recomendación del fabricante. No olvidemos la agradable sensación que aporta colgarse de una cuerda, piolet, friend, etc., con la certeza de estar en buenas condiciones y no extremadamente usado.

Al material de alpinismo se le somete a un duro estrés de trabajo. Variaciones de temperatura acusadas entre el día y la noche, elevada fricción contra la nieve, el hielo o la roca, horas de trabajo continuo y maltrato en los momentos de relax. Estas situaciones habituales nos obliga a ser cuidadosos con el y llevar a cabo un mínimo de mantenimiento. El proceso de mantenimiento comenzó en el momento del almacenamiento, y continuará cuando volvamos a extraerlo del lugar en el que se encontraba guardado para su nuevo uso.

Pues bien, como el mantenimiento comenzó con el correcto almacenamiento analizaremos las pautas que debíamos haber seguido. Todo el material textil, prendas y cuerdas, cintas y arneses lo deberíamos guardar perfectamente secos y lo menos plegado posible evitando puntos de presión continua. Fuera del contacto con materiales tipo hierro (tornillos, piolets, friends, etc). Lo de guardarse en sitio seco y bien ventilado es norma. Es difícil un buen almacenaje con los metros cuadrados de los pisos de hoy día, pero hay que echar imaginación al asunto. Los hierros también los guardaremos perfectamente secos y limpios. Lo de limpios no es baladí, la suciedad son puntos de óxido o de aceleración de la pérdida de la resistencia del metal al óxido. El equipamiento de cuero exige limpieza, secado y tratamiento con productos específicos, es vital para su buen rendimiento durante la actividad alpina.

Llegó el momento de sacar el equipo y material del almacén. Lo mejor será estudiar detalladamente que puntos consideraremos importantes para poner a punto el material más específico y no el general como la vestimenta, pues posiblemente no la dejaremos de utilizar durante todas las épocas del año.

Las botas. Cuero o plásticas. Si las tenemos de cuero habrá que darles el tratamiento recomendado para la piel. No se trata únicamente de impermeabilizarlas. El tratamiento las protege de los pequeños roces con la roca y la abrasión causada por la nieve y hielo. No nos olvidemos de la atención especial a dedicar a las costuras, son los puntos débiles de las botas de piel. En el caso de botas de “plásticas” u otros materiales sintéticos, el tratamiento es mucho menor. Mantener las carcasas y el botín interior bien limpios, evitaremos roces con desgaste rápido por acumulación de suciedad. Al botín lo podremos proteger en las zonas de mayor roce con la carcasa. No nos excedamos en la protección pues podremos crear puntos de presión o pérdida de transpirabilidad, ya de por si muy limitada en los materiales de tipo plástico. No hay duda que las botas de materiales sintéticos son las que piden un menor mantenimiento y para las condiciones de mucho frío siguen aportando el mejor rendimiento.

Puntos a tratar con especial cuidado durante el mantenimiento de las botas de cuero.
Las zonas más claras de la piel se corresponden con los puntos de mayor roce. Hay que protegerlos con especial mimo.



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