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Iniciación a la escalada para niños: material necesario y aspectos a tener en cuenta

Los primeros pasos en la escalada para niños y niñas resultan emocionantes y motivantes, aunque tal vez los adultos responsables de su cuidado tengamos algún problema para que su ilusión se vea recompensada cuando tenemos que elegir el material y las circunstancias adecuadas para su salida a roca. Te enseñamos aquí qué es lo que tienes que tener en cuenta para decidir bien.
Yann Corby / Boreal
Primeros pasos en la salida a roca. Foto: Yann Corby / Boreal.

Comienza el curso académico y tal vez entre las actividades extraescolares alguno de tus hijos o hijas haya querido apuntarse a escalada. Quizás este verano ha escalado algo o haya visto escalar y le ha motivado hacer eso tan espectacular y divertido.

Normalmente las actividades extraescolares serán en un entorno controlado (rocódromo o panel) en el que el único material obligatorio pueden ser los pies de gato, aportando la empresa encargada lo demás o no siendo necesario en el caso de búlder a baja altura.

En el caso de la roca, damos por hecho que los primeros pasos en la escalada los va a realizar con un adulto responsable que aportará el material colectivo necesario (cuerda de escalada, asegurador, conjuntos exprés, mosquetones…) para llevar a cabo las primeras vías. Te dejamos así mismo el enlace al artículo sobre iniciación a la escalada, para que tengas en cuenta algún detalle que tal vez se te haya pasado sobre cómo elegir el material en estas primeras veces. Con esa premisa, vamos a mostrar algunas nociones sobre lo que será necesario preparar para salir a roca, tanto en preparación como en material.

Logística previa

Entendemos la iniciación a la escalada con niños y niñas como aquel proceso de primera toma de contacto y aprendizaje elemental con la progresión vertical en pared, sea natural o artificial. No tiene por qué tener como objetivo ir más allá, simplemente puede ser pasar un día entretenido en una actividad diferente a las que acostumbran a realizar en esa edad.

Sea como actividad puntual, esporádica o habitual, la comodidad y seguridad de niños y niñas debe estar garantizada del mejor modo posible. No vale con dejar en el pie de vía al niño o niña y confiar en que se entretenga y esté bien, debemos planificar la actividad para garantizarnos que no haya ningún problema y que tengan ganas de repetir.

Según el lugar adonde vayamos tendremos que elegir un material u otro, siendo habitual tener que llevar como equipamiento individual del niño:

  • Sector o panel de búlder: pies de gato.
  • Rocódromo con dispositivos automáticos de autoaseguramiento: pies de gato y arnés.
  • Zona de escalada o rocódromo sin dispositivos automáticos de autoaseguramiento: pies de gato, arnés y casco.
  • Barrabes
    El material y la logística será diferente según vayamos a panel, bloque o pared.

    La actividad en familia o en grupo puede ser en rocódromo por la comodidad que supone el desplazamiento si disponemos de uno cerca y por las condiciones más adecuadas de seguridad al ser un entorno controlado, pero normalmente suele ser en la roca, en un entorno natural, donde se dan las mejores condiciones para que la experiencia montañera, más allá de la actividad deportiva en sí, sea gratificante para los pequeños.

    Busca una zona de escalada cercana, que el viaje en coche no se haga pesado ni molesto por posibles mareos. El sector en el que estemos tiene que tener un pie de vía que permita a los niños moverse con relativa facilidad y no tenga lugares peligrosos cercanos como caídas o ríos con caudal excesivo.

    La temperatura debe ser agradable con lugares de sombra y sol según las circunstancias (prevé un pequeño tarp en sectores soleados) y hay que llevar suficiente ropa para prevenir cambios de temperatura y condiciones climáticas y garantizar que nuestro peque esté siempre seco. La crema de protección solar y la ropa con factor de protección ultravioleta es un básico en estas edades, tenlo en cuenta. No olvides la comida necesaria y agua para pasar el día en el monte, así como un botiquín que permita curar los eventuales golpes y pequeñas heridas que puedan producirse.

