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Gafas de sol para montaña: guía para elegir adecuadamente

La correcta elección de unas gafas de sol para montaña es esencial para una salud ocular sin problemas. Saber qué detalles tener en cuenta para nuestra actividad y vigilar que cumple las normativas es el comienzo para disfrutar de la mejor visión en nuestras actividades de montaña.

Marc Daviet / Julbo
Protección ocular imprescindible en alta montaña. Foto Marc Daviet / Julbo.

Ya hemos hablado en el artículo sobre la ropa con protección solar UPF de las radiaciones emitidas por el sol y del peligro que suponen para nuestra salud los rayos ultravioletas. Concretamente enfocamos el artículo en los daños para la piel y las ventajas que suponía utilizar ropa con UPF alto.

Pero los daños de la radiación ultravioleta no terminan en las afecciones a la piel. Los ojos son una de las partes de nuestro cuerpo más expuestas y sensibles al ataque de los rayos UV y en las duras condiciones de la alta montaña la defensa de nuestra atmósfera es cada vez menor. La destrucción celular que la radiación ultravioleta provoca en nuestra piel también afecta de un modo significativo a órganos tan delicados como nuestros ojos, algo que también tratamos en nuestro artículo sobre cómo elegir una máscara de esquí.

El ozono y el oxígeno de la atmósfera se encargan de bloquear todos los rayos UVC y la gran mayoría de los rayos UVB, pero cuanto más altos ascendemos la capa de aire es menos densa y su protección es menor. Respecto a la recibida a nivel del mar, la intensidad de la radiación solar es un 50% mayor a 2000 metros y mucho más del doble a 4000 metros. Incluso los rayos infrarrojos, habitualmente inocuos para el cuerpo, pueden provocar problemas de sequedad excesiva en los ojos en alta montaña.

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Radiación y luminosidad intensas en alta montaña.

La existencia de nieve es otro problema añadido: un terreno sin innivación puede reflejar un 20% de la luz solar, mientras que ese mismo terreno en condiciones de nieve refleja entre el 80 y el 90% de la luz solar. La nieve ejerce de espejo reflejando la potente luz solar hacia nosotros, lo que es un daño que hay que prevenir.

Las gafas de sol: un EPI ignorado

En montaña estamos acostumbrados a los equipos de protección individual. Buena parte del material que utilizamos en escalada, barrancos, espeleología y alpinismo lo es: cuerdas, cascos, arneses, mosquetones, piolets, crampones… nuestra vida depende del correcto funcionamiento de estos elementos y confiamos en las diferentes normativas que rigen su eficacia para nuestra correcta protección.

Cuando el peligro del que nos protegen los EPI no es tan evidente como lo es una caída o un golpe, tendemos como consumidores a relajar las exigencias. Más aún cuando el elemento protector tiene unas connotaciones estéticas tan importantes como el de las gafas de sol en las que muchas veces, si no siempre, damos más importancia a cómo nos queda que a de qué nos protege.

Así pues, ya lo habrás adivinado, las gafas de sol son un EPI, concretamente un EPI de categoría 1 y como tal tiene una norma que regula sus características para garantizar al usuario que cumple con todas las exigencias de protección. Estas características, que tienen que ser examinadas por laboratorios de certificación independientes, están recogidas en la EN ISO 12312-1: 2013 sobre protección ocular y facial.

Entre los indicadores que deben figurar en las gafas para cumplir la normativa, aparte de marca, modelo y el obligatorio sello CE, está el de la categoría de protección de las propias gafas de las que luego hablaremos.

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Indicadores grabados en la patilla de las gafas.

Los problemas para nuestra visión de una exposición solar no demasiado prolongada sin protección adecuada son dolor de ojos, ojos rojos, quemaduras, visión borrosa… cuando la exposición al sol sin las gafas adecuadas es más dilatada en el tiempo o de una intensidad mayor, las afecciones son mucho más numerosas y más graves: cataratas, fotoqueratitis, ptergion o ceguera son algunos de las terribles consecuencias asociadas a la luz solar que podemos sufrir por no llevar protección ocular.

Pero no solo podemos sufrir daños en los ojos por la acción del sol. Al realizar actividades en entorno boscoso es posible que ramas o zarzas nos golpeen en los ojos. No es necesario estar realizando una actividad rápida como trail running, BTT o esquí de montaña; basta con que un compañero suelte inoportunamente una pequeña rama para que el golpe en el ojo nos provoque un daño terrible.

