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Equipamiento ligero en montaña. Claves para elegir correctamente

El fast & light, la moda de ir rápido y ligero, se ha impuesto progresivamente en los últimos años por sus innegables ventajas frente al material tradicional. Sin embargo, ¿todo es tan bueno como nos lo pintan? Te explicamos aquí diferentes modos de poder elegir qué es lo que más nos conviene, conocer los materiales más adecuados y saber por dónde empezar a ahorrar peso.

Ulf Kuehner Vaude
Foto 01. El material ligero, una ventaja cada vez más apreciada. Foto: Ulf Kuehner / Vaude.

En el mundo del comercio de material de montaña estamos acostumbrados a que, tras la aparición de un producto con éxito, las siguientes versiones que van saliendo en temporadas posteriores incorporen entre sus mejoras un ahorro del peso del producto.

Esa quimera de aumentar la ligereza manteniendo las prestaciones y, a ser posible, sin incrementar precio es una de las mayores aspiraciones del usuario final y la causa de desvelos de los departamentos de ingeniería de los fabricantes. Porque ¿quién no prefiere un material más ligero a otro más pesado de las mismas características cuando se trata de transportarlo encima?

Y es que la clave está ahí. A veces, conseguir materiales más ligeros se realiza a costa de sacrificar durabilidad, comodidad y seguridad, tres puntos básicos y normalmente irrenunciables en la equipación montañera. Encontrar un producto en los mejores niveles de peso sin que sacrifiquen esas tres características tan ansiadas es un reto que cada vez más marcas logran alcanzar.

Traemos aquí el primero de una serie de artículos específicos sobre material ligero y ultraligero utilizado en diferentes actividades como las carreras por montaña, el trekking de varios días, la escalada o el esquí de travesía, asumiendo que la ola de material ultraligero atrapa muchas más disciplinas de las aquí mencionadas.

¿Qué es el material ultraligero?

Aunque la respuesta parece obvia, si lo analizamos en detalle no lo es tanto. La primera y más evidente respuesta es que el material ligero o ultraligero es aquel en el que el peso se ha reducido a lo mínimo conservando, en la medida de lo posible, las mismas condiciones que otro producto análogo.

Y es que en ese “en la medida de lo posible” tenemos la clave. Aunque lo habitual es que las características de un producto ligero se mantengan muy parecidas a su equivalente de peso estándar, hay que asumir que en cierta medida las prestaciones de un producto ligero no siempre van a ser las mismas que su análogo, pero que se van a compensar con las ventajas que ofrecen. En lograr encontrar el equilibrio entre las ventajas e inconvenientes de las que luego hablaremos está la buena elección del material.

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Pero hay más. A veces metemos en la categoría de ultraligero material que no lo es, pero sí tiene características muy ventajosas en otros apartados como la compactabilidad. Un ejemplo muy claro de esto son las colchonetas hinchables o autohinchables: de mayor peso que las tradicionales de espuma, su capacidad para reducir volumen cuando las transportamos y su gran comodidad y aislamiento a la hora de utilizarlas, las convierte en uno de los elementos favoritos del usuario fast & ligh a pesar de ser significativamente más pesadas que las esterillas clásicas.

Revolución tecnológica

La investigación científica y a veces la casualidad llevan a crear materiales sintéticos con características óptimas para su utilización en montaña: la poliamida (nailon) o el poliéster para el textil o las cuerdas, neopreno por su capacidad aislante, la fibra de carbono por su ligereza y resistencia, el teflón por impermeabilidad y transpirabilidad, espuma EVA por amortiguación… El listado es interminable.

Otras veces no hay que salirse de la tabla periódica para descubrir elementos con perfectas características para su utilización como material de montaña. Las aleaciones de aluminio, de hierro (acero) o de titanio principalmente, junto con los tratamientos realizados al carbono proporcionan productos con un equilibrio perfecto entre resistencia y ligereza.

