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ACTUALIDAD | TÉCNICA | 24 de Agosto de 2012

Anclajes naturales y progresión y protección rápida en crestas aristas

El empleo de anclajes naturales en pared, durante la escalada en roca, nieve o hielo, nos permitirá realizar una ascensión rápida y ligera, ahorrando material y equipo, además de resultar en una escalada limpia y respetuosa. En ocasiones serán los únicos que podamos utilizar. En crestas de roca o aristas de nieve nos permitirán movernos con ligereza y permanecer menos tiempo en zona de riesgo

El empleo de anclajes naturales en pared, durante la escalada en roca, nieve o hielo, nos permitirá realizar una ascensión rápida y ligera, ahorrando material y equipo. En la ascensión de crestas de roca o aristas de nieve siempre nos veremos presionados para realizar una escalada un tanto ligera debido a factores de tiempo y meteorológicos a veces ajenos a nuestro alcance. Moverse con ligereza en tal terreno nos permitirá mantenernos alejados de posibles tormentas eléctricas o finalizar tal recorrido en el tiempo deseado, sin grandes apuros.

Durante maniobras de descenso también será posible emplear anclajes que nos ofrece el terreno con el fin de pasar la cuerda y así rapelar sin tener que abandonar demásiado material personal. O en el caso de que hagamos corto del mismo.

MATERIAL FIJO

Es aquél que nos encontramos fijo y abandonado en la pared. Los más comunes son los anclajes químicos, parabolts y clavos de roca. Normalmente los encontraremos en reuniones de aseguramiento y rápel así como en puntos intermedios del largo con el fin de ayudarnos en el mosquetoneo y aseguramiento de cuerda. En ocasiones también encontraremos material empotrado y abandonado en fisuras, como pueden ser cordinos anudados y fisureros o friends. Antes de colgarnos de cualquiera de estos materiales fijos hemos de comprobar que son fiables y que se encuentran en buenas condiciones de seguro.

MATERIAL MOVIL

Es aquel que colocamos y luego retiramos de la pared. Friends o mecanismos de expansión por levas, empotradores, clavos, tornillos de hielo o estacas de nieve son algunos de los más empleados. Los usaremos tanto para el montaje de reuniones como para asegurar el largo. En vías largas de pared será necesario disponer de un gran surtido de material con el fin de realizar la ascensión sin perjuicio. No obstante, la experiencia y nivel técnico y físico del escalador va a dictar la cantidad y surtido del material disponible para tal ascensión. Cordadas fuertes cargarán menos material que cordadas menos preparadas. Ello no quiere decir que aquellas disponen de menos seguridad a la hora de escalar. Simplemente que tal seguridad se ve aumentada por la confianza con la que se afronta la escalada, basado en el nivel de experiencia, físico y mental de los escaladores.

ANCLAJES NATURALES

Nudos
Para la confección de seguros empleando anclajes naturales utilizaremos cordinos de diámetro no inferior a 7milímetros. Las cintas cosidas ofrecen más resistencia que las cintas anudadas. Es conveniente disponer de cintas y cordinos largos y cortos. Así mismo podemos hacer alguna excepción y emplear cordinos de menor diámetro para atar buriles sin plaqueta o clavos salientes, si ello es preciso. A mayor diámetro del cordino, mayor será su resistencia.

Antes de lazar cualquier tipo de anclaje natural hemos de tener la precaución de comprobar su estado de resistencia. Comprobaremos que el grosor de la roca, del árbol o del hielo es suficientemente resistente como para emplearlo como material de seguro. Intentaremos mover el bloque o el árbol con seguridad con el fin de comprobar su estabilidad. En otras ocasiones hemos de realizar un estudio visual, como por ejemplo en puentes de roca, y comprobar que la roca es solida. Tal solidez también dependerá de la calidad y tipo de la roca. El granito es más resistente que la roca caliza y ésta es más resistente que la roca arenisca. Las rocas conglomeradas y esquistos se calificarían después. Sea cual sea el tipo de roca, un estudio antes de colocar la cinta o cordino de seguro es siempre necesario. Lo mismo ocurre en el hielo, y la calidad de éste varía en solidez a la hora de elegir una columna de hielo. De ahí un buen estudio a priori.

