Montañismo en verano: qué calzado elegir y su importancia en nuestra seguridad

¿Botas semirígidas o flexibles? En este artículo os explicamos el porqué es tan importante para nuestra seguridad atinar y saber cuál elegir.

Montañismo, Botas, Zapatillas trekking, Botas de montaña, Alpinismo, SenderismoCalzado adecuado, fundamental en la montaña. Foto: J. García

El calzado de montaña y la seguridad

El objetivo de este artículo es transmitir el riesgo que supone elegir un calzado inadecuado al realizar actividades de montaña. Especialmente si se trata de montañismo y alpinismo en situaciones técnicas y con crampones.

Es algo que se ve cada verano, y que crea graves problemas de seguridad y numerosos rescates. En Benasque lo sabemos bien, y fuera también; no es difícil encontrar vídeos de personas con serios problemas en el glaciar del Aneto, en zapatillas, sin experiencia, sin material para el hielo. Es un ejemplo con una montaña de las muchas en las que pueden verse situaciones delicadas.

Hay cosas importantes, como la forma física, la experiencia, la capacidad de valoración y el conocimiento del miedo, que es un camino que cada quien tiene que recorrer, por medio de formación, salidas graduales de lo más fácil a lo más complejo según se superen etapas, etc.

Pero hay otras, como es el caso del material, en que no hay etapas que superar: desde el primer momento tenemos que llevar el adecuado. Y esto implica, de forma fundamental, el calzado.

Si solo fuerais a leer una parte del artículo, os recomendamos el capítulo dedicado a la trampa de la comodidad. Es fundamental.

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La variedad de las actividades en la montaña y la variedad de calzado

El calzado para aire libre y montaña es muy variado. Tanto como las actividades que se desarrollan en el medio natural, y tanto como las condiciones que podemos encontrar: desde un corto paseo senderista por buen terreno llano un día seco de verano, hasta la ascensión por una ruta técnica a una cima de más de 8.000m.

Y cada una de estas situaciones requerirá de un calzado adecuado.

Esto no quiere decir que necesitemos un par de botas o zapatillas diferente para cada día. La mayoría son polivalentes; lo importante es conocer sus límites.

Porque ese límite es el mismo que el de nuestra seguridad; si lo traspasamos, estaremos poniéndonos en riesgo. El calzado de montaña no solo nos ayuda a que las cosas sean más fáciles: es crucial para nuestra seguridad en un medio hostil.

Si quitamos calzado muy específico, como pies de gato, botas de barrancos, etc, podemos quedarnos, a grandes rasgos, con 3 actividades:

  • Senderismo
  • Montañismo
  • Alpinismo

Normalmente, con un par para cada una será suficiente. Si practicamos las 3, claro.

Requisitos que debe cumplir el calzado de montaña.

El calzado técnico de montaña tiene que cumplir 4 condiciones fundamentales:

  • Prestaciones
  • Protección
  • Seguridad
  • Estabilidad

Sin calzado adecuado no podríamos realizar la mayoría de actividades, y además nos pondríamos en riesgo.

Un apunte sobre la estabilidad: cargando peso, necesitamos una bota fuerte que nos proteja para ello. Ahí no vale otra cosa.

Foto: HIlo Moreno, CT BarrabesFoto: Hilo Moreno, CT Barrabes

El 5º requisito: la comodidad

Hay una 5ª condición, y es tan importante como las otras 3: la comodidad.

  • Nos permitirá disfrutar de la actividad
  • Un calzado que nos haga daño, rozaduras, ampollas, no nos permitirá pisar y apoyar correctamente: mayor inseguridad, aumento del riesgo y de las posibilidades de lesión o accidente.

Pero ¡CUIDADO CON LA TRAMPA DE LA COMODIDAD!

La trampa de la comodidad

No debemos confundir la comodidad que emana de la elección de un producto bien construido y que sea adecuado para nuestro pie, con la comodidad en general.

Todos vamos más cómodos con pantuflas o zapatillas que con botas, o con botas flexibles que con botas rígidas, pero cada situación requiere de un tipo de calzado.

La comodidad es importante una vez elegido el tipo de calzado: si debo llevar bota semirígida, buscaré el modelo que, con las prestaciones requeridas, más cómodo me haga sentir, pero no arriesgaré llevando zapatillas porque me resulte más cómodo, y porque pesen menos.

Y además, hoy en día, el calzado semirígido y rígido no tiene absolutamente nada que ver con el que existía. Aligerado, comodísimo...

Si una bota nos hace daño, algo falla, probablemente la horma. Deberemos buscar otro modelo que se nos adapte.

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Tipos de calzado de montaña, según seguridad y prestaciones

En general hay 3 grandes tipos:

  • Botas y zapatillas flexibles: Para senderismo, trekking fácil y media montaña.
  • Botas semirígidas: Para montañismo.
  • Botas rígidas: Para alpinismo.