Pequeños insectos voladores son molestísimos cuando nuestro ojo choca con ellos si estamos corriendo o en bici. Igualmente los días ventosos pueden arrastrar pequeñas partículas de polvo o arena que se depositen en nuestro ojo provocando grandes daños si no somos capaces de expulsarlos.

Absorción de luminosidad o absorción de radiación

Ya hemos visto las ventajas de unas gafas: nos protegen no solo de la luz visible, como de la radiación ultravioleta que no es visible, además de ser muy eficiente para evitar la entrada de objetos extraños en nuestros ojos. Sin embargo, vamos a detenernos en seguir explicando la diferencia entre la luz visible y la radiación ultravioleta y la importancia que tiene comprender el concepto para saber a qué nos enfrentamos.

Ya hemos explicado los daños que provoca la radiación ultravioleta en nuestros ojos y nuestra piel. También hemos explicado que, aunque no van siempre relacionadas, la cantidad de luminosidad solar y la cantidad de radiación ultravioleta que recibimos suelen ir de la mano.

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Carreras en verano por la estepa. Necesaria la protección UV y contra la excesiva luminosidad.

Entonces surge la pregunta: ¿Las gafas de sol siempre protegen igual de la luminosidad y de la radiación? La respuesta es que no, no siempre, y que esto además es peligroso cuando las gafas que llevamos a la montaña no están pensadas para tal fin.

Nuestros ojos tienen sus estrategias de defensa ante la luminosidad. Ante una fuente intensa de luz, la pupila se contrae para regular la cantidad de luz que entra en la retina. Si usamos unas gafas oscuras, con alta protección contra la luminosidad, pero sin la adecuada protección contra la radiación lo que estamos haciendo es obligar a la pupila a dilatarse y permitir la entrada de la peligrosa radiación ultravioleta, con consecuencias nefastas para nuestros ojos.

En el sentido contrario, unas gafas con las lentes muy claras pueden perfectamente absorber toda la radiación ultravioleta permitiendo sin apenas resistencia el paso de la luz y dejando que sean nuestros ojos los que regulen la intensidad que recibimos.

Por esto es importante conocer tanto el nivel de protección frente a la luminosidad como el nivel de protección frente a la radiación ultravioleta. Por norma general, todas las gafas de sol vendidas en Barrabes protegen al 100% de la radiación ultravioleta.

Las ventajas de las lentes fotocromáticas

Recapitulemos: ya conocemos los peligros de no llevar gafas o de hacerlo con unas no adecuadas para montaña. Pero, ¿cómo de oscuras necesito mis gafas? Te damos la bienvenida a uno de los grandes dilemas del material de montaña.

Habitualmente, cuanto más oscuras sean unas gafas más luminosidad van a bloquear. Después tendríamos otros conceptos como el color de la lente, siendo los colores más habituales en montaña el gris, el amarillo y el rojo; el color gris suele asociarse a una mayor protección contra la luminosidad y la percepción correcta de los colores, mientras que los colores amarillentos y marrones captan perfectamente los contrastes y relieves, además de disminuir la fatiga visual. Los rojos y anaranjados se utilizan sobre todo en deportes de nieve por mejorar el campo visual.

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En montaña y alta montaña las condiciones meteorológicas cambian a gran velocidad. De un día apacible a una tormenta violenta el tiempo transcurrido puede ser realmente breve; no digamos pasar de un día soleado a un cielo plomizo, que puede ser cuestión de minutos. ¿Cómo elegir unas gafas de filtro uniforme cuando las condiciones rara vez lo son? Incluso al transitar un camino que atraviesa un bosque cerrado por el que se filtran los rayos del sol las condiciones van cambiando constantemente de luminosidad a penumbra.

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Atravesando un bosque con condiciones cambiantes de luminosidad.

En actividades largas, podemos empezar a sentir la ceguera del sol de frente cuando sale o cuando se pone y, sin embargo, no poder utilizar las gafas demasiado oscuras que llevamos porque nos impide ver con claridad el camino o encontrar las presas adecuadas si estamos escalando.

