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ACTUALIDAD | TÉCNICA | 30 de Octubre de 2015

Vivacs. En nieve, hielo y roca

¡Vivac! La decisión estaba tomada y el voto fue unánime por parte de nosotros cinco. La voz de Félix se dejó oír en medio de la noche, iluminada solo por la luz de los frontales.
-¡Bueno, a cavar! ¿No?
- Yo creo que mejor pegado a la roca.
-¡Sí,sí! ¡Carallo!, que duro está el hielo.
Y después de un buen rato nos instalamos en los que sería una larga, apretada y fría noche a pasar en aquel pequeño agujero. En él, apenas podías moverte. Con las mochilas de ataque hasta los muslos, por eso de calentar un poco las piernas.
¡Lorenzo, sal pronto, Lorenzo!
En un principio nuestra idea era la de dormir en el pequeño vivac de lata que hay en la cumbre del Monte Kenya, pero un incidente durante la escalada del Couloir del Diamante cambiaría los planes. La noche se nos echó en el collado entre las dos cumbres del Monte Kenya (Gate of the Mists Gap o Puerta de la Brecha de la Nieblas) a 5.144 metros de altura. Félix y yo subimos hasta la cumbre con el fin de encontrar el vivac de emergencia en medio de la noche, pero nos fue imposible localizarlo en medio de la obscuridad (Al día siguiente, cuando por fin todos subimos a la cumbre, lo encontramos debajo de un bloque de piedra. Félix y yo casi lo tocamos la noche anterior en medio de oscuridad.)

La idea de bajar al collado y preparar el vivac fue posiblemente una de las mejores decisiones tomadas en mi vida alpina. Estábamos cansados después de una larga jornada de escalada y con un compañero herido. Nos encontrábamos seguros, con la idea de subir a la cumbre e iniciar desde ella los rapeles de descenso tan pronto como los primeros rayos de sol despuntaran por el horizonte de la sabana africana. Solamente disponíamos de un par de fundas de vivac, así que la idea era la de permanecer lo mas juntos posibles con el fin de mantener los cuerpos calientes, en medio de aquella noche de niebla helada, húmeda y fría.

Foto 1

Hoy en día los recuerdos de aquella aventura son testigos de camaderia, compañerismo y pasión. En la foto 1 observamos el vivac a “pelo”, debajo de la cumbre del Monte Kenya a 5.144 metros de altura.
La posibilidad de realizar un vivac de emergencia está siempre en la mente de cualquier escalador o alpinista, sobre todo cuando realizamos ascensiones largas o complejas. En ocasiones dispondremos de material adecuado para pasar la noche, y otras veces no. Normalmente tomaremos tal decisión de vivaquear antes de comenzar la escalada, con el fin de preparar el equipo necesario y localizar el emplazamiento del vivac en el lugar más seguro y adecuado. Intentando de tal manera planificar la ascensión o escalada. No obstante en ocasiones la escalada se puede complicar, debido a diferentes factores de riesgo, tanto previsibles como imprevisibles.
La noche se nos echa encima, y la idea de rapelar o descender no es segura, así que decidimos pasar la noche en la pared o en la montaña. Una noche que no estaba prevista pasarla de tal manera.
Quizás también estamos descendiendo después de alcanzar la cumbre, pero la llegada de la noche, la tormenta y el cansancio nos obligan a parar y vivaquear con el fin de esperar a las primeras luces del día. Un momento delicado a la hora de tomar tal decisión.

VIVACS
La idea de vivaquear no es siempre la mas adecuada. Ello conlleva a pasar la noche a la intemperie en a veces lugares no deseados. Y no carente de peligros. Pero la verdad es que en muchas ocasiones el entramado y longitud de la via o ruta de ascensión nos obligará a confeccionar vivacs con el fin lograr nuestro objetivo. A veces durante el ascenso, y otras veces durante el descenso. El vivac es sinónimo de ascensión ligera, es decir, sin el uso de campamentos pesados. Si decidimos vivaquear durante una escalada o ascensión deberemos de transportar cierto material específico, mas ligero que aquel material empleado durante el montaje de campos de altura. No cabe duda que normalmente la pernocta en un vivac no es tan confortable que cuando dormimos en una buena tienda con la facilidad de disponer del material de acampada.
Los vivacs pueden ser previstos o imprevistos.