Cada cierto tiempo siguen apareciendo nuevos materiales o combinaciones diferentes de los ya existentes que permiten una mejora en las características finales del producto de montaña. Esa mejora puede traducirse en unas mejores características técnicas, como aislamiento y protección frente a las condiciones atmosféricas adversas, o un menor peso y un volumen inferior.

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Pero no solo en el descubrimiento de nuevos materiales tenemos las ventajas de la ligereza y la compactibilidad: procesos de conservación de la comida como la liofilización que permiten incluso prescindir de los platos para comer; complementos energéticos que dan reservas para actividades intensas y que caben en un bolsillo; sistemas de potabilización que hacen innecesario transportar agua durante largas distancias; la utilización del domo geodésico, la popular tienda de campaña tipo iglú, que ostenta la mayor eficiencia posible de espacio interno respecto a materiales exteriores utilizados; colchonetas autoinflables; la simple y eficiente funda de compresión… la tecnología, los procesos, la investigación y el diseño colaboran también con los materiales en el mundo ultraligero.

Ventajas del material ultraligero

Cada vez son menos las personas que desprecian el material ultraligero. Antiguamente asociada a una pérdida de calidad, la ligereza de un producto despertaba los recelos de montañeros de la vieja escuela que asociaban el peso de un producto con la resistencia, el confort y la seguridad.

Si bien esa premisa muchas veces sigue siendo cierta, lo habitual hoy en día es que el material ultraligero mantenga esas prestaciones incorporando ventajas nuevas a nuestra actividad.

Aunque ciertos materiales tradicionales como el cuero, la lana o el plumón siguen teniendo gran vigencia, se nos hace difícil concebir mochilas modernas sin mesh, mosquetones que no estén hechos de aluminio, zapatillas con elastómeros como amortiguación… elementos con sobrada reputación para la función para la que han sido diseñados y que proporcionan innegables ventajas.

Entre las ventajas más destacadas de utilizar material ultraligero en actividades de montaña, la más evidente e innegable es la de que supone realizar un menor esfuerzo. Esto implica menos cansancio y poder terminar la actividad prevista en las mejores condiciones, lo que se traduce en una mayor seguridad al minimizar el riesgo de pérdida de concentración por fatiga y los consiguientes accidentes o lesiones.

Equiparnos con materiales livianos y compactables permite así mismo llevar siempre todo lo imprescindible o, dicho de otro modo, no descartar nada por tener un volumen o un peso excesivos. A veces, sorprende ver cómo algunos grupos prescinden de material tan esencial en su actividad como de los botiquines, ropa de abrigo o iluminación por falta de espacio o exceso de peso.

Sea to summit
Vivac con material ultraligero y ultracompactable. Foto Sea to summit

Otra ventaja es la de poder afrontar actividades de mayor envergadura. El material ligero, habitualmente menos voluminoso, permite utilizar menos espacio para transportar más material, lo que da la posibilidad de afrontar retos más serios: cuerdas más largas en menos volumen, mayor cantidad de víveres sin aportar peso, sacos ligeros y compactables para dormir cómodos a mayor altura… las posibilidades de exploración y aventura que nos permiten los modernos materiales son inmensas.

¿A qué renunciamos con el material ultraligero?

Acabamos de poner un ejemplo con las colchonetas autohinchables. Aunque el propósito de este artículo es dar a conocer las ventajas del material ultraligero, tenemos que exponer igualmente las limitaciones del mismo y hacer ver en qué circunstancias lo ultraligero no es la mejor opción.

Damos por hecho que a estas alturas de lectura ya habrás comprendido que rebajar el peso del producto no debería ser sinónimo de reducir la calidad o renunciar a prestaciones o, al menos, que las ventajas de la ultraligereza compensen la pérdida de durabilidad o comodidad. También asumimos que has comprendido que realizar una actividad fast & light no debería implicar el prescindir de material esencial o modificarlo.