Las condiciones inestables de luminosidad son una constante en la montaña. Dependiendo de la época del año y de variables tan cambiantes como la hora, la nubosidad, lo angosto o abierto de nuestro recorrido, la nieve o el arbolado, vamos a tener que adaptar nuestra visión. Nuestra pupila ya lo hace de un modo rápido y eficiente, pero ¿pueden hacerlo nuestras gafas?

Salvo la utilización de gafas en días de condiciones fijas por anticiclón duradero, la opción con más garantías de éxito en montaña y alta montaña es la de unas gafas fotocromáticas. Las primeras gafas fotocromáticas estaban realizadas utilizando cloruro de plata u otros componentes similares que se oscurecen cuando reciben rayos UV, aunque para las modernas gafas de policarbonato el funcionamiento es diferente.

El oscurecimiento en reacción a los rayos UV permite una adaptabilidad perfecta a las condiciones de luminosidad que vamos encontrando y protege de la mejor manera sin impedir la visión. Los modelos actuales son capaces de pasar de un extremo de protección a otro en aproximadamente 20 segundos a temperatura ambiente. La aplicación de las lentes fotocromáticas a las actividades de montaña ha sido un gran avance en la comodidad y la protección de los montañeros.

Cuando sepamos exactamente las condiciones que vamos a encontrar o no nos importa sacrificar algo de visibilidad a cambio de protección correcta a precio algo más económico que las fotocromáticas, las de factor fijo de protección son una opción muy buena.

La categorización y el porcentaje

Hemos mencionado anteriormente la categorización de las gafas como una de las exigencias de la normativa en el marcado de las mismas. Las categorías de unas lentes de sol pueden ser cinco: desde categoría 0 (absorben de 0 a 19% de luz visible) a categoría 4, la más alta (absorben del 92 al 97% de la luz visible). Dicho de otro modo, las lentes de categoría o factor 0 dejan pasar más del 81% de la luminosidad mientras que las de categoría o factor 4 no dejan pasar más del 8% de la luz visible.

Las categorías de las lentes son:

  • Categoría 0: absorben de 0 a 19% de luz visible. Transmitancia óptica de 100 a 81%.
  • Categoría 1: absorben de 20 a 57% de luz visible. Transmitancia óptica de 80 a 43%.
  • Categoría 2: absorben de 58 a 81% de luz visible. Transmitancia óptica de 42 a 19%.
  • Categoría 3: absorben de 82 a 91% de luz visible. Transmitancia óptica de 18 a 9%.
  • Categoría 4: absorben de 92 a 97% de luz visible. Transmitancia óptica de 8 a 3%.

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En condiciones anticiclónicas en montaña en invierno es necesaria categoría 4.

Las más comunes para actividades en la montaña son las de categoría 3 y 4, siendo las de categoría 2 también bastante utilizadas siempre que no encontramos condiciones de mucho sol en terreno nevado.

¿Todas las gafas con categoría alta protegen adecuadamente a nuestros ojos? No, no siempre. La categoría indica el filtro de luz visible pero no nos dice nada sobre la protección frente a la radiación ultravioleta.

Volvemos a insistir en la diferenciación entre luz visible y luz ultravioleta. La luz con longitud de onda inferior a 400 nanómetros (UV400) es invisible al ojo humano, pero es muy dañina. Las categorías de las gafas no significan garantía antiultravioleta por lo que es importante conocer si las gafas que usamos tiene protección UV400. Si has comprado tus gafas de sol en Barrabes, esta protección está asegurada.

Existe cierta tendencia en las marcas de gafas de sol a marcar el porcentaje de luz filtrada. Esto puede ser útil para gente muy exigente que necesita saber la protección exacta de su lente, sobre todo entre las categorías 1 y 2. Esto es debido a que puede existir confusión con los rangos de protección; por ejemplo, las categorías 3 y 4 abarcan 15 puntos porcentuales de filtro lumínico (entre el 82 y el 97%) mientras que las categorías 1 y 2 abarcan 61 puntos porcentuales (del 20 al 81%).

Respecto a esto, indicar el porcentaje es muy útil en las gafas fotocromáticas, donde no es lo mismo unas gafas fotocromáticas de categoría 1-2 que filtren de un 50 a un 60% de la luz visible que otras gafas fotocromáticas con la misma categoría 1-2 que filtren de un 20 a un 80% de la luz visible. Ambas gafas serían exactas a la hora de indicar el nivel de protección, pero evidentemente con la que tiene mayor rango estaríamos protegidos en condiciones más amplias.