En nuestra web encontrarás las flexibles dentro de Trekking, y las rígidas y semirígidas en Alta Montaña.

Técnicamente, las botas se clasifican en 4 categorías, de menor a mayor rigidez (B0, B1, B2, B3), siendo B2 la referida a botas semirígidas, y B3 la referida a botas rígidas.

Tiene que quedar claro que, cuando hablamos de rigidez, nos referimos a la flexión de la suela. La mayoría de botas de alpinismo, sean del tipo que sean, tienen una solidez en su parte superior que nos protege de golpes de piedras, roces, etc.

1. Botas y zapatillas flexibles

Son para senderismo, paseos por terreno medianamente fácil, media montaña. Puesto que su principal función es andar, flexan bastante. Si vamos a llevar bastante peso en la mochila, hay que escoger un modelo consistente, con alta sujeción.

Se emplean en situaciones en las que no necesitamos prestaciones técnicas, pero tenemos que andar mucho, por lo que la flexibilidad es importante. Para terreno más o menos plano y marcado, pistas y sendas de montaña, algo fuera de ella, trekkings fáciles, firme no especialmente irregular, riesgo bajo.

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Igual nos sirven para un paseo alrededor de nuestra ciudad o para el Camino de Santiago que para alcanzar la cola de caballo en Ordesa o para subir montañas sin dificultad y firme más o menos asequible.

Como suele ocurrir, hay medias tintas, y algunos modelos están más cercanos a las botas semirígidas y, sin llegar a ser muy técnicas, se desenvuelven bien en terrenos más complejos de montaña y con peso.

En este tipo de calzado la sujeción y la protección -aun siendo mayor que en el calzado para calle y otros deportes- no son tan necesarias como en el que se usa en zonas más técnicas.

2. Botas semirígidas

Aquí empieza la trampa de la comodidad.

Cuanto más se complique el terreno, más necesitaremos el apoyo del calzado. Y, entre otras cosas, esto se consigue aumentando la rigidez de la suela.

Lo cual hace que, aunque nos ajusten a la perfección, y no nos hagan daño, sea más incómodo caminar y llevar puestas este tipo de botas. Así que hay quien decide no usarlas en momentos en los que sería muy conveniente emplearlas. El ejemplo del Aneto es significativo y, por desgracia, común.

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Su suela semirígida flexa, aunque bastante menos que una bota o zapatilla de senderismo o trekking. Guardan un equilibrio entre algo de flexión que aún permite un buen caminar, y la suficiente rigidez necesaria en zonas complejas: escalada en aristas, pedreras, tramos de nieve, etc. También ayudan a mantener el equilibro, especialmente cuando se carga mucho peso.

Podríamos definirlas como las botas oficiales de tremiles fuera de invierno y de trekkings de varios días con cargas pesadas.

3. Botas rígidas

Entramos en el mundo del alpinismo: escalada en hielo, corredores, invernales, etc. Este tipo de botas apenas tienen uso en las montañas peninsulares en verano, en donde reinan las semirrígidas, así que no vamos a tratarlas en este artículo.

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Cómo saber si una bota es flexible, semirígida o rígida

Aunque la diferencia entre una y otra está en el interior, en la rigidez del cambrillón, un truco que nos puede servir para diferenciar una bota flexible, rígida o semirrígida tiene que ver con el sistema de crampones que acepta.

Como regla general, podríamos decir qué:

  • Una bota flexible no lleva enganche para crampones ni en talonera ni en puntera
  • Una bota semirígida lleva enganche para fijación de crampones solo en talonera (fijación semiautomática)
  • Una bota rígida lleva enganche para fijación de crampones en talonera y puntera (fijación automática)
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¿Y las zapatillas de trekking o para carreras por montaña?

No es extraño ver en lugares complejos de alta montaña a personas con calzado para carreras por montaña.

Si alguien duda sobre si puede o no llevarlo, la respuesta es sencilla: no puede.

Sobre el uso de zapatillas en terreno no senderista, recomendamos comprobar, en el lugar con más rescates de la península, el Pirineo aragonés, el aumento del número de ellos que se deben a esguinces y torceduras.

Mucha gente ve que hay profesionales, o gente muy experimentada, con una forma física, una experiencia, y una técnica muy sólidas, que las emplean. Pero es gente muy preparada tanto física como, sobre todo, técnicamente. Y ni siquiera estas personas lo hacen en todos los lugares en los que gente menos preparada lo hace, por imitación.

A quienes prefieran un calzado más "ágil", les recomendamos las botas técnicas modernas, tanto para alpinismo como para trekkking y montañismo. En este artículo, Botas clásicas contemporáneas vs técnicas modernas. El ejemplo de Bestard , os explicamos de qué se tratan; como decimos en él, quienes emplean zapatillas para montañismo 3 estaciones, deberían valorarlo.

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Bilbao , Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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