VIVACS IMPREVISTOS
Son aquellos no planeados, que surgen durante la ascensión o el descenso debido a factores no esperados. Hemos de improvisar la dormida empleando el material disponible, con el fin de pasar la noche de la manera más cómoda y caliente. En ocasiones podremos realmente dormir y otras veces simplemente pasaremos la noche despiertos, esperando por la luz del dia. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

  • Escalamos lentos una via larga en pared y se nos echa la noche encima. No disponemos de lámparas frontales o el empleo de éstas es complicado durante la ascensión. El descenso no es posible o demasiado complicado, de tal manera que hemos de sentarnos en una repisa a pasar la noche y esperar por las primeras luces del dia con el fin de proseguir las ascensión.
  • Perdemos la línea de rapeles durante el descenso de una gran pared y nos embarcamos echándose la noche encima. Decidimos pasar la noche en una repisa con el fin de esperar por los rayos de sol y localizar la línea de descenso de manera mas segura durante el dia.
  • Durante el ascenso de una cresta hacia la cumbre el mas tiempo se nos echa encima y las posibilidades de descenso son nulas. Hemos de buscar un buen emplazamiento de vivac con el fin de pasar la noche y finalizar la ascensión al dia siguiente.
  • Durante el descenso desde la cumbre nuestro compañero se ha torcido el pie, estamos agotados, la noche se nos echa encima y la tienda o el refugio se hayan todavía a horas de nosotros. Hemos de improvisar un vivac y plantearnos el descenso al dia siguiente.
  • Durante la ascensión a la cumbre el mal tiempo y la noche se nos echa encima. Las posibilidades de descenso son nulas o complicadas, así que decidimos parar la noche en un vivac y finalizar la ascensión al dia siguiente, de manera mas segura.

La decisión de realizar un vivac de emergencia o a “pelo” no se debe tomar a la ligera. Hemos de pensar de si estamos capacitados para ello y aceptar las posibles consecuencias. Está claro que en ocasiones no tenemos la opción de elegir y el vivac es el único camino a seguir. Una cosa está clara, y es que en situaciones de stress los humanos somos capaces de reaccionar de manera positiva. Y sobre todo si esos humanos son alpinistas o escaladores. La idea es de ser positivos y pensar que una noche a la intemperie es algo que podemos realizar sin tirarnos de los pelos. Eso está claro, lo hemos de realizar de manera segura e intentando mantener las fuerzas y el espíritu alto y con el máximo de energía.

Foto 2

Vivacs en pared
Si hemos de dormir en una pared intentaremos buscar al menos una repisa que nos permita sentarnos o tumbarnos con el fin de estar mas cómodos. Si disponemos de un desplome que nos proteja de la lluvia, nieve o helada, mucho mejor. Las cuerdas las podemos colocar en el suelo a modo de colchoneta protegiéndonos de la roca. Si disponemos de mochilas podemos utilizarlas como fundas de vivac introduciendo al menos las piernas en ella. Hemos de permanecer anclados a la reunión mediante la cuera o bien un cabo de anclaje. Con el fin de mantener el calor en el cuerpo intentaremos permanecer cerca del compañero. Si es necesario nos moveremos para aumentar de tal manera el calor corporal. En la foto 2 observamos como podemos permanecer en una repisa, al menos sentados, para pasar la noche. Permaneceremos anclados a la reunión en todo momento.

