Búsqueda en avalanchas con DVAs ¿Rango de búsqueda vs Facilidad de uso? Pros y Contras
En alpinismo, en esquí de travesía, ¿siempre es mejor tener el DVA de mayor rango de búsqueda? Depende. Lo vemos con el Ortovox Diract Voice.
En el año 2500 antes de Cristo un anónimo artista grabó una líneas en una piedra de feldespato en la isla de Rodódy, en el corazón de Noruega. Los trazos representan un cazador con unas largas tablas en los pies. Se trata de la primera representación de un esquiador que existe.<br> La necesidad del traslado en la nieve para cazar se ha visto sustituida por el placer del deslizamiento. Un largo viaje para la humanidad, que no debe hacernos olvidar la raíz en donde nació una pasión. 4.500 años después, volvemos a ella.
Las montañas más altas de Escandinavia se encuentran
en en esta zona, integrada por varias cordilleras
y montañas de más de dos mil metros.
Clima muy riguroso y acceso complicado en invierno
que se suaviza en primavera, la época más visitada.
Se encuentra bastante cerca de la estación de esquí
más internacional y cosmopolita de Noruega: Hemsedal.
Una buena red de refugios, todos con parte libre y
equipada, ayuda a explorar el macizo. El acceso desde
Oslo es relativamente rápido pero en algunas ocasiones
es imposible en pleno invierno por la cantidad
de nieve acumulada. Los accesos en coche a veces
son delicados y se necesita que estén abiertos. Algo,
por cierto, que se repite en toda Noruega en los inviernos
de alta innivación.
Su cumbre más visitada el Galdh ø piggen (2.469m)
accesible desde Juvasshytta o Spirterstulen. 1.400
metros de desnivel y una etapa final de 5-7 horas.
Más posibilidades: el archiclásico de todas las primaveras,
el Storebj ø rn (2.222m) o el sencillo Stetinden
(2.020m).
Una de las mejores y más bellas zonas para el freeride
y esqui de montaña del sur de Noruega. Cientos
de montañas que se levantan desde el mar y esquiadas
de la mejor calidad.
Andalsnes es el mejor punto de partida. Un pequeño
pueblo posado sobre un fiordo de cuento.
Tiene una de las mejores innivaciones de Noruega y
su “powder” es famoso en todo el mundo. Pero ojo:
al estar bastante al sur y cerca del mar, las condiciones
de la nieve pueden cambiar muy rápidamente.
A finales de marzo o abril es normal encontrarla ya
transformada.
El clásico Sm ø rbotntind (1.188m), una cumbre visitada
por familias enteras los domingos, y santuario
de los amantes del telemark. La espectacular cumbre
rocosa del Blanebba con sus vistas a la pared del
Troll, para muchos la mayor pared de Europa con sus
1.100 metros. El Hesten (1.620m), el Kj ø vskardtind
(552m)o el Skjervan (1.545m) son otras posibilidades.
Pero nadie puede dejar de visitar el Kirketaket
(1.439m), quizá el descenso con esquís más conocido
de todo el sur de Noruega. Un tótem para el esquí
de montaña de medio mundo. ¿Por qué? Una pala
homogénea, delimitada por ambas vertientes de manera
sutil y con una inclinación perfecta. Parece que
alguien puso exquisito gusto a la hora de moldearla.
En las islas Lofoten hay algo más que pueblos pesqueros
y bacalao. Estas islas abrazadas por el océano
y aisladas de tierra firme tienen posiblemente los
decorados más hermosos de todo Noruega. Calzarse
los esquís en la playa y terminar los últimos giros a
escasos metros del mar es lo habitual. Sentir un mar
abierto y luminoso mientras ganas altura y escuchas
el crujir de la nieve.... sensaciones casi exclusivas de
este lugar. Poco visitado y eso sí, con una meteo un
poco “particular”.
Las esquiadas no son muy largas, ya que apenas hay
desniveles que superen los 1.000m, pero el paisaje
es sobrecogedor. Subir a la puntiaguda cumbre del
Geitgaljartinden y desde allí dejar volar la vista hacia
un horizonte sin montañas en el que tan sólo se abre
el océano puede ser uno de los momentos más “intensos”
en la vida de un esquiador.
Más cumbres: Torskmannen (755m) y su directo descenso
hasta el mar, el popular Smatindan (701m) o el
remoto Runfjellet (803m), con su pala final.
Svolvaer, su capital, tiene una hospitalidad y tranquilidad
que el invierno acrecienta. Una bahía salpicada de casas de colores, barcos y vida en el interior de las casas.
Desde B ø do, el centro administrativo de la zona,
también es posible alguna buena esquiada. El Mj
ønestind (1.058m) es la mas cercana a la ciudad.
Una cumbre familiar que los fines de semana se convierte
en una auténtica fiesta.
En estas latitudes ya se respira el Ártico: inviernos
de nueve meses y temperaturas bajo cero durante
prácticamente todo el año. Aquí la nieve polvo está
asegurada pero el frío puede trastocar algunas salidas.
Temperaturas de -20ºC son normales. La mejor
época va de finales de marzo a finales de abril.
Su base de operaciones es Troms ø, una pequeña
ciudad con una biblioteca enorme y uno de los aeropuertos
más al norte del continente.
La cumbre clásica entre los freeriders de fin de semana
partiendo de la ciudad es el Tromsdaltiden
(1.238m). Una soberbia esquiada de 1.000 metros de
desnivel con muchas posibilidades. Se accede desde
Troms ø en apenas 20 kilómetros a través del valle
de Tromsdalen.
Pero si hay una zona con magia al norte de Noruega
esa es la península de Lyngen. Una isla alargada y
trazada de norte a sur unida al continente por un pequeñísimo
istmo de tierra.
Aquí las posibilidades se multiplican exponencialmente.
Desniveles pronunciados y considerables hacen
las delicias de cualquier amante del esquí.
El Daltinden (1.52 m) dibuja un recorrido imaginado
y soñado por cualquier esquiador: casi 1.200 metros
de descenso ininterrumpido sobre una pendiente de
libro con nieve polvo asegurada en su vertiente norte.
Es tal la calidad de este “antro” de perdición para
esquiadores que subimos en el mismo día dos veces
su pala cimera.
Un mapa nos ayudará a buscar docenas de posibilidades
en los recovecos de su geografía: el Jiehkkevarri
(1.834m), su punto más alto, que exige un nivel
técnico alto y un desnivel abultado para ascender a
su cumbre. El Storgalten (1.219m), faro natural del
norte de la isla, espectacular y muy venteado, y que
presenta un desnivel directo hasta el mar. Y más cimas:
Tafeltind (1.395m), Istinden (1.495m) y su brutal
descenso directo hasta la playa, o Kavringtinden
(1.289m).
Son sólo algunas pistas. ¡Queda tanto por explorar!
Noruega tiene más de 2.500km de norte a sur. Y toda
su geografía parece haber sido creada para esquiar.
Hace cuatro años compartíamos una cálida conversación
con Arne despues de bajar del Rundfjellet, en
Lofoten. Un maravilloso día de esquí, de nubes, de
nieve polvo. Al llegar abajo y despedirse, con el coche
repleto de esquís y botas, bajo la ventanilla y nos dijo:
“recordad que la esencia del esquí no es otra que
“ser” nieve; quien lo consigue , flota en la nieve polvo
más que el resto”.
Noruega es única. Y su nieve también.
















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