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Noche en la montaña: vivacs en pared, roca, nieve y hielo

Vivac: una de las experiencias más inolvidables que podemos vivir.

Vivac bajo la cima del monte Kenia, años 80. Foto: José Carlos Iglesias
Vivac bajo la cima del monte Kenia, años 80. Foto: José Carlos Iglesias

"Algunos montañeros se enorgullecen de haber hecho todas sus escaladas sin vivaquear.
¡Cuánto se han perdido!"

(Gaston Rébuffat)

Vivaquear en la montaña es siempre una experiencia inolvidable. A veces noches deseadas y preparadas, a veces imprevistas y forzadas por las circunstancias, a veces cómodas, a veces infernales, a veces bajo las estrellas, a veces con la pequeña tienda, a veces con saco y funda, a veces sin nada, una cosa es cierta: siempre se recuerdan como algunas de las experiencias más intensas vividas en la montaña.

“En un principio nuestra idea era la de dormir en el pequeño vivac de lata que hay en la cumbre del Monte Kenya, pero un incidente durante la escalada del Couloir del Diamante cambiaría los planes. La noche se nos echó en el collado entre las dos cumbres del Monte Kenya, a 5.144 metros de altura. Félix y yo subimos hasta la cumbre con el fin de encontrar el vivac de emergencia en medio de la noche, pero nos fue imposible localizarlo en medio de la oscuridad.

Estábamos cansados después de una larga jornada de escalada y con un compañero herido. Nos encontrábamos seguros, con la idea de subir a la cumbre e iniciar desde ella los rápeles de descenso tan pronto como los primeros rayos de sol despuntaran por el horizonte de la sabana africana. Solamente disponíamos de un par de fundas de vivac, así que la idea era la de permanecer lo mas juntos posibles con el fin de mantener los cuerpos calientes, en medio de aquella noche de niebla helada, húmeda y fría.

La idea de bajar al collado y preparar el vivac fue posiblemente una de las mejores decisiones tomadas en mi vida alpina. Una noche dura, pero mágica, en las cimas del corazón de África. Hoy en día los recuerdos de aquella aventura están llenos de camaradería, compañerismo y pasión.”

Nuestro amigo el guía UIAGM gallego residente en Colorado José Carlos Iglesias, compartía en nuestra revista estas palabras hace algún tiempo, sobre su escalada en los años 80 del pasado siglo al Corredor del Diamante, en el monte Kenia, una legendaria reliquia de otro tiempo ya impracticable por el cambio climático. A pesar de los años transcurridos, aquella larga noche, helada y dura, es su mejor recuerdo de una gran expedición. Un recuerdo que ha sobrevivido a miles de escaladas por todo el planeta como uno de sus mejores momentos de su carrera montañera.

Vivaqueando por placer

Como decíamos, un vivac puede ser premeditado o forzado.

Los vivacs forzados suelen ocurrir en vías largas y complejas, alpinismo técnico, expediciones, etc. Es mejor preverlos, y estar preparados para ellos.

Los premeditados, con o sin nuestra tienda de vivac, y siempre cumpliendo la legislación que los regule en cada lugar, son una de las más intensas experiencias que se viven en la montaña. Ver atardecer y amanecer desde la cima de un tresmil, por ejemplo, es algo que nos acompañará el resto de nuestra vida.

En la última década, el C2C (car to car, de coche a coche), cierta tendencia a la velocidad no entendida como rapidez en el movimiento, sino en la actividad, que pasa a ser el único interés ignorando en mayor o menor medida todo lo que la rodea, los han relegado a un segundo plano.

Vivac invernal en Pirineos con tienda ligera. Foto: Mikel Iraola Gracia
Vivac invernal en Pirineos con tienda ligera. Foto: Mikel Iraola Gracia

Pero en los últimos tiempos son muchas y muchos los que se están replanteando su relación con la montaña, en algo que hemos dado en llamar como microaventura, o slow mountain. No tiene que ver con la velocidad a la que nos movemos -de igual manera que la diferencia entre la fast y la slow food no tiene que ver con la velocidad a la que comemos-, sino con una forma más profunda de entender la montaña, de la que somos fervientes partidarios, que es probable que la situación actual de confinamiento, sin perspectiva temporal de grandes viajes en el horizonte, afiance.

Un tarp, nuestros bastones, y nuestras colchonetas, vivac en verano. Foto: Mikel Iraola Gracia
Un tarp, nuestros bastones, y nuestras colchonetas, vivac en verano. Foto: Mikel Iraola Gracia

En este artículo vamos a dar algunos consejos que, principalmente, tienen que ver con los vivacs “obligados” más técnicos, estén previstos o no. Pronto haremos otro sobre aquellos vivacs más “de acampada”, por definirlos de alguna manera.