    Llevar a otros niños y que haya afinidad entre ellos, así como juguetes con los que entretenerse mientras los adultos montan las vías o cuando se hayan cansado de escalar es una garantía de que se sientan a gusto y con ganas de repetir la experiencia. Una manta de juegos para que se tumben y jueguen ahí y no se manchen tanto y que nos permita recogerlo todo rápidamente en caso de cambiar de ubicación (al estilo de lo que hacemos con las cuerdas) es una solución práctica y sencilla.

    Durante las primeras veces en la pared, confórmate con que los pequeños realicen cortas y fáciles escaladas en polea. Puedes ir gestionando la tensión que le das a la cuerda según la dificultad del paso o la habilidad del pequeño. No todos los niños tienen la misma motivación para escalar o se sienten igual de seguros y cómodos una vez que se han elevado varios metros sobre el suelo; la mejor manera de que odien la escalada es obligarles a permanecer en la pared cuando han manifestado su miedo, un mal endémico de muchos padres escaladores que no pueden concebir que su hijo o hija no esté a gusto en la pared.

    Si tienes una zona de bloques cercana y en la que se den las condiciones adecuadas de comodidad y dificultad, puede ser una actividad sencilla y divertida ya que un solo adulto puede encargarse de todo, sin la necesidad de otro adulto para el aseguramiento mientras se montan las vías ni de tanto material como cuerdas o arneses, además de los "hierros" obligatorios en pared.

    Antoine Mesnage / SCARPA
    El búlder es una opción sencilla y cómoda respecto a la logística. Foto Antoine Mesnage / SCARPA

    Si sabes instalarlas apropiadamente, busca alternativas divertidas con cuerdas como columpios, puentes tibetanos a baja altura o tirolinas de pendiente moderada para que los niños se entretengan y vayan adquiriendo capacidad de gestionar maniobras y conceptos como chapaje, deschapaje o la utilización de cabos de anclaje y mosquetones. Puedes empezar a tutorizar ciertas acciones como ponerse el arnés y el casco y hacerle partícipe en el proceso de encordamiento antes de escalar.

    Anima y apoya cuando sea necesario, pero no agobies y haz que la escalada sea una experiencia agradable y motivante. Prevé que hay niños (y adultos) que aunque realicen la escalada bastante bien, pueden entrar en pánico en el momento de ser descendidos mediante el descuelgue. Realiza descuelgues desde poca altura al principio, a los pocos metros de empezar la vía, y progresivamente más altos para que vayan acostumbrándose a la sensación de estar colgando de una cuerda en altura, sensación que para nada es innata y en la que hay que ir poco a poco en la mayor parte de las personas.

    Además de ello, hacerles partícipes del medio en el que se mueven explorando la presencia de aves, animales terrestres y plantas y explicando la importancia de la biodiversidad y el respeto a la misma suele ser garantía de criar a futuros adultos responsables con el medio ambiente. Un paseo con un adulto identificando plantas, rocas y animales es una experiencia muy gratificante para los niños; si acompañas ese paseo de instrumentos como prismáticos o una lupa el interés por el mundo a descubrir se amplía de un modo increíble.

    Una última recomendación. Para los niños, sus padres o los adultos de referencia somos su mejor ejemplo: evita actitudes que no te gustaría que reprodujeran los pequeños y recuerda que el respeto a la naturaleza y la amabilidad con el resto de personas que se encuentran junto a nosotros, sea escalando o paseando, es básico para disfrutar de un gran día en el monte. Evita realizar ruidos innecesarios como gritos o música, no destroces nada ni rompas ramas ni rocas y trata de dejar el lugar donde has estado igual o mejor de lo que lo has encontrado.

    Yann Corby / Boreal
    Diversión y respeto a la naturaleza, dos pilares básicos. Foto Yann Corby / Boreal

    Casco de escalada

    Esencial en cualquier circunstancia, no solo durante la escalada sino también a pie de vía por todo lo que pueda caer de la pared, sean objetos naturales como rocas o ramas por el movimiento de quien escala o la cuerda o material de escalada desprendido accidentalmente. En ocasiones, estos objetos pueden llegar bastante lejos en sus rebotes por la pared, por lo que hay que tener extremada cautela y vigilar donde nos colocamos nosotros y los pequeños. Sobre la importancia de su utilización escribimos este artículo del casco en escalada y alpinismo que te invitamos a releer.

