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ACTUALIDAD | TEST DE MATERIAL | 16 de Agosto de 2011

Botas Canyon Guide de Bestard. La alternativa barranquista

Todas las actividades que se practican en el mundo de la montaña tienen su material apropiado, y suele ocurrir que la dificultad a la hora de elegir el material no reside tanto en la escasez de productos que se adapten a nuestras necesidades, sino en el exceso de ellas que nos complica la elección y nos hace estudiar las compras importantes durante días.

¿Todas? no. Aun cuando ya quedan lejos los tiempos en los que todo el material que se empleaba en la práctica del barrranquismo, empezando por los neoprenos, procedía de otras actividades, y poco a poco los productos específicos para este deporte han llenado las estanterías, sigue sin haber una oferta comparable a la que surte a los practicantes de montaña y escalada ¿Un ejemplo? Las botas.

Hasta ahora, y no exageramos, prácticamente sólo existía un modelo de garantías y prestaciones adecuadas en el mercado: las Canyoneer de Five.Ten. Esto llevó a la marca mallorquina Bestard a plantearse el diseño y fabricación de un nuevo modelo de botas de barrancos. Este trabajo dio sus frutos, y desde hace unos meses es posible encontrar en el mercado las botas Canyon Guide de Bestard.

Si bien esta prueba es un test de las botas Bestard, el uso continuado durante tiempo de los modelos de 5.10, y el hecho de que prácticamente sean las dos únicas botas de alto rendimiento del mercado, hace que en numerosas ocasiones comparemos los dos modelos, encontrando sus pros, contras, diferencias y similitudes.

En la mano

Nada más abrir la caja y ver las botas, uno se da cuenta de que el concepto es un poco diferente al de 5.10. Estamos ante una “bota”, con fabricación y hechuras similares a las de las botas de montaña, frente al concepto más acuático que suponen las Canyoneer. Estamos ante una bota de montaña, con lo que eso implica. Es un aspecto excelente, que tiene que ser probado en su terreno: el acuático.

Sustituye las hebillas característicos por cordones. Esto es más incómodo, pero es posible que proporcione un agarre más uniforme y una mejor sujeción, algo similar a lo que ocurre con los pies de gato de cordones frente a los de velcros.

Nos llama la atención su polaina. Si funciona, será un avance, porque impedirá la molestia tan habitual que supone cuando las gravillas entran en el pie durante la actividad. El material utilizado no lleva espuma. Suponemos que absorberá menos agua y secará antes, además de que tiene pinta de mayor resistencia al desgarro, aunque también es posible que sea más incómodo.

La suela es una vibram con todas las de ley, fabricada especialmente para este modelo con los barrancos acuáticos en mente por la marca italiana. Parece más dura que la suela 5.10. Esto puede suponer mayor longevidad, pero también menor agarre en mojado; también puede suponer una mayor comodidad en la aproximación. Veremos.

En uso

Colocación, ajuste y uso en seco (aproximaciones)

Todos sabemos que hay veces en las que hay que colocarse las botas de barrancos en lugares un poco peregrinos. Así que nos interesa conocer la facilidad de calce y lazada de la bota. La boca es ancha, y con polaina y todo, es muy fácil de colocar. La lazada evidentemente es más compleja que la colocación de hebillas, es algo que casi no hace falta ni probar para saber. Los cordones llevan un sistema blocante tipo tanca que facilita la labor.

Comenzamos a movernos con ella y enseguida vemos lo que se intuía: es una bota de montaña adaptada: sujeta muy bien el pie, protege, y los 3 probadores que ha tenido este modelo coincidimos en que el ajuste es muy bueno, y la bota cómoda. Esto sí, tras ajustar perfectamente los cordones; algo que en algunas ocasiones hay que realizar tras un rato de uso, una vez que el pie ha asentado perfectamente. Hay que invertir más tiempo, pero en el momento en el que el ajuste es óptimo, es más uniforme y preciso que el de las botas de hebillas. Es una bota que se lleva con escarpín, de mayor grosor que un calcetín normal y en ningún momento, después de una mañana intensa de uso, nos ha generado a ninguno de los probadores rozadoras o molestias. Hemos consultado a otros barranquistas con los que hemos coincidido que las usaban, y ninguno ha manifestado problema al respecto.

Las primeras diferencias respecto a la 5.10 se ven en la aproximación. Es notablemente más cómoda con la bota de Bestard debido a su suela más dura y al concepto de bota de montaña con mayor sujeción. Las piedras, las irregularidades del terreno se transmiten menos, la pisada es más firme, te aísla más del suelo, y sujeta más. Reiteramos que se nota que es una bota de montaña adaptada, por lo que es lógico que en trekking de aproximación y en seco funcione mejor. El material empleado también proporciona mayor estabilidad. En seco la goma agarra a la perfección, no encontrándose diferencias respecto a la bota de 5.10 en prueba directa.

Aun tratándose de una bota con aires de montaña, es ligera y no es excesivamente voluminosa, por lo que moverse con ella es cómodo.

En mojado

Pero una bota de barrancos, aunque tenga que ser polivalente, tiene que funcionar bien en mojado; de otra forma no tendría sentido su existencia. Así que llegamos adonde se desarrolla la acción: el agua.