Preparando el vivac previsto en una repisa, Yosemite. Foto: Manu Córdova
Preparando el vivac previsto en una repisa, Yosemite. Foto: Manu Córdova

Vivaqueando por necesidad

La idea de vivaquear no es siempre la mas adecuada. Conlleva pasar la noche a la intemperie en a veces lugares no deseados. Y no carente de peligros.

Pero la verdad es que en muchas ocasiones el entramado y longitud de la vía o ruta de ascensión nos obligará a confeccionar vivacs con el fin lograr nuestro objetivo. A veces durante el ascenso, otras veces durante el descenso.

El vivac es sinónimo de ascensión ligera, es decir, sin el uso de campamentos pesados. Pero si decidimos vivaquear durante una escalada o ascensión deberemos de transportar cierto material específico, eso sí, mas ligero que aquel material empleado durante el montaje de campos de altura. No cabe duda que normalmente la pernocta en un vivac no es tan confortable que cuando dormimos en una buena tienda con la facilidad de disponer del material de acampada.

Vivac en la nieve. Foto: Juan Corcuera, Korkuerika
Vivac en la nieve. Foto: Juan Corcuera, Korkuerika

En ocasiones dispondremos de material adecuado para pasar la noche, y otras veces no. Por eso es bueno prever la posibilidad de vivaquear antes de comenzar la escalada, con el fin de preparar el equipo necesario y localizar el emplazamiento del vivac en el lugar más seguro y adecuado, intentando de tal manera planificar la ascensión o escalada.

No obstante en ocasiones la escalada se puede complicar, debido a diferentes factores de riesgo, tanto previsibles como imprevisibles:

  • La noche se nos echa encima, y la idea de rapelar o descender no es segura, así que decidimos pasar la noche en la pared o en la montaña. Una noche que no estaba prevista pasarla de tal manera.
  • Quizás también estamos descendiendo después de alcanzar la cumbre, pero la llegada de la noche, la tormenta y el cansancio nos obligan a parar y vivaquear con el fin de esperar a las primeras luces del día. Un momento delicado a la hora de tomar tal decisión.

Vivacs imprevistos

Son aquellos no planeados, que surgen durante la ascensión o el descenso debido a factores no esperados. Hemos de improvisar la dormida empleando el material disponible, con el fin de pasar la noche de la manera más cómoda y caliente.

En ocasiones podremos realmente dormir y otras veces simplemente pasaremos la noche despiertos, esperando por la luz del día. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes:

  • Escalamos lentos una via larga en pared y se nos echa la noche encima. No disponemos de lámparas frontales o el empleo de éstas es complicado durante la ascensión. El descenso no es posible o demasiado complicado, de tal manera que hemos de sentarnos en una repisa a pasar la noche y esperar por las primeras luces del dia con el fin de proseguir las ascensión.
  • Perdemos la línea de rápeles durante el descenso de una gran pared y nos embarcamos echándose la noche encima. Decidimos pasar la noche en una repisa con el fin de esperar por los rayos de sol y localizar la línea de descenso de manera mas segura durante el día.
  • Durante el ascenso de una cresta hacia la cumbre el mas tiempo se nos echa encima y las posibilidades de descenso son nulas. Hemos de buscar un buen emplazamiento de vivac con el fin de pasar la noche y finalizar la ascensión al día siguiente.
  • Durante el descenso desde la cumbre nuestro compañero se ha torcido el pie, estamos agotados, la noche se nos echa encima y la tienda o el refugio se hayan todavía a horas de nosotros. Hemos de improvisar un vivac y plantearnos el descenso al día siguiente.
  • Durante la ascensión a la cumbre el mal tiempo y la noche se nos echa encima. Las posibilidades de descenso son nulas o complicadas, así que decidimos parar la noche en un vivac y finalizar la ascensión al dia siguiente, de manera mas segura.

La decisión de realizar un vivac de emergencia o a “pelo” no se debe tomar a la ligera. Hemos de pensar de si estamos capacitados para ello y aceptar las posibles consecuencias. En ocasiones no tenemos la opción de elegir y el vivac es el único camino a seguir.

Una cosa está clara, y es que en situaciones de estrés los humanos somos capaces de reaccionar de manera positiva. Y sobre todo si esos humanos son alpinistas o escaladores. La idea es ser positivos y pensar que una noche a la intemperie es algo que podemos realizar sin tirarnos de los pelos. Eso sí: lo hemos de realizar de manera segura e intentando mantener las fuerzas y el espíritu alto y con el máximo de energía.

