Vídeo: Adam Ondra, La Pedriza: El Elegido, 8b+/C a flash, Elemental, 8b+, 1ª escalada salida directa
Invierno de búlder para Adam Ondra. En su visita a la Pedriza, 8b+/C a flash, 1ª escalada de Elemental por su salida directa.
Cordinos, cintas planas, anillos textiles son esenciales en escalada, sobre todo cuando se trata de buscarnos la vida en escalada tradicional y para el montaje de reuniones si queremos hacer varios largos. También en espeleología, barrancos, escalada en hielo y alpinismo necesitaremos tener un buen surtido de cordinos y cintajos para poder salir adelante. Te enseñamos aquí todo lo que tienes que saber sobre cordinos y cintas en la escalada.
No, no todos los cordinos que puedes comprar están sujetos a una homologación. Bajo la denominación cordino o cuerda auxiliar se comercializan cuerdas de diámetros variados, pero la normativa EN-564:2014 y el estándar UIAA-102 establece sus requerimientos solo a los diámetros 4, 5, 6, 7 y 8 milímetros.
Por tanto, los cordinos de 2 y 3 milímetros que comercializan la mayor parte de las marcas no están homologados y deberían utilizarse solo como portamateriales o para reparaciones como sustituir cordones o tensores u otras maniobras de emergencia como cortar cuerdas por fricción.
Sí, la fabricación es la misma y los cordinos siguen la misma estructura de camisa y alma. Sin embargo, la proporción de camisa (parte exterior) respecto al alma (parte interior) es bastante más alta en los cordinos que en las cuerdas de escalada, lo que los convierte en muy resistentes en carga estática pero muy poco adecuados para resistir caídas.
La normativa es clara y exige resistencias mínimas que varían entre los 320 decanewtons (3’2 kN o aproximadamente 320 kilogramos-fuerza) del cordino de 4 milímetros a los 1280 daN del cordino de 8mm.
Hay una fórmula para calcular la resistencia mínima de un cordino una vez que conocemos su diámetro. La resistencia mínima en decanewtons (casi igual al kilogramo-fuerza) se obtiene multiplicando el cuadrado del diámetro por 20. Es decir, un cordino de 5 milímetros de diámetro aguantará un mínimo de 500 daN ya que (5²x20=500), aunque si el cordino es de pararamida (Kevlar) puede ser hasta tres veces más resistente.
El mínimo de resistencia que podemos encontrar en una cinta plana es de 500 decanewtons (5 kN), pero apenas se comercializan con esta resistencia. Lo habitual es encontrar cintas a partir de 10 kN, siendo la resistencia mayor cuanto más ancha es la cinta.
La normativa EN-565 UIAA-103 exige que en un lado de la cinta por metros se marque su resistencia mediante un código de hilos en el que cada hilo cosido longitudinalmente en una cara de la cinta representa 5 kilonewtons (unos 500 kilogramos-fuerza) de resistencia mínima. Un hilo indica que esa cinta tiene una carga de rotura deal menos 5 kilonewtons, con dos hilos esa cinta aguanta 10 kN, tres hilos son 15 kN, etc.
No, la norma de los anillos es otra diferente: la EN-566 y UIAA-104. Decimos anillos cosidos, pero la normativa de los anillos no especifica que la unión del anillo tenga que ser mediante cosido. En el caso de los anillos cosidos el número de hilos en la cinta no tiene ningún significado, ya que la resistencia mínima ha de ser de 22 kN siempre.
Al igual que pasa con las cuerdas dinámicas y las semiestáticas, la normativa de cordinos y cintas no especifica de qué material han de estar fabricados, siempre y cuando alcancen los requerimientos mínimos de resistencia.
Los materiales habituales son poliamida (nailon) o polietileno de alto peso molecular (UHMWPE o HMPE, Dyneema), pero tampoco es extraño encontrar materiales como pararamida (Kevlar) o poliéster. Bastantes marcas combinan algunos de estos materiales para obtener productos muy ligeros y resistentes.
Al igual que en todo el material textil, hay que tener un cuidado exquisito con los agentes externos que pueden afectar a una cinta o cordino, siendo la radiación ultravioleta del sol y la acción de los ácidos los más agresivos con el nailon, habitual material de estos elementos. Sobre el cuidado y mantenimiento de cuerdas, cordinos, cintas y otros elementos textiles puedes echar un vistazo al enlace para aprender más.
Sin embargo, conviene no olvidar que la resistencia de un cordino se ve reducida en cuanto realizamos un nudo al mismo (entre un 20 y un 60% dependiendo del nudo realizado y el material del cordino) y que otros factores como roces con aristas en el interior de un puente de roca pueden dañar también el cordino o cinta. Así pues, precaución con los cordinos y cintas que encontremos en la pared.
Obviamente, debido a la falta de elongación dinámica, un cordino será peligroso para escalar pero utilizar un cordino de 8mm para rapelar tampoco es la mejor de las ideas, a pesar de que muchas cuerdas de escalada o semiestáticas tienen este grosor.