Deberíamos asumir con humildad las capacidades propias para saber qué podemos hacer con material ligero nos puede ahorrar algún disgusto. Cambiar botas por zapatillas en terreno de montaña o la capacidad de resistir temperaturas bajas con solo un cortavientos son situaciones que no son soportables por todo el mundo.

Si realizas una comparativa, en casi todos los casos comprobarás que el ahorro de peso es inversamente proporcional al ahorro de dinero. Incluso a veces esa proporcionalidad inversa se transforma en más desproporcionada cuanto más ligero es el material. No te vamos a engañar, los materiales, el diseño y los procesos que hay detrás de la equipación ligera no son especialmente económicos.

La importancia de elegir bien dónde empezar a aligerar

No siempre 100 gramos pesan como 100 gramos. Trataremos de explicar esta aparente paradoja. Si vas a empezar a renovar tu material de montaña te aconsejamos que lo hagas en aquella equipación que vas a notar de inmediato.

En cada pisada, las piernas realizan un esfuerzo de levantar nuestros pies y desplazarlos. Si esa función de desplazamiento la lastramos con más peso en cada pie, obviamente necesitaremos un esfuerzo extra para realizarla. Sin embargo, si ese mismo lastre lo atamos a nuestra cintura, el esfuerzo a realizar será menor que llevándolo en los pies. Con esto queremos ejemplificar que el ahorro de peso se siente más en determinada equipación.

Esquís, calzado, bastones o cascos son productos en los que, por su utilización alejados del centro de gravedad del cuerpo humano en posición vertical estática, ubicada generalmente en la pelvis en los hombres y un poco más abajo en las mujeres, tienen que realizar más esfuerzo para vencer el peso. Es ahí, en la equipación de manos y pies por su situación como extremidades pero sobre todo por sus constantes movimientos repetitivos, y también en la cabeza, donde notaremos más nítidamente el ahorro de peso de nuestro material. Cascos, botas, bastones... en este material notaremos más la rebaja de 50 gramos que en una cifra superior en un saco de dormir, por poner un ejemplo.

Madison Rose / Leki
Bastones y zapatillas, buena decisión para empezar a aligerar. Foto Madison Rose / Leki

En otros casos como aquellos artículos que van metidos al fondo de nuestra mochila como tienda de campaña, saco de dormir, cartuchos de gas, comida o ropa más voluminosa, el aligeramiento no será tan claro salvo que sea muy significativo o vaya acompañado de una reducción de peso de todo el resto de material.

Principales materiales ligeros utilizados en equipación de montaña

Atrás quedaron los años en los que prácticamente cualquier elemento de metal que incorporaba nuestro material de montaña se realizaba en acero. El acero (recordemos, aleación de hierro con una pequeña cantidad de carbono) es una material económico y muy resistente, pero algo pesado cuando tenemos que llevar mucho equipamiento: su densidad es de 7’8 gramos por centímetro cúbico.

A pesar de su progresiva sustitución por elementos más ligeros, el acero sigue siendo el principal componente de productos de seguridad sometidos a importantes solicitaciones como crampones y piolets, así como elementos en los que la resistencia sea un indispensable como anclajes de escalada o que vayan a estar sometidos al roce de la cuerda como ciertas partes de dispositivos aseguradores, poleas, bloqueadores o maillones.

Aluminio

Sin embargo, el aluminio es el material preferido por los fabricantes de material de montaña. Una resistencia más que suficiente y una densidad de solo 2’8 gramos por centímetro cúbico para el aluminio 7075, su aleación más valorada y, por encima de casi todo, una gran disponibilidad y bajo coste hacen de este elemento un gran aliado del montañero.

Encontramos aluminio en casi todo el material que requiera una estructura rígida de nuestra equipación destinada a sostener cargas: varillas de tiendas de campaña, armazones de mochilas, mobiliario de camping y, por supuesto, todo lo relacionado con la escalada, desde mosquetones a aseguradores y friends.