Vivac semicolgante en pared. Foto: Manu Córdova
Vivac semicolgante en pared. Foto: Manu Córdova

Vivacs previstos

Si decidimos realizar un vivac durante nuestra ascensión entonces si que dispondremos de material extra en la mochila. Intentaremos ir ligeros con el fin de poder lograr nuestro objetivo si acarrear demasiado peso.

  • Sacos de dormir adecuados (lo mas ligeros posible)
  • Funda de vivac
  • Colchoneta térmica
  • Plástico o manta térmica
  • Cocinilla ligera, comida extra y ropa extra.
  • Tienda de vivac ligera, dependiendo de la ascensión.
  • En vías de pared, las hamacas sustituirán a las repisas.

Vivacs en pared

  • Si hemos de pasar la noche en una pared intentaremos buscar al menos una repisa que nos permita sentarnos o tumbarnos con el fin de estar mas cómodos.
  • Siempre anclados, podremos pasar la noche aunque sea sentados en una repisa. Foto: JC Iglesias
    Siempre anclados, podremos pasar la noche aunque sea sentados en una repisa. Foto: JC Iglesias

  • Si disponemos de un desplome que nos proteja de la lluvia, nieve o helada, mucho mejor. Las cuerdas las podemos colocar en el suelo a modo de colchoneta protegiéndonos de la roca.
  • Protegidos bajo las rocas. Foto: Manu Córdova
    Protegidos bajo las rocas. Foto: Manu Córdova

  • Si disponemos de mochilas podemos utilizarlas como fundas de vivac introduciendo al menos las piernas en ella.
  • Hemos de permanecer anclados a la reunión mediante la cuerda o bien un cabo de anclaje.
  • Con el fin de mantener el calor en el cuerpo intentaremos permanecer cerca del compañero. Si es necesario nos moveremos para aumentar de tal manera el calor corporal.
  • No cabe duda de que si disponemos de un saco y funda de vivac nuestra pernocta va a ser mucho mas cómoda.
Si el vivac está previsto, o es para varios días, lo más normal será el uso de hamaca.

Vivac en hamaca. Foto: Álvaro Lafuente
Vivac en hamaca. Foto: Álvaro Lafuente

Vivacs en hielo

Los vivacs imprevistos en nieve y hielo tienen el problema de las condiciones, pero frente a los vivacs en roca, tienen la ventaja de que nos permiten “moldear” el terreno, e incluso construirnos elementos de protección y abrigo.

  • En corredores de hielo o nieve dura intentaremos tallar una repisa plana y si es posible profunda.
  • La plataforma del vivac la confeccionaremos alejada de peligros objetivos, como pueden ser la caída de piedras, de hielo o aludes.
  • Al mismo tiempo , y siempre que sea posible, confeccionaremos el vivac lo mas protegido del viento posible. Si es necesario podemos construir un muro alrededor con la nieve o los bloques de hielo sobrantes.
  • De nuevo, las cuerdas las podemos colocar en el suelo a modo de aislante, y las mochilas nos pueden servir de funda de vivac, al menos para proteger la parte inferior del cuerpo.
  • Nos mantendremos juntos con el fin de aprovechar el calor al máximo. Si algún miembro de la cordada se halla mas débil o herido lo colocaremos en el medio del grupo con el fin de arroparlo y darle mas calor.

En la foto podemos ver un vivac invernal en nieve, colgado con saco.

Foto: Manu Córdova
Foto: Manu Córdova

Vivacs en aristas y cimas

Intentaremos elegir el emplazamiento de vivac lo mas protegido de los elementos posible. En una arista o cima, lugar muy expuesto, el viento es un gran enemigo durante la pernocta.

Para ello nos situaremos cerca de bloques de piedra que nos permitan un mayor abrigo, añadiendo muro de piedra si ello es preciso.

Vivac en cima pirenaica. Foto: Mikel Iraola Gracia
Vivac en cima pirenaica. Foto: Mikel Iraola Gracia

Vivac en nieve

Como en cualquiera de los anteriores vivacs, nuestro objetivo principal es mantenernos secos y calientes, alejados de la ventisca. Y en este elemento, esto pasas por construir una cueva o una trinchera de nieve.

Foto: José Carlos Iglesias
Foto: José Carlos Iglesias

Cuevas de nieve

Las cuevas de nieve son calientes, seguras y resistentes al viento.

Para construirla buscaremos una ladera en la cual la pendiente se encuentre ente los 30 y 50 grados de inclinación. Debe existir suficiente nieve como para que el techo de la cueva disponga de mas de medio metro del grosor. La zona a de estar protegida de peligro de aludes. Empezaremos cavando hacia arriba en pendiente con el fin de construir la plataforma un poco mas elevada que la entrada de la cueva. De tal manera conservaremos mas el calor dentro de la cueva, el aire frio hacia abajo y el aire caliente ira hacia arriba.

