Qué botas de montaña y alpinismo elegir: diferencias entre semirrígidas y rígidas
Guía práctica para elegir botas de montaña y alpinismo según su rigidez y uso
El sistema de 3 capas es la base para vestirse correctamente en la montaña: evacuamos la humedad, evitamos que llegue a nuestro cuerpo, y nos proporcionamos calor. Os lo explicamos.
El sistema de capas, fundamental para protegerse en montaña. Foto: Jonatan GarcíaPodemos situar el nacimiento del sistema de 3 capas, tal y como hoy lo conocemos, en 1986, cuando la marca noruega Helly Hansen propuso esta combinación como ideal para los montañeros y alpinistas.
Tres factores clave en el nacimiento fueron:
Hasta ese momento, las chaquetas impermeables no transpiraban, y por eso su uso era muy restringido y un verdadero infierno de sudor en uso atlético en la montaña.
Era habitual, además, que la capa exterior tuviera relleno, por lo que el sistema era muy poco polivalente.
Cualquier persona que desarrolle actividad al aire libre en condiciones desfavorables necesita protección frente a los elementos, (bajas temperaturas, viento, lluvia, nieve.)
Es decir: necesita estar caliente y seco:
Resumiendo: además de protección, necesitamos tener el cuerpo todo lo seco posible, tanto de humedad exterior como interior, y una prenda que nos mantenga calientes evitando que el calor corporal se pierda.
Y, además, necesitamos que el sistema sea polivalente: no siempre necesitaremos la protección contra lluvia y nieve, tampoco siempre la de calor. Tiene que permitir adaptarnos sobre la marcha.
La mejor solución a este problema la da el sistema de capas. Hay mejoras y avances en los materiales y el diseño, en los últimos tiempos ha cambiado por algo que podríamos denominar 2’5 capas, y que más adelante explicaremos, pero 3 décadas después sigue siendo la base del sistema empleado en la vestimenta outdoor y de montaña.
Por supuesto, no olvidar que, en situaciones de frío extremo, puede convertirse en un sistema de 4 capas, al añadir encima una chaqueta gruesa de pluma o fibra, especialmente en las paradas.
Explicamos el sistema básico. Después comentaremos algunas de las variaciones surgidas a lo largo de los años, adelantando que -en estos momentos- el sistema ha sufrido una profunda renovación.
Es interior, pegada a la piel. Fabricada en materiales de secado muy rápido, su misión es mantener la humedad del sudor alejada del cuerpo, evacuándola hacia la segunda capa. Mantiene el cuerpo seco. En invierno, con prendas más gruesas y caloríficas, también tiene que ayudar a la retención de calor.
En este artículo las explicamos a fondo: Cómo elegir tu primera capa para montaña y esquí

Su misión es aportar calor. También debe recoger la humedad expulsada de la 1ª capa, evacuándola hacia el exterior.
Tradicionalmente estaba formada por forros polares o materiales más atléticos como el Powerstrech; hoy en día las prendas finas de relleno sintético son mayoritariamente usadas.
Aquí tenéis todos los tipos y consejos: Cómo elegir tu segunda capa para montaña y esquí

Chaquetas con membrana, impermeables, transpirables y cortavientos, cuya misión es impedir que la lluvia, el viento y la nieve pasen al interior, y a su vez puedan evacuar la humedad interior.
Cómo funciona la tercera capa para actividades de montaña y aire libre

La principal es su polivalencia:
Las capas que no utilicemos las llevaremos en la mochila y durante el día podremos irnos adaptando a las condiciones, eligiendo la mejor combinación para cada momento. Estaremos preparados para cualquier contingencia, y con un sistema que nos protege adecuadamente.
Según la necesidad calorífica, elegiremos una u otra primera y segunda capa.
A fecha de hoy, el sistema ha cambiado mucho, y rara vez encontraremos 3 prendas a la manera tradicional. Si bien la primera capa permanece bastante inalterada y la 3ª ha cambiado poco, la forma de emplear las segundas capas ha sufrido una pequeña revolución:
Los primeros cambios llegaron a principio de siglo. Entonces surgieron nuevas prendas para perfeccionar el sistema en algunas situaciones. Principalmente aquellas en las que un forro no servía, pero un hardshell casi sobraba.
Porque los hardshells transpiran pero, no hacen milagros.
Finalmente llegaron los softshells: una segunda/tercera capa cómoda, resistente, elástica, y con mediana protección contra la humedad. Podía usarse en esas situaciones de nieve o lluvia fina, viento, sin los inconvenientes de la 3ª capa, y con alta resistencia al roce para alpinismo y escalada
Una excelente aportación al sistema, que sigue siendo muy utilizada. Una combinación recomendable es un softshell con una chaqueta tercera capa ultraligera, que llevaremos en la mochila para los casos en la que verdaderamente la necesitemos.

Hoy en día su uso está más restringido por el empleo de las chaquetas con relleno que vamos a explicar ahora. Sin embargo, en momentos de mucho roce y de necesidad de gran resistencia, como en el alpinismo, siguen funcionando muy bien.
Los que sí siguen usándose mucho son los softshells finos, para fuera de los meses fríos. Son algo así como "la chaqueta de entretiempo de la montaña".
En estos momentos, las chaquetas polivalentes ligeras rellenas de fibra o pluma tienen un uso muy extendido, hasta el punto de que son casi la norma.

Su diseño permite que, bajo la tercera capa, funcionen como una segunda, pero también se emplean como chaqueta calorífica exterior, sin tercera capa.
¿Sus ventajas?
Con el empleo de estas prendas, se ha creado algo que podríamos denominar “el sistema de 2’5 capas”, sobre todo para actividades atléticas como esquí de travesía, alpinismo rápido, etc:
En caso de necesidad, una tercera capa impermeable-transpirable, bien encima de la doble 2ª capa, bien sustituyendo a una de las dos “segundas capas”.
Todo ello puede complementarse con una capa de mayor abrigo de fibra o pluma para las paradas, etc.
Si bien suelen usarse 3 capas combinadas entre sí, en situaciones de frío intenso puede añadirse una capa calorífica extra al sistema, como una chaqueta de plumas o fibra, que puede ser clásica, de mayor grosor, o puede ser una de las comentadas anteriormente.
Foto: Jonatan García
Las chaquetas rellenas de fibra o pluma pueden ser usadas como "chaqueta de aseguramiento", al "estilo Chamonix". En las paradas, en momentos de frío, se colocan encima de lo que llevemos, incluso de la tercera capa impermeable y transpirable. Es un uso que cada vez ha ganado más adeptos, porque permite alternar la ropa adecuada para la actividad con la empleada para paradas y frío en un instante y cuantas veces se necesite.
Chaqueta gruesa rellena de pluma para frío intensoArtículos más recientes
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