Nudo de alondra.
Es interesante pero reduce mucho la resistencia de la cinta o cordino. Estrangula bien el seguro, sobre todo cuando éste es bastante liso, pero crea un punto de rozamiento muy grande en el material de la cinta o cordino. Cuando el ángulo es cerrado y el estrangulamiento es perfecto la resistencia de anillo se reduce considerablemente, como podemos apreciar en la foto 1 (La tracción es perfecta, pero reducimos la resistencia del anillo). Sin embargo si reducimos la tracción de tiro y el ángulo el estrangulamiento es menor, por lo que no perdemos tanta resistencia como en el caso anterior. Pero no sujeta el anclaje natural al cien por cien. Es factible, pero no la mejor opción, como vemos en la foto 2 (la tracción no es perfecta, pero la resistencia del anillo es mayor). En ocasiones muy particulares podemos emplear el nudo de alondra, sobre todo en la práctica de la escalada artificial empleando los seguros a modo de progresión. Pero lo evitaremos para el montaje de reuniones, en donde la resistencia ha de ser al cien por cien.

Nudo ballestrinque.
Es un nudo practico de emplear para realizar estrangulamientos en columnas de hielo o pequeños salientes de roca. La resistencia del nudo es un tanto mayor que el nudo de alondra. Sin embargo el ballestrinque es un nudo lento de confeccionar. Por otro lado es un nudo conveniente a la hora de anillar clavos encontrados que nos se hayan instalados en su totalidad en la roca con el fin de evitar el brazo de palanca. En la foto 3 observamos un nudo ballestrinque aplicado a un mogote o saliente de roca.

Nudo deslizante de estrangulamiento.
La resistencia del nudo es similar a la de los anteriores. Sin embargo es un nudo practico para anillar en pequeños salientes de roca o mogotes. También funciona muy bien a la hora de conectar clavos o buriles o chinchetas fijas en la pared sin plaqueta. En la foto 4 observamos un mogote anillado con un nudo de estrangulamiento o corredizo.

Nudo de anillo simple
Es una manera segura de anillar árboles, bloques de roca o columnas de hielo. Aprovecha la resistencia de cordino o cinta al cien por cien menos un pequeño porcentaje del nudo empleando para la unión de anillo (pescador doble o de cinta). El inconveniente es que tenemos que emplear tiempo confeccionando el nudo. En la foto 5 observamos un puente de roca anillado con un cordino anudado en simple.

Nudo de anillo en doble
Es el sistema de anillado más recomendable pues es rápido de instalar y aprovecha la resistencia de la cinta o cordino al doble que una simple menos el nudo de unión de cinta si ésta no es cosida. Al igual que el sistema anterior el anillo no estrangula el anclaje, punto a tener en cuenta si ello es necesario. En la foto 6 observamos un anillo de cinta doble anclando un bloque empotrado en una fisura.

En roca podemos emplear gran cantidad de anclajes naturales, tanto como medio de aseguramiento y protección como para iniciar maniobras de descenso. Las características del terreno nos dictará que tipo de material podemos elegir. Ello no siempre es posible, y en ocasiones puede ser dificultoso elegir un anclaje natural digno de protección. En el hielo deberemos también prestar atención a la calidad de éste y alejarnos de hielos blandos o podridos que no ofrezcan garantías de resistencia. En nieve emplearemos aquella que ofrezca una mayor resistencia.

Bloques de roca.
Los bloques de roca ofrecen muy buenos seguros, tanto de reunión como de progresión. Ates de colocar el anillo hemos de comprobar que el bloque es sólido y no se mueve. Al mismo tiempo hemos de comprobar que los bordes no son tan afilados que pueden cortar el anillo. Si ello es así intentaremos de prevenir tal problema limando el filo o protegiendo el anillo con material disponible (mochila, ropa, arbustos, etc.) Si es posible el anillo lo colocaremos cerca de la base del bloque y en la dirección de tiro deseada, con el fin de evitar posibles brazos de palanca. El ángulo del anillo en el punto de tracción nunca deberá de ser mayor a 60 grados. Durante el empleo de bloques en la progresión habremos de extender el seguro con una cinta larga con el fin de evitar que un golpe de cuerda pueda extraer el anillo del bloque. En la foto 7 observamos el anillo extendido del bloque con el fin de que el escalador no lo pueda extraer con un golpe accidentado de cuerda. En reuniones podemos atarnos al anillo y asegurar al compañero desde el arnés, de tal manera que nuestro cuerpo actúa de contrapeso evitando que el anillo se pueda salir del bloque. En la foto 8 observamos al escalador atado con la cuerda a la reunión del bloque y asegurando al compañero desde el arnés. Otra manera de evitar que el anillo se pueda salir del bloque por accidente es colocar un seguro invertido y conectarlo al anillo. Los conectaremos firmemente mediante el empleo de otra cinta o cordino y los tensaremos con nudos ballestrinques o mariner. En la foto 9 observamos un anillo en bloque tensado a un seguro invertido. Para ello hemos empleado un sistema de expansión por levas tipo Camalot emplazado en una grieta por debajo del anillo del bloque. El empotrador lo hemos tensado empleando para ello un cordino y dos ballestrinques. Tal seguro invertido evitará que el anillo principal a través del bloque se pueda salir por accidente.