Gafas polarizadas

La luz emitida por el sol es reflejada por el terreno de un modo multidireccional que rara vez es deslumbrante. Sin embargo, en determinadas superficies como láminas de agua (ríos, mar, lagos…) o nieve o en superficies planas como una carretera, la luz reflejada por el sol viaja hacia nuestros ojos en una sola dirección; esto provoca una intensidad molesta.

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Para evitar estos molestos deslumbramientos, ciertas gafas incorporan un filtro especial alineado específicamente o un tratamiento más complejo en el material de la lente que evita que esa luz reflejada tan directamente afecte de un modo negativo a nuestra visión. De este modo, solo los rayos de luz reflejados en una dirección no molesta, vertical para las superficies planas, llegan hasta nuestros ojos, consiguiendo ver con más nitidez y detalle.

Material de la lente

Los material más comunes en las gafas de sol son el cristal y el policarbonato, siendo realmente el policarbonato la opción más habitual para actividades de montaña por su ligereza y su tremenda resistencia a los golpes y los impactos, además de su coste relativamente económico y lo sencillo que resulta su moldeado. El policarbonato además, a diferencia del cristal, bloquea el paso de la radiación ultravioleta. Materiales como los visores de los cascos de los astronautas, los parabrisas de las naves espaciales o los cristales antibalas están hechos de policarbonato.

El cristal para las lentes realmente se utiliza solo en contadas ocasiones en la actualidad: gafas de moda o gafas en las que es más importante la calidad excelente de visión que la resistencia, porque el cristal mineral, en comparación con el policarbonato, es más resistente a las rayaduras y envejece mejor.

Montura

La adaptación perfecta a nuestro rostro y nuestra cabeza es un básico, además de los criterios estéticos, que siempre están ahí. Un ajuste correcto pero sin oprimir nos permitirá llevar de una manera cómoda y sin molestos movimientos las gafas durante nuestra actividad. Hay que elegir una talla y una forma adecuada de la gafa que se adapte bien a nuestro perfil facial; demasiado cercanas a la cara pueden dar problemas de vaho y sudor, además de ser molestas para gente con pestañas largas o con arco supraorbital prominente, y demasiado alejadas pueden dejar pasar luz o no ajustar adecuadamente.

El apoyo apropiado y confortable en nariz y orejas es necesario para poder usar las gafas durante largas horas, por lo que comprobar que el material es antideslizante nos garantiza mejor ajuste incluso cuando estamos sudando.

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Actividades aeróbicas requieren ajuste más envolvente. Foto Julbo

La variedad de monturas en las gafas deportivas es muy amplia. Generalmente elegiremos monturas de material flexible o incluso moldeable para actividades aeróbicas y rápidas y monturas más rígidas cuando la actividad no lleve implícito un alto riesgo de caída o de golpes.

Las monturas suspendidas, aquellas que no están cerradas por la parte inferior e, incluso actualmente, ni siquiera por la parte superior son excelentes en condiciones de temperaturas extremas, ya que la ventilación que supone prescindir de la montura permite la libre circulación del aire y, de este modo, evita la acumulación de vaho y sudor, aligerando además el conjunto de lente y montura hasta unos niveles imbatibles. Elegiremos este tipo de montura en el caso de actividades muy activas y en las que el peso sea determinante, tipo BTT o carreras de montaña.

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Las monturas clásicas, las cerradas, son más resistentes y protegen mejor de la radiación y los reflejos cuando estamos transitando sobre nieve al no dejar huecos entre la lente y nuestra cara. Son las más adecuadas para alta montaña y, dada la poca ventilación que implican, es conveniente que lleven algún tipo de protección antivaho si vamos a utilizarlas en condiciones muy frías.

Relacionado con el ajuste, existe un concepto llamado curva base que indica la curvatura de la lente y de la montura. En las gafas podemos encontrar descripciones como curva base 6, base 8… que indican ese nivel de curvatura. Es un concepto más complicado en términos oftalmológicos, pero en términos prácticos para la utilización deportiva, la curva base nos indica cómo de envolventes van a ser esas gafas.

