La cadena de seguridad está compuesta por una serie de factores que, trabajando al unísono, mantienen al escalador en sus pies. Son factores de seguridad y han de permanecer unidos.
La ruptura de uno de tales factores puede producir el desequilibrio en el sistema de seguridad y en consecuencia, un accidente en la cordada.
más técnica y práctica
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Son varios los eslabones de tal cadena de seguridad: la cuerda,
el arnés, los nudos, la reunión, el sistema empleado para
asegurar al compañero, los mosquetones y cintas exprés, los
seguros intermedios emplazados en la pared de roca, nieve o
hielo, etc.etc. El buen empleo de cada uno de ellos mantendrá
a la cordada segura. El mal uso de uno de ellos puede complicar
la progresión de la cordada, ante la posible caída de uno
de los escaladores.
La cuerda mantiene unidos a los miembros de la cordada. El
arnés permite que nuestro cuerpo absorba la presión de una
caída minimizando el daño. Los nudos mantienen a los miembros
de la cordada seguros y permiten realizar maniobras de
cuerda con la confianza necesaria de aguantar la peor de las
caídas. La reunión posibilita el relevo de los largos y nos mantiene
seguros y atados a la pared. El aseguramiento permite
el movimiento del escalador y el frenado adecuado en caso de
caída, ayudando a absorber las fuerzas de impacto generadas
durante tal proceso. Las cintas y seguros intermedios permiten
la absorción de la energía de tal impacto y por lo tanto
liberar a la reunión y al compañero de una fuerza excesiva.
Todos los factores de la cadena de seguridad trabajan en conjunto,
dependiendo unos de otros. La seguridad de la cordada
dependerá del buen o mal uso de cada uno de ellos (foto 1,
cadena de seguridad en una cordada en pared).
Durante éste artículo revisaremos los nudos, reuniones y aseguramiento
durante la escalada.
Durante la escalada empleamos nudos para realizar infinidad
de maniobras de cuerda. Nudos para atar la cuerda, anclarnos
a la reunión, empalmar cuerdas, enlazar cintas y cordinos, fijar
cuerdas a los seguros, ascender por cuerdas, etc. etc. Algunos de
los nudos son polivalentes y los podremos emplear en diferentes
situaciones, mientras que otros son muy específicos y particular
a cada maniobra de cuerda. Existen gran cantidad de nudos, la
mayoría de ellos originados en los deportes de vela y actividades
marineras, y posteriormente aplicados a las actividades montañeras.
Con el transcurso de los años hemos ido adoptando aquellos que
se adaptan de mejor manera a nuestras necesidades. Los hemos
puesto en práctica y testado en laboratorios con el fin de poder
hacernos una idea más clara de su resistencia y grado de seguridad.
De ahí la importancia de elegir un pequeño número de nudos
que sean útiles y polivalentes, con el fin de eliminar errores y
confusiones. Con el fin de ayudarnos a tal elección a la hora de
elegir un nudo sobre otro revisemos los siguientes puntos:
Son nudos que emplearemos a la hora de empalmar cuerdas o
cintas, bien durante operaciones de rápel o bien durante la confección
de anillos de cuerda o cintas.
Son nudos que emplearemos para maniobras de cuerda relativas
al fijado de cuerdas, atarnos a la reunión, maniobras de autorrescate,
o incluso montaje de reuniones.
El nudo más recomendado para atar la
cuerda al arnés es el nudo en ocho por chicote.
Es un nudo resistente, fácil de realizar
y memorizar y no necesita de nudos
de refuerzos. En cuerdas nuevas es conveniente
apretar el nudo de vez en cuando
pues tiende a aflojarse un poco. Es siempre
necesario dejar unos centímetros de cabo
de sobra. En la foto 8 podemos apreciar
un encordamiento con el nudo de ocho al
arnés.
Los nudos autobloqueantes son aquellos
que realizamos en la cuerda con el fin de
crear rozamiento y bloqueo a la hora de
realizar maniobras especiales. Tales nudos
serán imprescindibles durante situaciones
de autorrescate, ascenso por cuerdas, sistemas
de autoseguro durante el rápel, montajes
de polipastos, rescate en grietas, etc.
Los nudos los confeccionaremos a través
del uso de cordinos y cintas simplemente
enrollados alrededor de la cuerda.
Tal fricción en la cuerda nos permitirá el
empleo del nudo en todas sus capacidades.
Una vez que pongamos peso en el nudo
éste se bloqueará en la cuerda con el fin de
evitar su deslizamiento.
Existen una buena variedad de nudos autobloqueantes
y elección va a depender de nuestros objetivos y maniobras de cuerda.