Mogotes y cuernos de roca.
En mogotes pequeños podemos emplear anillos que estrangulen el mogote y así eviten que la cinta o cordino se pueda salir por accidente. Para ello emplearemos preferiblemente cualquier tipo de nudo de estrangulamiento con el fin de evitar que el anillo se pueda salir del mogote. En la foto 4 observamos el mogote estrangulado con un nudo corredizo.

Puentes de roca.
Los puentes de roca ofrecen un buen seguro en la mayoría de los casos. Seguros estables y resistentes tanto para el montaje de reuniones y rapel así como seguros intermedios. Para comprobarlo simplemente debemos de realizar una escapada al Naranjo de Bulnes y disfrutar de la escalada en caliza asegurada con puentes de roca. El tamaño de los puentes de roca y de sus orificios dictará la resistencia del seguro. Con el fin de utilizar estos como seguros intermedios deberemos de disponer de un buen surtido de cordinos y de cintas simples y dobles. Es más rápido colocar un anillo a través del puente de roca si lo hacemos en doble, pues de tal manera no perdemos tiempo confeccionando el nudo de unión. Una vez pasado el anillo por el puente de roca simplemente colocaremos un mosquetón o cinta exprés con el fin de pasar la cuerda. Para rapel y reuniones colocaremos anillos más resistentes debido ello a importancia de tales instalaciones. Nunca nos fiaremos de cordinos o cintas ya instaladas en el puente de roca. Si es preciso colocaremos una cinta nueva con el fin de garantizar nuestra seguridad. Muchos puentes de roca empleados para rapel disponen de cantidad de anillos. Ante la duda siempre añadiremos uno nuevo en buenas condiciones. Si es preciso cortaremos y retiraremos los cordinos o cintas viejas o dañadas. En la foto 5 observamos un puente de roca anillado con un cordino en simple dispuesto para rapelar.

Bloques empotrados
Los bloques empotrados ofrecen también un buen seguro, tanto para proteger el largo como para montar una reunión. Es preciso comprobar el buen estado y tracción de la roca empotrada. Con la mano realizaremos tracción en el sentido deseado comprobando su estabilidad y que permanezca allí empotrada. La manera más sencilla y segura de pasar una anillo es haciéndolo en doble, pues es rápido y cómodo. En la foto 6 observamos un bloque empotrado anillado con una cinta en doble.

Árboles.
Los árboles y arbustos grandes ofrecen normalmente un buen seguro. Antes de anillarlos comprobaremos que el árbol está vivo y es estable. También habremos de comprobar que no existe demásiada resina en el lugar en el que colocaremos el anillo. La cinta o cordino los colocaremos en la base del árbol con el fin de evitar brazos de palanca. Evitaremos que el ángulo originado en el punto de reunión o tracción no sea elevado, menor de 60 grados. En rapeles extenderemos el anillo lo suficiente como para que la cuerda se halle debajo del borde de la repisa o pared, facilitando la maniobra de recuperación de cuerda. En la foto 10 observamos un árbol anillado y dispuesto para realizar una maniobra de rapel.