Fibra de carbono

Mención aparte merece el incipiente y, por ahora, escaso uso de la fibra de carbono en el material de montaña. Su bajísima densidad de 1’77 gramos por centímetro cúbico y su enorme resistencia lo convierten en la mejor relación resistencia/peso, aunque todavía no ha logrado vencer a una de sus peores características para el siempre sensible bolsillo del montañero: su precio elevado.

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La habitual exposición a golpes del material de montaña lleva a utilizar la fibra de carbono en contadas ocasiones: bastones de trail running, placas de rigidez en botas de alpinismo y expedición, botas de esquí de alta gama o la reciente utilización como placa de estabilidad y propulsión en el único modelo de zapatilla de trail running con placa de carbono, la Flight Vectiv de The North Face.

Titanio

El titanio es otro de los elementos ligeros que nos suenan, pero de los que no estamos acostumbrados a ver en gran cantidad dentro del material de montaña. Su extremada resistencia y su alto precio, más aún que la fibra de carbono, lo restringen a un segmento de producto muy concreto y minoritario.

Generalmente en el material de montaña es utilizado por características que no tienen que ver con la ligereza ya que con una densidad de 4'54 gramos por centímetro cúbico no es tan ligero como el aluminio o la fibra de carbono: en anclajes de escalada que necesitan una alta resistencia a la corrosión, como los emplazados en ambientes marinos, o en menaje de camping y el forro interior de los neoprenos de barranquismo por su capacidad de aislamiento térmico. Otros elementos como las piquetas de las tiendas de campaña de alta gama, sí tienen en su increíble resistencia y gran ligereza la razón de estar fabricadas en titanio.

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Dada la gran resistencia del titanio, puede fabricarse equipación con mucha menos cantidad de material que otro artículo comparable realizado en elementos como aluminio de modo que, aunque algo más denso que este, el material realizado en titanio tiende a ser más ligero que el de aluminio.

Es muy probable que hayas oído hablar del Titanal e inmediatamente lo hayas asociado con el titanio. Pues bien, tenemos que sacarte del error. Este es el nombre comercial de una aleación de aluminio y otros elementos como zinc, magnesio y cobre, pero lamentamos informarte de que no hay ni un átomo de titanio en el Titanal, aunque sí que es bastante ligero, flexible y resistente, por lo que se utiliza generalmente en el mundo de los esquís y los bastones.

Magnesio

Más ligero y también más difícil de ver en el material de montaña es el magnesio, aunque también se trata de una aleación de aluminio con mayor proporción de magnesio y utilizado muy escasamente en los cierres de las botas de esquí de alta gama.

Policarbonatos

Polímero termoplástico y por lo tanto no metálico, más ligero que los elementos nombrados anteriormente. Con una bajísima densidad de solo 1’2 gramos por centímetro cúbico, es un material extremadamente ligero aunque no tan resistente como los metales o la fibra de carbono.

Relativamente económico y bastante resistente es utilizado en las pantallas de las gafas de montaña por su capacidad de filtrado de los rayos ultravioletas, así como en la calota de los cascos de alta gama.

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Materiales textiles ligeros

El polietileno de alto peso molecular, más conocido por su nombre comercial Dyneema, o el poliparafenileno tereftalamida, una paraaramida más conocida también por su nombre comercial Kevlar, son materiales extremadamente ligeros y resistentes que permiten su hilado. Otras veces, se logran materiales con una ligereza absoluta utilizando exclusivamente poliamida o poliéster seleccionando hilos de un grosor muy fino, como en el caso de tejidos como Pertex Quantum, por poner solo uno de los textiles más conocidos. 

Por este motivo son especialmente valiosos para la confección de materiales livianos o en zonas de refuerzo para prendas de montaña. La Dyneema se utiliza principalmente en aros de reunión para escalada, como cinta express o en elementos accesorios de las mochilas, como bucles de enganche o portamateriales, siendo el Kevlar utilizado en el textil para las zonas propensas a la fricción.

Barrabes

Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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