    Es importante acostumbrar al niño a llevar el casco. Los modelos actuales tanto de niño como de adulto son suficientemente cómodos y ventilados como para que en la mayor parte de las ocasiones ni nos demos cuenta de que lo llevamos puesto.

    La normativa que siguen los cascos de escalada de niño es la misma que se requiere para los adultos, pero los de niño están adaptados a las medidas infantiles y bastante reforzados en los laterales. Es decir, son auténticos salvavidas en caso de impacto tanto contra la pared como por objeto caído en altura, de modo que deberíamos evitar cascos de otras disciplinas con exigencias diferentes. El caso paradigmático de utilizar el casco de bicicleta para escalar presenta muchos riesgos; tanto las ventilaciones que no protegen de impactos superiores como las propias exigencias de la norma (una caída de un metro y medio en la norma de ciclismo) no son suficientes para lo que nos podemos encontrar escalando.

    Barrabes
    Casco Picchu de Petzl. De 48 a 58 cm. de perímetro craneal y válido para escalada y bici.

    Obviamente siempre será mejor un casco no específico que no llevar nada, pero existen modelos en el mercado de doble normativa que están homologados para escalada y para ciclismo; son una excelente opción por comodidad y resistencia para combinar con seguridad ambas actividades según optemos por una o por otra.

    Los cascos de escalada para niños se caracterizan básicamente por el perímetro craneal que abarcan, comenzando generalmente en torno a los 48 centímetros, una medida que el 75% de los niños y el 50% de las niñas suele tener al cumplir los tres años de edad. Esa medida mínima también la incluyen muchos cascos de adultos, por lo que, siempre que ajusten bien, es mejor utilizar con los niños un casco de escalada de adulto que no uno de niño de otra actividad.

    Optaremos por un casco que ellos mismos sean capaces de regular. Normalmente todos los cascos de niños son sencillos de ajustar y permiten al niño o niña cierta autonomía que les hace sentirse protagonistas y activos en la actividad. Si el casco se puede ajustar con una sola mano, permitirá además corregir fallos de regulación mientras están escalando.

    Arnés de escalada

    Pieza básica en el la primera escalada, más que ningún otro elemento de la equipación deberá ajustar perfectamente al niño y a la ropa que lleve en ese momento.

    Así como en al hablar del casco hemos mencionado que podría utilizarse uno de adulto siempre y cuando ajuste perfectamente, en el caso de los arneses la situación no se resuelve de un modo tan fácil. Aunque existen arneses de talla única para adulto que se ajustan a la medida de un niño, no suele ser una buena idea utilizarlos para ellos debido a las diferencias anatómicas entre niños y adultos. Tanto es así, que los arneses son el único elemento de la equipación de escalada que tiene normativa específica para pesos menores de 40 kilogramos.

    Así pues, la normativa EN-12277 especifica los diferentes tipos de arneses válidos de los que solo el tipo B es diseñado específicamente para niños. Ahora hablaremos de ello, pero si te interesa este tema, te recomendamos que eches un vistazo a los siguientes artículos:

    La normativa EN-12277 tipo B especifica las características de este tipo de arneses integrales recomendados para niños, como la resistencia necesaria y la anchura de las cintas que lo forman. De este modo, los niños pueden escalar con una anchura menor de cintas que les permita mejor movilidad y comodidad. Son los arneses más recomendados para edades tempranas, cuando las caderas no tienen todavía la anchura necesaria, por la seguridad que ofrecen al ser imposible que el niño se salga del arnés incluso en caídas cabeza abajo.

    No obstante, los arneses bajo normativa EN-12277 tipo B son integrales como los de tipo A, simplemente que están adaptados para personas de menos de 40 kilogramos de peso. Los denominados arneses integrales infantiles tienen el problema de que no suelen contar con anillos portamateriales, de modo que resultan inadecuados para asignar fáciles tareas a los niños durante la escalada como el deschapaje cuando suben de segundos o la utilización de cabos de anclaje.