El motivo es que la normativa de cuerdas semiestáticas (técnicamente, de baja elongación) exige una resistencia mínima de 1800 daN y otras características de absorción de impactos, nudabilidad, elongación... mientras que para los cordinos de 8mm la resistencia exigida es bastante menor (1280 daN) sin otras exigencias adicionales.
Aunque a lo largo de los años se ha podido ver multitud de elementos utilizados como cabo de anclaje por parte del colectivo escalador, a veces de un modo muy imprudente, desde el peligroso uso de los probadores de artificial (daisy chains) hasta aros de cinta y cordinos, estos están pensados para resistir carga, pero no para absorber energía. Desde 2018 existe la norma UIAA-109 que especifica los requisitos para homologar un cabo de anclaje, entre ellos transmitir menos de 10 kN en una primera caída, algo que ningún cordino garantiza por normativa.
Es importante que si acudes a una tienda a comprar cuerda para hacer un cabo de anclaje casero especifiques claramente que es para este fin. Te invitamos a que eches un vistazo a este enlace para descubrir qué elementos son válidos como cabos de anclaje.
No hay una norma establecida sobre esto y la respuesta depende sobre todo de la resistencia mínima necesaria para la maniobra a realizar. Generalmente, los diámetros más bajos (4 o 5 milímetros) se utilizan exclusivamente como portamaterial o para enhebrar pequeños puentes de roca cuando no caben otros diámetros mayores. Los cordinos de 6mm son muy adecuados para nudos autobloqueantes como prusik o machard y los de 7 y 8mm son los indicados para montaje de reuniones o rápeles, así como para enhebrar abalakovs.
A igual resistencia, la cinta tubular es mucho más flexible y tiene un tacto mucho más agradable que la cinta plana. Por estos motivos, la cinta tubular es perfecta por fácil nudabilidad y para arneses de fortuna, pero en el caso de tratar de enhebrar puentes de roca su gran flexibilidad juega en su contra. La cinta plana, más rígida, entra bien en pequeños orificios y resiste muy bien la abrasión.
De mucho éxito hace años e imprescindibles para escalada en hielo, las cintas disipadoras siguen siendo esenciales en escalada artificial, tradicional o en cualquier actividad en la que empleemos anclajes dudosos. La función es la de absorber la energía de una caída y evitar de este modo que la fuerza que recae sobre el anclaje lo arranque de su ubicación.
Son anillos largos de cinta, y por lo tanto homologados EN-566, cosidos en varios brazos que se desgarran con un impacto bajo (entre 1 y 2’5 kN, según los modelos). Aunque existen placas por fricción, el modo más común en el que absorben la energía de una caída es mediante desgarro de costuras, al estilo de como lo hacen los disipadoras de vías ferratas. Al recibir el impacto de la caída, las costuras se desgarran progresivamente frenando la caída y evitando un impacto “seco” sobre el anclaje.
La poliamida (nailon) es el material más polivalente y es el que funciona bien en casi todas las circunstancias que nos podamos encontrar, además de ser con mucha diferencia el material más económico, sin embargo otros materiales son mejores cuando queremos un uso más específico.
Los anillos cosidos de polietileno UHMWPE o HMPE (Dyneema) son especialmente buenos para montar reuniones por su resistencia, de modo que con mucho menos material y, por lo tanto, peso se pueden hacer aros de la misma resistencia que uno de poliamida. Por el mismo motivo, las cintas express de Dyneema permiten menos peso y espacio en el arnés, quedando mejor posicionadas en el eje mayor del mosquetón al ser más estrechas. También son recomendadas para escalada en hielo y corredores por su baja capacidad de absorber agua.
La pararamida (Kevlar) es excepcionalmente rígida y resistente al corte, por lo que funciona muy bien para enhebrar puentes de roca, clavos muy metidos o como sustituta del cable en los empotradores.
El polietileno (Dyneema) no es válido para utilizar como nudo autobloqueante por sus dos principales problemas: su bajo punto de fusión (145ºC), fácilmente alcanzable al deslizar cuerda con cuerda, y su tendencia a deslizar. Por este último motivo, hay que evitar realizar anillos anudados de Dyneema y utilizar siempre anillos cosidos de fábrica cuando queramos este material. Cuando se utiliza en cintas express, su delgadez es un inconveniente para acerar si no podemos/queremos forzar el paso en libre.
La pararamida (Kevlar) es tan rígida que para la confección de anillos precisa de un pescador triple, dejando además unos cuantos centímetros de sobrante en los cabos. No se debe olvidar también que la pérdida de resistencia del nudo en el Kevlar es significativa. Aunque debido a su altísima temperatura de fusión mucha gente la utiliza en nudos autobloqueantes, tenemos que estar seguros de que la podremos utilizar para este fin ya que, a veces, su rigidez no es buena aliada de estos nudos al impedir que “muerda” bien la cuerda de progresión o rápel. La mejor manera de confiar en que el anillo de aramida valga como nudo autobloqueante es hacerse con uno específico para este fin.
Tienda web: www.barrabes.com
Tiendas Barrabes: Barcelona, Benasque, Jaca, Madrid O'Donnell, Madrid Ribera de Curtidores, Zaragoza.
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