Encuentran viva a la montañera francesa desaparecida en Añisclo hace 10 días

<i>“Bebí agua de los arroyos y me alimenté con hojas que vi comer a los pájaros”</i>. Tras 10 días perdida sin poder ser encontrada, la francesa Teresa Bordeais apareció ayer con vida y en estado satisfactorio tras permanecer casi 11 días en el fondo del barranco de la Pardina, en el Cañón de Añisclo. Lo complicado de la orografía, la vegetación y lo aislado de la zona han dificultado su localización hasta que casi se había perdido toda esperanza

No es una historia muy común la de la francesa Teresa Bordeais, vecina de Lecousse, en la Bretaña. El pasado día 26 de junio realizaba una travesía por la zona de Añisclo-Pineta junto a 13 compatriotas más, uno de los cuales, el guía, era su propio marido. Tras abandonar Nerín, su rastro se perdió cerca del barranco de Capradiza, en el Cañón de Añisclo, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

El operativo de búsqueda se puso en marcha de inmediato. Pero se trata de una zona en la que la presencia de excursionistas y montañeros es mínima, con profundos barrancos cuyo fondo está constituido por una vegetación selvática que los hace casi intransitables y a los que los barranquistas -únicos que podrían aventurarse en ellos- tienen prohibido el acceso por estar dentro del Parque Nacional. Aunque se peinó la zona, no se encontró ningún rastro de Teresa, de 61 años de edad. Los rápeles para descender al fondo de los barrancos han sido una constante.

Ayer, con las esperanzas ya casi perdidas, se realizó un esfuerzo conjunto por parte de una veintena de agentes de los grupos de rescate de Boltaña, Jaca y Benasque, con la intención de realizar una exhaustiva búsqueda por los fondos de los barrancos. En un principio, el helicóptero de Benasque no pudo volar debido a las malas condiciones climatológicas, pero finalmente llegó, y a los miembros del grupo de rescate que en él volaban les pareció ver algo en el fondo del barranco de la Pardina, barranco contiguo al de Capradiza, en donde fue vista por última vez.

Efectivamente, se trataba de Teresa Bordeais. Y como pronto pudo comprobar el médico que acompañaba al grupo de rescate, en bastante buen estado, tras haber permanecido casi 11 días sin alimentos y perdida en la montaña. Además, durante estos 10 días, las tormentas en la zona han sido una constante. No tenía ningún rasguño, aunque se encontraba desorientada. Fue trasladada al hospital San Jorge de Huesca, en donde ayer por la tarde se le realizaron pruebas, y en donde ha pasado la noche.

Teresa afirma que no se ha movido del lugar en donde la han encontrado durante todo este tiempo, con la esperanza de que la localizaran. A no perder esa esperanza ha ayudado el vuelo de helicópteros que escuchaba, lo que le hacía saber que no habían abandonado su búsqueda. No le ha faltado agua, ya que se encontraba en el barranco, pero se ha alimentado, según afirma, de hojas que veía comer a los pájaros.

En declaraciones a Heraldo de Aragón, Marcel Bordeais, el marido de Teresa, afirma que “ha sido increíble, es la noticia más feliz que he recibido en mi vida, nadie podía imaginar que mi mujer seguía viva a estas alturas”.

No se recuerda en los valles un caso de supervivencia parecido. Ahora tendrá que permanecer unos días en observación en Huesca, antes de poder regresar a su domicilio.


Cañon de Añisclo. Foto: J.M. Marquez Campon (Photobarrabes)

Deja tu comentario

Sé el primero en comentar este artículo.