Marc Batard llega al Everest en busca de una nueva ruta normal que evite la Cascada del Khumbu

El gran alpinista francés Marc Batard se encuentra en el Everest con el objetivo de abrir una vía que evite la cascada del Khumbu.

Marc Batard con Sajid Sadpara y Alan Batard, en la aproximación a Everest. Foto: Alan Batard
Marc Batard con Sajid Sadpara y Alan Batard, en la aproximación a Everest. Foto: Alan Batard
El francés Marc Batard, a sus 70 años, ha retomado con fuerza la pasión por las montañas que caracterizó la primera mitad de su vida. Su objetivo principal es llegar de nuevo a la cumbre del Everest sin O2 en 2022.

En estos momentos se encuentra junto a su grupo en Namche Bazaar, de camino hacia esta montaña que le hizo mundialmente conocido cuando el 26 de septiembre de 1988 la ascendió sin oxígeno en 22 horas y 29 minutos. Ese día se convirtió en la primera persona en escalar el Everest sin O2 suplementario en menos de 24 horas.

El motivo de su expedición actual es consolidar un proyecto que le ronda por la cabeza desde hace un tiempo y que tiene como objetivo hallar una solución a un problema actual: encontrar un trayecto que evite el gran riesgo que supone cruzar la cascada del Khumbu. Un riesgo que, con el cambio climático, está aumentando cada año y que incluso ha obligado a suspender alguna temporada, además de provocar numerosas muertes.

Los derrumbes y colapsos están aumentando, y los trabajadores de altura, que se ven obligados a cruzar en numerosas ocasiones la cascada, incluso a trabajar días dentro de ella en cuanto intentan equiparla, son los más perjudicados, jugándose la vida constantemente.

En el interior de la Cascada de Hielo del Khumbu. Foto: Alex Txikon
En el interior de la Cascada de Hielo del Khumbu. Foto: Alex Txikon
Marc Batard afirmó en primavera que había encontrado una manera de evitar este riesgo a través de una nueva ruta hasta el campo 1, y que solo quedaba comprobarla por medio de una inspección más precisa, intentándola si es posible. En ello se encuentra, junto a su hijo Alan, Sajid Sadpara (Batard comenzó este proyecto junto a su desaparecido padre), Passang Nuru Sherpa, los guías franceses Yorick Viion, Gérard Menard y Lucien Boucansaud, y los doctores Nadine Laborde y Deny Marqués de Almeida.

Ya están en la aproximación por el Khumbu, y se espera que en breve alcancen el campo base y comiencen con su trabajo. De momento, Batard no ha dado detalles, pero la nueva ruta parece transitar por la cresta rocosa a la derecha de la cascada.

Marc Batard

El alpinista francés, nacido en 1951 en Aquitania, comenzó su andadura montañera en los Pirineos a la edad de 18 años. Pronto demostró unas cualidades fuera de lo común y, menos de 2 años después de su primera escalada, quedó en el puesto 22 en las pruebas francesas de acceso a aspirante de guía. Se habían presentado 200 experimentados candidatos.

A los 23 años, tan solo 5 después de su primer contacto con la alta montaña, se convirtió en la persona más joven hasta ese momento en escalar un ochomil sin O2 suplementario, alcanzando la cumbre del Gasherbrum II.

Fue la primera de una serie de actividades adelantadas para la época que asombraron al mundo, todas ellas con una característica común: la combinación de rapidez, dificultad y soledad. Escaló el pilar suroeste del Makalu en solitario en 18 horas, el Cho Oyu en 19 y, como hemos dicho, el Everest en 22 horas y 29 minutos. También holló la cima invernal del Dhaulagiri.

Sobre la dureza de su escalada al Everest en menos de 24 horas cabe decir que perdió 8 kilos durante la misma. Algo especialmente significativo si tenemos en cuenta que, debido a su constitución, es un porcentaje muy alto de su peso corporal: mide 167cm, partió del campo base con 54kg y regresó con tan solo 46kg. “Alcancé el límite extremo de mi cuerpo”, afirmó tiempo después.

A los 43 años abandonó el alpinismo de élite para dedicarse a sus hijos y a otras de sus pasiones, entre ellas la pintura. Hasta que decidió volver a las grandes montañas, con el objetivo final de un nuevo Everest sin oxígeno. Comenzó por el Aconcagua, vio truncado su objetivo por la pandemia, continuó con una expedición al Annapurna la pasada primavera y, 3 décadas después, el techo del mundo le espera en 2022.

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