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ACTUALIDAD | TÉCNICA Y PRÁCTICA | 25 de Febrero de 2003

Ascensión de 'Rutas Normales': Progresión sin crampones

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Las llamadas 'rutas normales' señalan la manera más lógica y a menudo más sencilla de llegar a la cumbre de una montaña; pero la ruta 'normal' a picos de más de 3.000 metros suele revestir ciertas dificultades técnicas. En artículo enunciamos las técnicas de progresión por pendientes de suaves a moderadas en terreno alpino, empleando por la progresión con piolet y sin crampones.

 
Ascendiendo el Monterosa 

Cuando estamos seleccionando nuestra cumbre a escalar, siempre la escogemos por tener una ruta conocida o muy conocida, la historia existente sobre su primera ascensión o por ser una cumbre representativa, como el caso del Aneto o el Mont Blanc, acompañando a nuestra satisfacción interna que se produce al escalar o ascender las montañas que deseamos. Habitualmente todas las montañas tienen diferentes rutas para su ascensión. Algunas de estas rutas son las conocidas con el epíteto de ‘normales’. Son las rutas más asequibles técnicamente, pero no se encuentran necesariamente exentas de complejidad técnica, sobre todo cuando están localizadas en ambiente alpino.

Características del terreno y las montañas:

Ahora nos centraremos en las rutas normales cuyas características sean las siguientes. Localizadas en terreno de tipo alpino en una altura entre los 3000 y 4800 metros. Recorridos con largas pendientes de nieve y con ninguno o pocos resaltes rocosos. Pendientes moderadas de 20 a 40 grados de inclinación y puede presentarse alguna cresta de nieve o roca. En esta inclinación de pendiente se suele progresar zigzagueando sin utilizar las puntas frontales de los crampones o la puntera de las botas, evitando la subida frontal que acabaría con nuestros gemelos al borde del colapso y dando una imagen de caminar a cuatro patas por falta de inclinación suficiente de la pendiente. Casos típicos como el Mont Blanc, el Aneto, el Monte Perdido, la Barre d'Escrins o el Gran Paradiso. No hablaremos de las precauciones a seguir en los glaciares, si los hay o si son peligrosos, porque este tema en si solo sería suficiente para un artículo.

Material:

Para comenzar hemos de recordar que nuestro material ha de ser el habitual de un alpinista. Casco, botas de alpinismo, crampones, arnés, paranieves (cortavientos), guantes, etc. Es decir, ir completamente equipados, pero prescindiendo de elementos destinados a la escalada de alta dificultad, como los piolets técnicos. Un piolet clásico de 50 a 60 centímetros será la opción adecuada. La hoja del piolet no será tipo banana. Los crampones clásicos, doce puntas articulados y con antizuecos. Nuestra cuerda no tiene que ser de 60 metros; 45 o menos metros serán más que suficientes. Esta cuerda será de 10,5 milímetros de diámetro para trabajar en simple. El ahorro de peso se produce en la elección de la longitud adecuada. Por debajo de este diámetro no será aconsejable para el uso que le pretendemos dar en este tipo de ascensiones. Otro tipo de material como tornillos de hielo o anclas de nieve, podría no ser necesario. El llevar este tipo de material estará en función de otros condicionantes como la presencia de terreno glaciar, la presencia de hielo y pendientes más pronunciadas. Eso sí, en caso de duda, un par de tornillos nunca pesan tanto como para dejarlos abajo.

Antes de salir ‘ahí afuera’

Antes de comenzar a progresar por la pendiente tendremos presente información tan importantes como la dureza de la nieve, la longitud de la pendiente y desnivel, su exposición respecto a la caída de rocas, su orientación. Ya se sabe que el comportamiento de la nieve varía mucho según las horas de exposición al sol; la presencia ausencia de cornisas, la cantidad de nieve acumulada fresca, si la hay, y el sempiterno parte meteorológico. Los alpinistas están durante muchas horas expuestos a las inclemencias meteorológicas y la previsión meteorológica nos ayudará en la toma de nuestras decisiones.

Metidos en faena:

Una vez conocemos toda esta información o gran parte de ella, nos prepararemos para la ascensión. Cuando nos encontremos de frente a la pendiente o al principio de ella hay que recordar lo siguiente. Una pendiente de nieve moderada tiene un peligro objetivo fuerte: es el deslizamiento en caso de producirse una caída. Las pendientes actúan como grandes toboganes y a medida que nos deslizamos iremos ganando velocidad y aumentando el riesgo de hacernos daño de considerable importancia. Como evitar esto, progresando con la técnica más adecuada y si es preciso encordados.

La técnica para progresar por este tipo de pendientes está basada en un buen equilibrio combinando el clavado del piolet y el movimiento de marcha de nuestros pies. Antes de comenzar a andar evaluaremos la dureza de la nieve; si nos lo pide, nos pondremos los crampones, y ante duda o desconfianza en nuestras posibilidades también nos los pondremos. A determinadas alturas, como son los 4000 metros, los crampones suelen ser nuestro compañeros inseparables que siempre irán en nuestros pies, independientemente del estado de la nieve, ya que siempre puede aparecer una placa de nieve dura o hielo no prevista.


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