Disponemos de nudos con bloqueo unidireccional o bloqueo bidireccional y su empleo
también dependerá de la situación en la que nos encontremos.
Como norma general emplearemos para su confección cordinos de un diámetro no inferior a 7 milímetros.
Hemos de recordar que los nudos autobloqueantes realizan su función a través del rozamiento con la cuerda y tal rozamiento va a debilitar la vida del cordino.
De igual manera que hemos hecho al confeccionar otros nudos, los nudos autobloqueantes
hemos de peinarlos bien y tensarlos antes de aplicar peso en ellos.
A continuación repasaremos algunos de los nudos autobloqueantes más versátiles
a emplear durante la escalada.
Es uno de los nudos más prácticos de los
empleados en cualquier aspecto de las
actividades del montañismo. Es un nudo
apto para rapelar, para asegurar al primero
o al segundo de cuerda, para descender
pesos, para realizar maniobras de autorrescate
y escape de la reunión, para tensar y
bloquear cuerdas con nudos de fuga o para
realizar maniobras especiales en pared o
terreno glaciar.
Es un nudo que dispone de una capacidad
de frenado muy alta y es dinámico, de ahí
la ventaja de ser un nudo muy aconsejado
para asegurar en largos de cuerda de
carácter precario como ocurre durante la
escalada artificial extrema o la escalada en
hielo.
Es un nudo que todos debemos de conocer
en caso de que perdamos nuestro aparato
preferido de aseguramiento y rápel.
Se confecciona en un mosquetón ancho o
HMS y es fácil de bloquear y desbloquear
con peso, ayudados de un nudo de fuga.
Es conveniente que cuando empleemos el
nudo para asegurar o rapelar lo hagamos
manteniendo los dos cabos de cuerda paralelos
con el fin de aprovechar la resistencia
del nudo al cien por cien y así mismo evitar
rizados en la cuerda.
En la foto 10 observamos el empleo de un
nudo dinámico atado directamente a la reunión
para asegurar al segundo de cuerda.
Las reuniones son uno de los elementos
más cruciales dentro de la cadena de seguridad.
Facilitan el relevo de los largos
de cuerda y ofrecen un momento de descanso
durante la escalada en pared, tanto
en hielo como en roca. Las reuniones
han de ser sólidas y a prueba de bombas
y al mismo tiempo han de ser efectivas
y rápidas de confeccionar empleando
el material necesario, sin abusar. Las
reuniones fijas hemos de revisarlas sin
caer en la rutina de agarrarnos a cualquier
cosa que encontramos en la pared.
Comprobaremos que los tornillos de
expansión no están flojos o que los clavos
se encuentran fijos en la fisura. Las
cintas o cordinos también han de ser
revisados y comprobar que los nudos
son fiables o que el material no está podrido.
Si es preciso emplearemos nuestras
cintas o cordinos para garantizar la
seguridad de la reunión. Normalmente
emplearemos un mínimo de dos o tres
puntos de seguro a la hora de confeccionar
la reunión, dependiendo tal número
de la condición de la roca o hielo y del
material a emplear.
Si hemos de construir nuestra reunión
en fisuras hemos de caer en la rutina
de al menos emplear un mínimo de tres
puntos de seguro. Si la reunión es fija
con un par de seguros químicos, posiblemente
la reunión responderá a nuestras
necesidades. Hemos de recordar que las
reuniones han de ser construidas con el
objetivo de poder recibir el peor de los
impactos y fuerzas de choque generadas
por la caída del primero de cordada. Tirones
transversales o en la vertical pueden
debilitar y desplazar una reunión
de manera peligrosa. A continuación veremos
algunos puntos los cuales hemos
de tener en cuenta en cualquier montaje
de reunión.
En ocasiones puede ser interesante montar
la reunión empleando la propia cuerda
de escalada. Es un sistema rápido y que
ahorra material. El inconveniente es el de
que estamos atados a la reunión, por lo cual nuestro compañero ha de escalar de
primero el siguiente largo. Si lo que hemos
decidido es alternar cada largo de la
pared, este puede ser un buen sistema de
montaje de reuniones. En tal procedimiento
también empleamos un trozo extra de la
cuerda, algo a tener en cuenta si los largos
son ajustados. A continuación veremos un
par de ejemplos.
Otra vez más, uno de los puntos importantes
de la cadena de seguridad. Asegurar
al compañero es una maniobra
sencilla, pero es quizás donde cometemos
más errores, y en consecuencia, lastimamos
al compañero. Aseguramientos
en polea o en vías de un largo provocan
gran cantidad de accidentes, por no
prestar la atención necesaria al compañero
que está escalando o siendo descolgado.
