Caos en Tíbet tras el estallido de una revuelta

Mientras todas las expediciones esperaban la decisión sobre el Everest, una rebelión estallaba en Lhasa. Estados Unidos pide a sus ciudadanos que abandonen el país y el ejército ha desplegado tanques por la ciudad, tras sumarse una multitud a las protestas de los monjes. Hay disparos, heridos, e incendios. Aunque sea lo menos importante, la temporada de Tíbet para trekkers y alpinistas puede que esté a punto de desaparecer

Última hora: el Dalai Lama pide a China que deje de usar la “fuerza bruta” en Tíbet, y afirma que estas protestas son una manifestación del arraigado resentimiento del pueblo. Pide diálogo a ambos bandos y la mediación de la comunidad internacional.

Es probable que si el gobierno chino hubiera sabido la que se iba a montar con su curiosa decisión de llevar la antorcha olímpica al Everest, y sobre todo con su no menos curiosa decisión de cerrar la montaña mientras tanto, se lo pensaría dos veces antes de volver a tomarla. La repercusión internacional comenzó cuando Pekín decidió cerrar el Everest a los alpinistas extranjeros por su miedo a que durante la retransmisión en directo de la subida a cima los alpinistas se manifestaran a favor del Free Tibet, y que superó ampliamente el ámbito del mundo de la montaña con titulares de primera página en periódicos como The Times o el Wall Street Journal. Esta repercusión ha servido de detonante y ha dado alas a los tibetanos, que han visto como este cierre giraba los ojos del mundo hacia ellos, y que el paso de la antorcha iba a ser un buen momento para que estallara la revuelta. Y así ha sido.

Mientras esperábamos informaciones acerca del cierre del Everest, comenzaban a llegar las primeras noticias de la revuelta. Según las confusas informaciones que van llegando por varios medios, una multitud de tibetanos se ha unido a las protestas de los monjes, y el ejército chino ha desplegado tanques en Lhasa. Hay disparos, heridos y han ardido comercios y mercados regentados por ciudadanos de etnia china. Son los disturbios más importantes desde la revuelta de 1.989, y en aquella ocasión provocaron la implantación de la ley marcial. El gobierno USA pide a sus compatriotas residentes que abandonen Tíbet, y se espera que el país quede cerrado a extranjeros si sigue la situación. Estamos recabando información de los mayoristas de expediciones en Katmandú, para ver en que punto se encuentra todo y si tienen noticias acerca de la cancelación o mantenimiento de los permisos de trekking y alpinismo.

Fotos tomadas y enviadas por teléfono móvil desde Amdo Labrang, en la lejana provincia de Gansu, que acompañan este artículo, demuestran que los disturbios se extienden por todo Tíbet.

Según José Ramón Bacelar, fundador de la Agencia de expediciones Sanga (www.vsanga.com) -la primera que existió en nuestro país, con más de 20 años de experiencia-, budista, y gran conocedor de Tíbet y su cultura, “es una escalada que comienza, tendrá su climax que durará unas semanas, y probablemente después decaerá. Es casi seguro que en agosto la normalidad haya vuelto a Tíbet, y quien quiera ir allí por esas fechas no tenga problemas. El ejército chino se va a emplear con contundencia, aunque sabe que con internet y las nuevas tecnologías el mundo les está vigilando, y no les interesa mala publicidad de cara a las Olimpiadas, y además en cuanto pase la antorcha olímpica la tensión por parte tibetana decaerá. Por otra parte, el Dalai Lama rechaza cualquier respuesta violencia y no apoya los conflictos, y es probable que pida el cese de los incidentes.”

Los 500 paramilitares desplegados no fueron suficientes para acallar la protesta pacífica que los monjes han desarrollado en las últimas jornadas, y hoy la violencia ha estallado cuando mientras los monjes se manifestaban, el ejército chino les cerró el paso y les empezó a atacar, lo que provocó que una multitud se sumara a los monjes, desatándose la revuelta. En este momento fuentes internas confirman que las columnas de humo se elevan por toda la ciudad, y que todas las entradas y salidas de Lhasa, así como de otros puntos del país, están bloqueadas por el ejército y los paramilitares..

La embajada de Estados Unidos en Pekín confirma que se oyen disparos y que los tanques del ejército patrullan la ciudad, y ha pedido a sus ciudadanos por medio de correos electrónicos que abandonen Lhasa inmediatamente.

Se desconoce si hay víctimas, pero sí que se sabe que varias personas han tenido que ser hospitalizadas, según informa Xinhua, la agencia oficial china de noticias.

Los 3 principales monasterios budistas de la ciudad están acordonados por fuerzas paramilitares y del ejército, y varias zonas de la ciudad han sido cerradas a extranjeros y turistas, entre ellas todos los monasterios. Parece ser que las marchas de protesta se extienden por el resto del territorio, según informa el periódico El País, que cita fuentes asiáticas que también afirman que varios monjes han intentado suicidarse en el monasterio de Drepung, en donde centenares de ellos se refugian rodeados por el ejército.

Tiempos difíciles para las montañas del Himalaya.


Manifestantes con banderas tibetanas en Amdo Labrang, Tíbet. Hechas y enviadas por móvil


El ejército responde y se despliega en Amdo Labrang

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