Podemos encontrar gafas con cristales planos y montura relativamente cuadrada en el ángulo que forma con las patillas y otras gafas muy curvadas con una sección de planta parabólica. A mayor número, la curva que forma el apoyo en la nariz será más marcada, con mayor forma de parábola y, por lo tanto, más envolvente. Este dato es útil para poder escoger según los gustos pero sobre todo según los perfiles faciales, siendo más adecuadas las gafas de curva base alta (8 en adelante) para caras finas y las de curva base baja (por debajo de 8) para caras más anchas.

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Gafas de montaña graduadas

Tal vez hayas llegado aquí y te preguntes si además de la protección que ofrecen las gafas de la que estamos hablando en este artículo existe la posibilidad de que las lentes que incorporen corrijan a su vez la visión. Normalmente, la solución en toda actividad deportiva pasa por utilizar lentes de contacto con las gafas deportivas, siendo esta la opción más sencilla debido a que no implica ninguna modificación ni añadido a nuestros modelos, pero existen otras alternativas.

La primera opción es la de añadir un clip óptico al interior de las gafas para insertar ahí nuestras gafas sin las varillas. Al introducir un elemento entre las gafas y nuestros ojos puede provocar ciertos inconvenientes como la formación de vaho y que nos rocen las pestañas, sobre todo en el caso de lentes muy graduadas, gafas con curva base alta o en el caso de tener poco puente. En actividades de mucho movimiento, además, el clip óptico se manifiesta como algo inestable ya que habitualmente las gafas de corrección son más pesadas que las deportivas. Dado que esta opción es poco práctica en actividades de montaña, no se ofrece en Barrabes.

Lo más cómodo es acudir a la óptica para sustituir las lentes originales de las gafas de montaña por unas lentes graduadas con las mismas características. Esto es la opción más cómoda ya que no añade peso ni accesorios a nuestras gafas pero es mucho más cara y ya que de lo que has pagado por las gafas de montaña solo terminas aprovechando la montura.

Gafas para niños

Sabemos cuáles son las reticencias a comprar unas gafas de sol para montaña a un niño. Desde el “las romperá o las perderá” hasta el “no se las va a querer poner”, la inversión en unas gafas de montaña de niño o niña suele ser una decisión bastante discutida y, cuando es asumida, se hace habitualmente con resignación y acompañada de serias advertencias al pequeño o pequeña sobre la importancia de la compra.

Ha quedado claro a lo largo de este artículo la importancia de las gafas de sol en la salud ocular. En los niños, proporcionar la debida protección a los ojos es esencial por lo que implica en el desarrollo del niño y sobre todo porque los daños infligidos por la radiación ultravioleta no es solo inmediata sino que también se acumula en nuestras células.

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Es importante acostumbrar a los niños desde pequeños a llevar gafas en montaña.

Tanto para bebé como para niños algo más mayores, los modelos son ultrarresistentes y con categorías de lente entre la 3 y la 4. Están hechos con materiales plásticos de tacto suave y muy adaptables, además de, cómo no, lentes de policarbonato irrompibles en las condiciones habituales de uso incluso con los más pequeños, incluyendo además orificios en las patillas y cordón antipérdida. Las gafas pensadas para bebé suelen ser además reversibles, de una sola pieza y por lo tanto no precisan de bisagras ni elementos desmontables.

Esperamos haberte ayudado con esta pequeña guía. Puedes echar un vistazo a la sección de óptica de nuestra web o pasarte por nuestras tiendas para elegir el modelo que más te conviene.

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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Comentarios

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2 comentarios

2. pricipiante - 28 Jul 2021, 12:46
Pienso igual que Juanxu. Los que necesitamos graduación tenemos grandes problemas con el uso cómodo de gafas de sol. Las graduadas o no son suficientemente oscuras, o no son polarizadas, etc. Un acople sería buena solución, pero ¿cual y como?

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1. Juanxu - 28 Jul 2021, 09:44
Hola bon dia Quisiera saber si tienen un artículo sobre gafas de sol de montaña graduables. Veo que este artículo está muy bien trabajado con una vision y explicación muy aclaradora pero cuando hace falta graduación nos vemos que perdemos capacidades. Graduables o con acoples serian interesantes para no quedar excluidos los que amamos la naturaleza y la montaña de siempre per tenemos una cierta edad Muchisimas gracias

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