Hemos de recordar que la vida
de nuestro compañero se encuentra en
nuestras manos. De ahí la importancia
de vigilar la cuerda, asegurar correctamente
y estar siempre alerta.
En el suelo hemos de asegurar manteniendo
una buena postura alejándonos
un poco de la pared y manteniendo el
cuerpo en posición estable, siempre
alerta ante la posibilidad de recibir un
tirón de cuerda. En las reuniones de pared
nos ataremos con la cuerda al punto
central de la reunión con un nudo ballestrinque
o nudo en ocho y a continuación
podemos reasegurarnos a otro punto de
la reunión, disponiendo de tal manera
de dos puntos de anclaje. Recordemos
que la cuerda es mucho más segura que
cualquier cinta o daisy a la hora de atarnos
a la reunión.
aparatos de aseguramiento y frenado. Muchos
de ellos son simplemente variaciones
del anterior modelo y otros, sin embargo,
ofrecen alguna innovación nueva. Durante
años vemos nuevos productos, unos son
aceptados por escaladores debido a su diversidad,
y otros, sin embargo caen en el
saco de los recuerdos.
Sea cual sea el sistema de freno hemos de
elegir aquél que sea práctico, seguro y fácil
de manejar.
En la foto 17 observamos varios ejemplos
de aparatos de frenado. Un ocho, plaquetas de freno y un grupo
de aparatos automáticos y semiautomáticos.
Las plaquetas ofrecen un sistema de frenado
mucho más dinámico que aquellos
automáticos, algo a tener en cuenta en determinadas
situaciones. Sea cual sea el sistema
de freno hemos de asegurar de manera
eficiente. Al primero de cuerda hemos
de asegurarlo directamente al arnés, pues
de tal manera el asegurador absorbe parte
de la fuerza generada durante una caída.
Una vez que el primero salga de la reunión
colocará una pieza de seguro con el fin de
evitar caídas de factor 2.
En la foto 18, vemos el aseguramiento al
primero de cuerda. Al segundo de cuerda
también podemos asegurarlo al arnés, pero
con un reenvio de cuerda a un punto de la
reunión.
En la foto 19 vemos como aseguramos al
segundo de cuerda con una plaqueta de
freno y un reenvio de cuerda a un punto
superior de la reunión. De tal manera el
aseguramiento es mucho más cómodo y
fácil de realizar. Si el segundo se cae simplemente
nos subirá un poco en la reunión,
gracias al efecto polea. El punto en el cual
colocamos el reenvio puede ser una de las
triangulaciones auxiliares de la reunión o
un buen punto de seguro de ella. Si no colocamos
el reenvio en la reunión la caída y
peso del compañero nos tirará malamente
del arnés. Si además hemos de improvisar
una maniobra de autorrescate o izado del
compañero será más complicado que cuando
colocamos el reenvio en la reunión.
En la foto 20 observamos el aseguramiento
del segundo directamente al arnés. Durante
el aseguramiento siempre hemos de
mantener la cuerda de frenado baja con el
fin de ayudar en la frenada. Incluso cuando
damos cuerda al primero o recogemos cuerda al segundo intentaremos mantener
la mano del freno baja. La otra mano simplemente
ayudará a mover la cuerda a través
del aparato. Incluso durante el empleo
de aparatos mecánicos ejerceremos tal rutina
de aseguramiento.
También podemos asegurar al segundo
directamente a la reunión. Es fácil si empleamos
para ello un aparato de freno automático
(tipo grigri) o semiautomático
(tipo reverso), pues la cuerda bloquea en
la dirección de caída. Ataremos el sistema
de bloqueo al punto central de la reunión y
lo atenderemos con ambas manos.
En la foto 5 vemos otra vez un reverso colocado
en la reunión para asegurar al segundo
de cuerda. También será fácil asegurar
al segundo directamente a la reunión
empleando para ello un nudo dinámico,
como podemos apreciar en la foto 10.
De ninguna manera aseguraremos al segundo
de reunión mediante una plaqueta
de freno u ocho atados directamente a la
reunión y sin haber realizado un reenvio
de cuerda. Es peligroso al carecer el sistema
de rozamiento, como apreciamos en
la foto 21.
Las normas de seguridad las aplicaremos
por igual durante la escalada en roca, hielo
o nieve, con la única diferencia del material
específico destinado al terreno de juego
elegido.
Como hemos visto, el fallo de uno de los
eslabones en la cadena de seguridad producirá
el deslizamiento del sistema. La
única manera de evitarlo es prestar atención
y realizar las maniobras de cuerda
con seguridad:
Una vez que tengamos las ideas claras con
respecto al buen uso del material y de la
técnica específica relativa a nuestra actividad
solo nos quedará el trabajo de disfrutar
de nuestra escalada. Con ganas.
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