Columnas de hielo
Las columnas de hielo ofrecen también un buen seguro siempre y cuando estas sean estables. Colocaremos el anillo en la base de la columna con el fin de garantizar una mayor resistencia. En la foto 11 observamos una columna de hielo anillada en la base. En reuniones podemos reforzar la columna con otros artilugios como pueden ser piolets o tornillos de hielo, si ello es necesario. De tal manera podemos realizar un triangulo de fuerzas conectado los diferentes seguros de la reunión. Es conveniente que anudemos el anillo con el fin de evitar un estiramiento en el sistema de reunión si por accidente uno de los seguros saltase. En la foto 12 observamos una columna de hielo reforzada con un piolet y conectadas ambas mediante un triangulo de fuerzas.

Rimayas y cornisas de nieve
En muchas ocasiones podemos emplear los bordes de la rimaya y cornisas alrededor de bloques con el fin de generar rozamiento en la cuerda y así poder asegurar al compañero. Es una manera rápida de salir del paso en situaciones no demásiado complicadas. En la foto 13 observamos al escalador asegurando al cuerpo y empleando el borde de la rimaya para crear rozamiento y así poder detener al compañero con mayor facilidad. Cuando mayor sea el ángulo en la cuerda en el punto de contacto con la nieve o hielo mayor rozamiento, y por consecuencia un mayor control de la cuerda.

Si es preciso podemos emplear varios anclajes naturales con el fin de confeccionar una reunión. Simplemente los conectaremos con un triangulo de fuerzas como si se tratase de una reunión común.

PROGRESION Y PROTECCION RAPIDA EN CRESTAS Y ARISTAS.

Como es lógico, el empleo de la cuerda en este tipo de terreno es necesario. No obstante, en terreno fácil de piedras sueltas o con nulas posibilidades de protección, la cuerda puede crearnos una falsa imagen de seguridad. En tramos de escalada en crestas y aristas afiladas con inexistencia de emplazamientos de seguro una caída puede complicarnos el dia. Hemos de atarnos con cuerda corta, es decir unos tres metros entre ambos escaladores en crestas de roca y unos seis metros en aristas de nieve. En aristas de nieve puede ser interesante disponer de un poco de cuerda extra en la mano con el fin de disponer de tiempo de reacción. Caminaremos por la arista, el escalador fuerte de segundo y siempre muy atentos uno de otro. Si el escalador de primero se cae para la izquierda el escalador de atrás se tirará hacia la derecha, con el fin de contrapesar la caída y viceversa. Es una maniobra limite, pero quizás la única manera de pararnos en esas aristas de cuchillo. Si la pendiente es suave realizaremos maniobras de autodetención en nieve y posteriormente procederemos a subir simultáneamente, comunicándonos entre ambos escaladores. En crestas de roca la maniobra será parecida pero hemos de tener mucho cuidado con las posibilidades de cortar la cuerda con los cantos afilados de la roca. Siempre que sea posible aseguraremos los largos complicados y dudosos.

En crestas buscaremos un bloque, le pasamos una cinta o cordino, le colocamos un mosquetón de seguro y nos atamos a él mediante la cuerda. Ahora estamos seguros y nuestro siguiente paso consistirá en asegurar a nuestro compañero. Para ello podemos emplear cualquier sistema de seguro dinámico (nudo dinámico, placas, ocho) con el fin de reducir fuerzas de impacto en la cadena de seguridad. Si lo creemos conveniente incluso podemos realizar un sencillo aseguramiento al cuerpo, de manera rápida y efectiva. En la foto 14 observamos al escalador asegurado al anillo del bloque empleando para ello la cuerda de escalada. El aseguramiento al cuerpo es rápido y seguro en determinadas ocasiones. Es necesario que la cuerda que nos ata a la reunión permanezca tensa, con el fin de mantenernos estables en caso de un tirón de la cuerda del compañero. Si las condiciones lo requieren aseguraremos al arnés, mediante un nudo dinámico, por ejemplo, como vemos en la foto 8. En otras ocasiones podemos asegurar al segundo directamente a la reunión. Para ello simplemente emplearemos un mosquetón atado al anillo del bloque y en el cual confeccionaremos un nudo dinámico o bien cualquier placa de freno con posibilidades de bloqueo, como vemos en la foto 15.

Otra manera rápida de asegurar al compañero es pasa la cuerda directamente alrededor del bloque, con el fin de originar rozamiento. El escalador se situará un tanto por debajo del bloque con el fin de cerrar el ángulo y producir más rozamiento. La capacidad de frenado vendrá dada por el roce originado entre la roca y la cuerda. En la foto 16 observamos tal ejemplo.