    Barrabes
    Baby Adventure de CAMP. Arnés tipo B (integral para menos de 40 kg) para medidas junior

    Otros arneses, los más comunes, son los de tipo C adaptados a niños. Son arneses de cintura con las correas más estrechas al igual que los de tipo B con el objetivo de mejorar la movilidad y también con un ajuste más adaptado a tallas pequeñas. Estos arneses ya suelen venir con portamateriales y son de colocación y ajuste más sencillos que los de tipo B, por lo que se puede confiar en los pequeños para que sean ellos mismos los que se los pongan.

    Barrabes
    Arnés Energy Jr. de CAMP. Arnés de cintura tipo C pero adaptado a tallas infantiles

    Pies de gato para escalada

    Quizá uno de los elementos de la equipación de escalada para niños que más quebraderos de cabeza da a los adultos encargados de su elección sean los pies de gato. En el difícil equilibrio entre calidad, comodidad, rentabilidad por número de utilizaciones y precio, la elección de los pies de gato es la pieza que más tardamos en encajar en este puzzle de la equipación.

    Te recomendamos antes de seguir leyendo que le eches un vistazo a algunos de los artículos que hemos escrito sobre pies de gato:

    Vamos a partir de la base de que lo que queremos es que nuestro niño o niña disfrute de la escalada y para ello necesitaremos un pie de gato de la suficiente calidad tanto en materiales como en construcción para que se pueda progresar con facilidad por la roca y sin problemas de comodidad y para que llevarlos no nos cuesten disgustos. Las marcas importantes se esfuerzan por ofrecer estas características no solo en adultos, sino también en lo pies de gato junior. Una suela adherente y una confección cómoda y resistente son solo los pilares básicos de cualquier pie de gato.

    Barrabes
    Pie de gato Kirigami de adidas 5.10. Suela adherente y horma cómoda.

    Así como el casco y el arnés junior no se diferencian demasiado según los niveles de práctica, en los pies de gato sí que deberemos diferenciar entre la fase de iniciación donde buscaremos un calzado rígido, plano y simétrico para facilitar el apoyo y la comodidad, y una fase de progresión donde la elección será algo más blando, que aporte más sensibilidad en los apoyos cada vez más pequeños de la escalada técnica, además de ligeramente asimétrico y con cierto perfil curvo para mejorar la precisión en vías difíciles.

    En los pies de gato para niños y niñas hay que contar sobre todo con un diseño que permita la comodidad y que su uso prolongado no interfiera en el proceso de desarrollo del pie. Nos encontramos en un momento de crecimiento que puede afectar negativamente si usamos un calzado no adecuado; es por ello que los pies de gato de niños tienden a ser proporcionalmente más anchos que los de adulto debido a la comodidad necesaria y a la menor dificultad técnica de las vías que se van a realizar en época de aprendizaje.

    También las tallas suelen ser más holgadas, con un sistema de ajuste que en ocasiones permite que el mismo pie de gato sirva para un par de tallas diferentes, lo que suele ser menos técnico pero mucho más agradecido para el bolsillo de los progenitores. Esto hace que el uso del pie de gato se pueda prolongar unos cuantos meses más de lo que sería posible por el rápido crecimiento de los pies en estas etapas.

    Barrabes
    Ninja Jr. de Boreal. Pie de gato que permite dos tallas de uso.

    Cuando los niños han crecido y tienen capacidad para hacer una dificultad superior se necesitan soluciones más técnicas pero que también se adapten al volumen reducido del pie y que logren completar las posibilidades de escalada técnica que no pueden ofrecer los anchos y cómodos pies de gato para niños más pequeños. No es buena idea todavía, salvo que las tallas necesarias no se encuentren en los pies de gato junior, comprar pies de gato de adulto, ya que la existencia de placas internas de estabilidad para pesos mayores y ajustes no demasiado ergonómicos en la gama técnica no permiten una escalada fluida y un desarrollo adecuado en plena fase de crecimiento.

    Esperamos que este artículo de material y logística en la iniciación a la escalada para niños te haya resultado interesante y hayas aprendido. Si te has quedado con alguna duda, te esperamos para resolverla en nuestras tiendas físicas o en nuestra web, donde nuestro personal especializado está esperando para atenderte en lo que necesites.

    Tienda web: www.barrabes.com
    Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.

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