Vivacs en hielo
En corredores de hielo o nieve dura intentaremos tallar una repisa plana y si es posible profunda. La plataforma del vivac la confeccionaremos alejada de peligros objetivos, como pueden ser la caída de piedras, de hielo o aludes. Al mismo tiempo , y siempre que sea posible, confeccionaremos el vivac lo mas protegido del viento posible. Si es necesario podemos construir un muro alrededor con la nieve o los bloques de hielo sobrantes. Las cuerdas las podemos colocar en el suelo a modo de aislante. Las mochilas nos pueden servir de funda de vivac, al menos para proteger la parte inferior del cuerpo. Nos mantendremos juntos con el fin de aprovechar el calor al máximo. Si algún miembro de la cordada se halla mas débil o herido lo colocaremos en el medio del grupo con el fin de arroparlo y darle mas calor. En la foto 1 observamos el grupo durante un vivac a pelo en el hielo al final del corredor. Un par de fundas de vivac y el resto mochilas a modo de protección fueron suficientes para pasar una noche fría a 5.144 metros al final del corredor del Diamante en el Monte Kenya.

Vivacs en aristas
Intentaremos elegir el emplazamiento de vivac lo mas protegido de los elementos posible. El viento es un gran enemigo durante la pernocta, de ahí la necesidad de protegernos de él. Para ello nos situaremos cerca de bloques de piedra que nos permitan un mayor abrigo, añadiendo muro de piedra si ello es preciso. En la foto 3 observamos como podemos construir un vivac de emergencia con tan solo la ayuda de una manta térmica o plástico y un trozo de cordino o bastón de esquí. El tejado lo mantenemos bajo con el fin de guardar mas el calor y evitar que el viento lo pueda levantar. Es un procedimiento bastante sencillo y que nos puede ayudar a permanecer secos y alejados del viento.

Foto 3

Vivac en nieve
De igual manera que en los apartados anteriores nuestro objetivo principal es aquel de mantenernos secos y calientes, alejados de la ventisca. En nieve la mejor opción es construir una cueva de nieve. Las cuevas de nieve son calientes, seguras y resistentes al viento. Para ello buscaremos una ladera en la cual la pendiente se encuentre ente los 30 y 50 grados de inclinación. Debe existir suficiente nieve como para que el techo de la cueva disponga de mas de medio metro del grosor. La zona a de estar protegida de peligro de aludes. Empezaremos cavando hacia arriba en pendiente con el fin de construir la plataforma un poco mas elevada que la entrada de la cueva. De tal manera conservaremos mas el calor dentro de la cueva, el aire frio hacia abajo y el aire caliente ira hacia arriba.

Excavaremos hasta disponer de unas buenas dimensiones, normalmente para dos personas de un metro y medio de largo por dos metros de ancho o dos por dos, para dar un poco mas de espacio. Un metro de alto será suficiente para disponer de espacio. Podemos construir la cueva un poco mas grande pero hemos de recordar que cuanto mayor sea el espacio mas difícil será calentar su interior. Una vez construido el habitáculo habremos de alisar todos los resaltes existentes en el techo de la cueva para evitar que éste gotee a causa de la condensación. Para una mayor organización podemos construir estanterías con el fin de organizar el material. La plataforma donde dormimos ha de hallarse por encima del túnel de acceso. A continuación podemos colocar las mochilas en el suelo de la cueva con el fin de aislarnos de la nieve. Si disponemos de un plástico o manta térmica podemos colocarla en el suelo con el fin de mantenernos secos. La entrada de la cueva la podemos cerrar con un bloque de nieve.

Foto 4

Realizaremos un par de agujeros a través del techo de la cueva con el fin de conseguir una buena ventilación, para ello podemos emplear los bastones de esquí. En la foto 4 observamos la construcción de una pequeña cueva de hielo. Hemos de tener en cuenta que durante la construcción de una cueva de hielo normalmente nos mojaremos bastante por lo cual será preciso disponer de guantes de repuesto.

Vivacs en bosques
El bosque es quizás el lugar mas cómodo para pasar la noche. Podemos buscar un buen árbol que nos dé cobijo debajo de sus ramas. Si es necesario podemos colocar mas ramas contra el árbol con el fin de construir una pequeña tienda que nos proteja de la posible lluvia o nieve. Si es necesario podemos encender un fuego para calentarnos.