En aristas de nieve confeccionamos la reunión empleando para ello el material disponible (piolets, estacas de nieve, tornillos de hielo, etc.) o anclajes naturales como las rimayas, bloques de hielo, etc. y realizaremos el mismo proceso empleado en crestas de roca. La penetración de la cuerda en la nieve nos puede ayudar a la hora de crear una mayor fricción o resistencia en el sistema de aseguramiento, como hemos visto en la foto 13. En crestas de roca el primero de cuerda progresará colocando seguros de acuerdo con las necesidades y la morfología del terreno.

Un sistema de seguro práctico, rápido y ligero es mediante el empleo de cintas planas o cordinos. Para ello buscamos un bloque sólido, le pasamos la cinta alrededor y finalmente mosquetoneamos la cuerda.

Comprobaremos que las aristas y cantos del bloque no dañen el material. Si es así deberemos de cambiar de bloque o intentaremos proteger tal material. Al mismo tiempo deberemos de comprobar que la cinta o cordino no se salga del bloque ante un inesperado movimiento de la cuerda. Otra forma de aseguramiento consiste simplemente en pasar la cuerda por en medio de bloques y a través de grietas. Es una técnica rápida pero que requiere práctica y continua observación para evitar que la cuerda pueda salirse de los seguros.

En aristas de nieve estamos más limitados durante la colocación de seguros naturales, por lo que nos obligará al empleo de estacas de nieve. Es posible que durante la escalada de un largo el número de seguros que podemos colocar sea muy limitado. Si ello es así hemos de valorar las posibilidades de una caída e intentar que la distancia no sea excesiva o peligrosa.

La escalada en crestas y aristas tiene que ser ligera, sin perder demásiado tiempo, debido en parte a los condicionantes meteorológicos. No por ello hemos de bajar la guardia en cuanto a la seguridad, simplemente hemos de conocer la extensión de nuestras posibilidades de escalada con relación al terreno. Cada vez que aseguramos al compañero deberemos de hacerlo con plena atención y empleando técnicas seguras. El posicionamiento del cuerpo es muy importante, sobre todo cuando aseguramos al arnés o a la espalda. Buscaremos siempre una buena posición estable e intentando ejercer fuerza con nuestras piernas. Hemos siempre de vigilar y comprobar la posible dirección de tracción ante una eventual caída o tirón del compañero. A veces será necesario asegurar sentados y otras veces de pie. Pero sea cual sea la situación de aseguramiento la atención siempre ha de ser la misma. Durante la escalada en ensamble o cuerda corta tal atención se duplica, por el mero hecho de que cualquiera de los miembros de cordada se puede caer en cualquier momento de forma inesperada.

La elección de un buen anclaje natural requiere de tiempo y practica. No podemos pasar un anillo a la primera piedra que nos encontramos en medio de la cresta. Es preciso que siempre comprobemos con precisión el buen estado de estabilidad del seguro a emplear. La resistencia de tales anclajes naturales va a depender de la solidez de éstos. De ahí la necesidad de elegir el más conveniente. En reuniones o puntos de posible caída de escalador hemos de elegir el mejor seguro natural. En escalada artificial podemos pasar con seguros menos resistentes que solo nos permitan progresar sobre los estribos y elegir buenos seguros que nos permitan caernos con seguridad, si ello acaece.

La escalada en terrenos de aventura siempre es excitante y nos transporta a los orígenes del montañismo. Las crestas de roca y las aristas de nieve son lugares que nos ofrecen oportunidades ilimitadas a la hora de progresar, empleando para ello los anclajes que nos ofrece la propia naturaleza.

Algunas de estas líneas son perfectas conexiones entre cimás doradas al viento.

Textos y fotos:
José Carlos Iglesias
Guía de Montaña UIAGM


Los anclajes naturales nos servirán como seguro


Foto 1

Foto 2

Foto 3

Foto 4

Foto 5

Foto 6

Foto 7

Foto 8

Foto 9

Foto 10

Foto 11

Foto 12

Foto 13

Foto 14

Foto 15

Foto 16

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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1 comentario

1. ternasco - 24 Ago 2012, 11:09
Menuda reunión a la escocesa la de la foto 12!!! Lista para factordosear!!!

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