Baruntse: Marek Holecek y Radoslav Groh consiguen descender al base; evacuados en helicóptero

Tras largos y preocupantes días, una ventana de buen tiempo en el ciclón Yass permite a Holecek y Groh descender al campo base del Baruntse, desde donde son evacuados en helicóptero.

Marek Holecek y Radoslav Groh, salvados en el Baruntse. Foto: Holecek
Marek Holecek y Radoslav Groh, salvados en el Baruntse. Foto: Holecek
Las mejores noticias llegan desde Nepal: Marek Holecek y Radoslav Groh han conseguido descender al campo base del Baruntse, tras largos días bloqueados debajo de cumbre en medio de, según sus propias palabras, la “oscuridad blanca” provocada por el Ciclón Yass. Desde allí, han sido evacuados en helicóptero a Katmandú.

A pesar de que pocos alpinistas en el mundo tienen más experiencia que ellos en situaciones así, lo cierto es que se llegó al extremo de que el propio Holecek, por teléfono satelital, afirmaba que ya solo esperaba la ayuda de Dios y de un milagro que debía producirse este sábado: unas breves horas en las que el ciclón Yass diera un respiro que les permitiera, al menos, ver, y con ello poder descender hasta el campo base. Porque eran conscientes de que, si no descendían el sábado, es probable que ya no tuvieran opciones de sobrevivir.

Pronto contarán más detalles, pero lo cierto es que lo más seguro es que llevaran ya algunos días sin provisiones y sin gas, por lo que el estado de extenuación en el que habrán llegado al base ha debido de ser notable. En su última comunicación afirmaban que el descenso lo realizaban en un terrible terreno de avalanchas, pero que habían conseguido llegar a lugar más seguro, tras descender 1.100m.

Solo quedaba pasar al raso una helada noche más, y llegar al base. La cosa se complicaba porque, debido a la gran cantidad de nieve acumulada, es imposible salir a pie del mismo. Así que sus dos compañeros que les esperaban solicitaron para hoy la llegada del helicóptero. Los planes de evacuación han salido perfectos, y 5 días después de alcanzar la cumbre, ya se encuentran sanos y salvos fuera de la montaña.

Todo comenzó cuando, tras 6 días en la pared, consiguieron abrir la primera ruta a la cara NO del Baruntse, con vivacs que en la mayoría de los casos se limitaban a una repisa en donde sentarse.

El día de cumbre descendieron 100 metros y vivaquearon con sacos empapados, sobre cosas empapadas, en medio de la tempestad. Y allí han permanecido hasta hoy. En estos días, apenas podían enviar una comunicación cada día por el satélite, casi sin batería.

Aunque esto carezca de importancia tras la gran noticia de su salvación, la apertura de la vía, con toda probabilidad, supondrá un nuevo Piolet d’Or a ambos alpinistas.

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