Excavaremos hasta disponer de unas buenas dimensiones, normalmente para dos personas de un metro y medio de largo por dos metros de ancho o dos por dos, para dar un poco mas de espacio. Un metro de alto será suficiente para disponer de espacio. Podemos construir la cueva un poco mas grande pero hemos de recordar que cuanto mayor sea el espacio mas difícil será calentar su interior.

Una vez construido el habitáculo habremos de alisar todos los resaltes existentes en el techo de la cueva para evitar que éste gotee a causa de la condensación. Para una mayor organización podemos construir estanterías con el fin de organizar el material.

Manu Córdova en cueva de hielo. Foto: Manu Córdova
Manu Córdova en cueva de hielo. Foto: Manu Córdova

La plataforma donde dormimos ha de hallarse por encima del túnel de acceso. A continuación podemos colocar las mochilas en el suelo de la cueva con el fin de aislarnos de la nieve.

Si disponemos de un plástico o manta térmica podemos colocarla en el suelo con el fin de mantenernos secos. La entrada de la cueva la podemos cerrar con un bloque de nieve.

Realizaremos un par de agujeros a través del techo de la cueva con el fin de conseguir una buena ventilación, para ello podemos emplear los bastones de esquí. En la foto observamos la construcción de una pequeña cueva de hielo.

Hemos de tener en cuenta que durante la construcción de una cueva de hielo normalmente nos mojaremos bastante por lo cual será preciso disponer de guantes de repuesto.

Otra buena opción para vivaquear en la nieve es la de construir una trinchera de nieve.

Trinchera de nieve

La trinchera de nieve es mucho mas rápido de construir que una cueva de nieve. No es tan resistente como la cueva, pero sigue siendo efectiva y caliente. Al contrario de la cueva de nieve, la trinchera la podemos construir en cualquier terreno, llano o inclinado.

Excavaremos un agujero de aproximadamente un metro y medio de profundidad y dos metros de largo por un metro y medio o dos metros de ancho, dependiendo del número de habitantes. Al igual que la cueva, cuanto mas pequeño mas caliente será.

Pisaremos bien el suelo con el fin de conseguir una buena estabilidad. A continuación podemos colocar los bastones de esquí a través de la trinchera, a modo de vigas de soporte, como podemos apreciar en la foto.

Foto: José Carlos Iglesias
Foto: José Carlos Iglesias

A continuación colocaremos un plástico por encima de los bastones y que cubra toda la trinchera. El plástico lo aseguraremos con nieve en los bordes . Con la finalidad de permitirnos el acceso a la trinchera confeccionaremos un pequeño pasadizo. La entrada de la trinchera la podemos cerrar con una mochila o bien con un bloque de nieve. En la foto observamos la trinchera finalizada , con el plástico y la entrada.

Foto: José Carlos Iglesias
Foto: José Carlos Iglesias

Si es necesario podemos también emplear los esquís en el tejado de la trinchera con el fin de conseguir una mayor resistencia. Esta claro que el tejado de la trinchera no aguantará una fuerte nevada. La opción es la de limpiar la nieve de techo constantemente, si ello es necesario.

Vivacs en bosques

El bosque es quizás el lugar mas cómodo para pasar la noche.

Podemos buscar un buen árbol que nos dé cobijo debajo de sus ramas. Si es necesario podemos colocar mas ramas contra el árbol con el fin de construir una pequeña tienda que nos proteja de la posible lluvia o nieve. Si es necesario podemos encender un fuego para calentarnos.

Vivac en bosque. Foto: Álvaro Lafuente
Vivac en bosque. Foto: Álvaro Lafuente

Una experiencia inolvidable...si estamos preparados

Si decidimos vivaquear, será necesario disponer del material necesario, con el fin de disfrutar de la ascensión sin demasiados sufrimientos.

Si por el contrario no queremos vivaquear, hagamos todo lo posible para evitar tal situación:

  • Plantear bien la ascensión
  • Levantarse muy temprano
  • Disponer de lámparas frontales
  • Ir ligeros, (sin dejar de llevar nada que pueda comprometer nuestra seguridad
  • Disponer de los conocimientos técnicos necesarios para la ascensión
  • Estar físicamente preparados.

Si el vivac es inevitable, o premeditado, ya solo queda disfrutar. Es algo que recordaremos toda nuestra vida.

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Comentarios

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1 comentario

1. Fran. - 27 Abr 2020, 12:19
Estaría fenomenal que indicaseis con material especifico cada ejemplo que habéis puesto. Para algunos vivacs tengo claro el material a llevar pero por ejemplo para una ascension como la Walker en verano no sabría que echar.. Un saludo y gracias por vuestra ayuda

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