VIVACS PREVISTOS
Si decidimos realizar un vivac durante nuestra ascensión entonces si que dispondremos de material extra en la mochila. Intentaremos ir ligeros con el fin de poder lograr nuestro objetivo si acarrear demasiado peso. Un saco ligero de dormir para dos personas es mas ligero que llevar dos sacos. Una funda de vivac, una colchoneta térmica, un plástico o manta térmica, una cocinilla ligera, comida extra y ropa extra. Si es preciso a veces es necesario llevar una tienda de vivac ligera, dependiendo de la ascensión. En vías de pared las hamacas sustituirán a las repisas.

En roca
No cabe duda de que si disponemos de un saco y funda de vivac nuestra pernocta va a ser mucho mas cómoda. En la pared seguiremos los mismos conceptos de seguridad vistos anteriormente. Permaneceremos encordados en todo momento, incluso cuando nos encontramos dentro del saco de dormir. En la foto 5 observamos al escalador dentro del saco de dormir, en la repisa y asegurado a la reunión, durante una ascensión en el Capitán.

Foto 5

En nieve
Si disponemos de una tienda de vivac podemos cavar una pequeña cueva en la nieve con el fin colocar la tienda en ella, con el fin de garantizar una mayor seguridad contra el viento. La repisa también ha de ser lo suficientemente grande que nos permita instalar la tienda. En la foto 6 observamos la tienda al abrigo del viento y los aludes tallando una pequeña cueva en la nieve, durante la ascensión a la cara norte del Annapurna.

Foto 6

Dentro de una cueva de nieve nuestra estancia será mas acogedora si disponemos del material de vivac adecuado. El plástico y la colchoneta los podemos colocar en el suelo con el fin de conseguir un mayor aislamiento, y encima de ellos el saco de dormir.
Otra buena opción para vivaquear en la nieve es la de construir una trinchera de nieve.

Trinchera de nieve
La trinchera de nieve es mucho mas rápido de construir que una cueva de nieve. No es tan resistente como la cueva, pero sigue siendo efectiva y caliente. Al contrario de la cueva de nieve, la trinchera la podemos construir en cualquier terreno, llano o inclinado. Escavaremos un agujero de aproximadamente un metro y medio de profundidad y dos metros de largo por un metro y medio o dos metros de ancho, dependiendo del número de habitantes. Al igual que la cueva, cuanto mas pequeño mas caliente será. Pisaremos bien el suelo con el fin de conseguir una buena estabilidad. A continuación podemos colocar los bastones de esquí a través de la trinchera, a modo de vigas de soporte, como podemos apreciar en la foto 7. A continuación colocaremos un plástico por encima de los bastones y que cubra toda la trinchera. El plástico lo aseguraremos con nieve en los bordes . Con la finalidad de permitirnos el acceso a la trinchera confeccionaremos un pequeño pasadizo. La entrada de la trinchera la podemos cerrar con una mochila o bien con un bloque de nieve. En la foto 8 observamos la trinchera finalizada , con el plástico y la entrada. Si es necesario podemos también emplear los esquís en el tejado de la trinchera con el fin de conseguir una mayor resistencia. Esta claro que el tejado de la trinchera no aguantará una fuerte nevada. La opción es la de limpiar la nieve de techo constantemente, si ello es necesario.

Foto 7

Foto 8

Si decidimos vivaquear, será necesario disponer del material necesario, con el fin de disfrutar de la ascensión sin demasiados sufrimientos. Si por el contrario no queremos vivaquear, hagamos todo lo posible para evitar tal situación. Plantear bien la ascensión, levantarse temprano, disponer de lámparas frontales, ir ligeros, disponer de los conocimientos técnicos necesarios para la ascensión y estar físicamente preparados. Son algunos de los puntos necesarios a tener en cuenta antes de ponernos el arnés.
Si el vivac es inevitable, a disfrutar. Es algo que recordaremos toda nuestra vida.

Tags: vivacs, hielo, roca, nieve

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