Y comenzamos por lo que la mayoría está esperando saber: adherencia de la suela en mojado.

Hemos buscado el resbalón, y una vez más los conceptos no engañan: En mojado, haciendo pruebas pisando en superficie inclinada y mojada, andando sobre la misma, deslizan antes que las fiveten (comparación directa). Sin embargo, es un puntito, no es una diferencia abismal. Por ejemplo, se intentó cruzar por una zona de pasamanos sin emplearlo, en un barranco pirenaico. Todos lo cruzamos, pero los que llevaban Five.Ten con una mayor comodidad que los que llevaban Bestard, que tuvimos que “apretar” un poco más. En realidad, alguno que llevaba otra marca “blanca” de una conocida empresa no lo consiguió.

La opinión general, tanto nuestra como de los barranquistas con los que nos hemos cruzado que la usan es que el agarre está “un puntito” por debajo de las Canyoneer. Si el de estas últimas podría considerarse como “excelente”, el de la bota de Bestard sobrepasa un poco el “muy bueno”. Vibram ha buscado un buen compromiso entre durabilidad y agarre; está por encima en estabilidad, durabilidad y aproximación, y un poco por debajo en mojado. Pero es una suela perfectamente utilizable en este medio.

Hemos encontrado otra ventaja a favor de las Five. Ten. La bota de Bestard es más redondeada y ancha en la zona de la puntera. Resulta cómodo, pero al ser tipo bota de montaña, pierde eficacia en pequeños agarres a la hora de trepar o destrepar. A veces puede ser clave poder incrustar el pie en esa pequeña fisura para poder bajar sin problemas. Para explicarnos mejor: es la diferencia entre una bota de montaña y una zapatilla de aproximación y búlder con forma casi de pie de gato.

Si bien los cordones, aunque cueste más ajustarlos, dan claramente una mayor uniformidad en la sujeción y dan mayor apoyo al pisar sobre rocas no planas, sus enganches metálicos pueden molestar al clavarse en el maleolo. En el caso de un testador, en una reunión en la que tuvo que permanecer colgado con un único apoyo que hacía que el enganche metálico coincidiera con un trozo de roca, finalmente le quedó dolorido el hueso del tobillo.

Hay otro detalle sobre los cordones que queremos comentar: en la lengüeta hay un espacio donde meter la goma de ajuste de la polaina y los cordones. Meterlos cuenta un poquito pero si no lo haces perfectamente, se salen con facilidad, y entonces se lleva todo colgando con posibilidad de que el pie se enganche. Con la práctica este problema tiende a desaparecer, pero quizás un receptáculo un poquito más grande o con algún velcro facilitaría su uso. En lo que sí que hay un consenso general es en el detalle de la polaina.

Muy cómoda, no roza, no molesta, no abulta, pero funciona a las mil maravillas. Incluso hundiendo el pie en fondos arenosos el interior de la bota permanece libre de gravillas, piedras y objetos extraños. Una protección extra.

Y efectivamente: absorbe menos agua que las 5.10, y la expulsa muy bien, como puede verse en alguna de las fotos. Esto hace que no se vuelva pesada y que en ningún momento reste sensaciones al pie. Funciona francamente bien en este aspecto tanto la elección de materiales como el sistema de drenaje.

Conclusiones

Son dos botas excelentes. Tanto las Canyoneer como las Bestard. Con dos conceptos diferenciados: una bota más acuática en el caso de las 5.10, una bota más montañera en el caso de Bestard. Si no existiera la Canyoneer diríamos que la bota de Bestard es casi perfecta, con una agarre en mojado sensacional y unas prestaciones compensadas y muy buenas tanto en aproximación como en barranco, y una buen compromiso entre la ligereza, el agarre y la durabilidad. Pero las 5.10, aunque flojean en aproximación, dan mejor resultado en mojado (sin ser malo el de las Bestard).

¿Alguna cosa más a tener en cuenta? Sí: el precio. La bota de la marca mallorquina es más cara. Es -nunca mejor dicho- el precio que hay que pagar por los materiales que le dan mayor durabilidad. Más cara, pero también más duradera. Es algo que ya pasaba con la Canyoneer profesional (Canyoneer S.A.R., Search & Rescue, un poco menos resistente, pensamos, que ésta, pero por contra, con refuerzos de composite en la puntera que da gran protección.)

Cada cual tendrá que valorar los pros y los contras de ambas botas. Dos modelos muy buenos, que dan por primera vez la opción de elegir entre dos conceptos a la hora de elegir las botas de barrancos.


La bota tiene un concepto de bota de montaña en cuanto a su construcción


El material no empapa agua, y el sistema de drenaje funciona a la perfección

Suela Vibram específicamente diseñada para este modelo con el barranquismo y el medio acuático en mente

Su sistema de cordones le da mayor sujeción y estabilidad lateral

Excelente agarre en seco

Forzando el límite de adherencia en terreno muy resbaladizo

Muy buen agarre en mojado, buen compromiso entre durabilidad y agarre

La resistencia de la bota es bastante buena, debido a su concepto montañero

Una bota todoterreno de buenas prestaciones

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