Bianco Invisibile, 800m, 6c, M7, AI5, apertura invernal en Mont Blanc
Alpinismo y escalada invernal en la Aiguille Blanche de Peuterey. Apertura de Bianco Invisibile para Cazzanelli y Vidoni.
Avanza el intento ligero de cima invernal en Nanga Parbat para Barmasse y Göttler: llegan a los 6.200m y pasan la que denominan “la peor noche de nuestras vidas”.
Así resume Herve Barmasse la incursión que acaban de realizar él y David Göttler en la vertiente del Rupal del Nanga Parbat, en la que han alcanzado los 6.200m y dormido en su pequeña tienda de vivac a esa altura. “La noche más dura de mi vida; he aprendido lo que significa verdaderamente el frío”, afirma el italiano refiriéndose al cambio de tiempo que les alcanzó y que les obligó a regresar al campo base a la mañana siguiente.
Ha sido un nuevo paso en la compleja aclimatación que exige la pared de Rupal: con un campo base que se sitúa a 3.500 metros, y con unas dificultades que comienzan desde el primer metro, ocurre que, tras superar casi 3.000m de desnivel, muy técnicos, en la muralla, te encuentras conque apenas has sobrepasado los 6.000m; en cualquier otro ochomil, un esfuerzo así te habría situado muy cerca de cumbre.
Para realizar un intento así, como el que se va a las Jorasses, se necesitan varias cosas: una experiencia y técnica fuera de lo común en el alpinismo -ambos las tienen-, una perfecta planificación -la realizan- y, por último, una ligereza que les permita realizar incursiones muy rápidas en la montaña. Tienen que ser muy exactos en el equilibrio entre no dejar de llevar nada necesario y no cargarse con un peso que les impida la acción. “Mi mochila pesa unos 10 kg, más el litro de bebida isotónica”, explica Barmasse. “Podría haber pesado menos pero, honestamente, no puedo pasar sin la música, así que llevo el teléfono y las baterías, lo que es un lujo muy pesado a una altitud en la que 100 gramos hacen una diferencia”.
La primera noche llegaron a los 5.000m e instalaron su tienda de vivac. A la mañana siguiente, tras alcanzar de forma rápida los 5.600m, entraron en un corredor con terreno mixto, “un lugar con dificultades concentradas”. Tras varios largos llegaron a la arista y plantaron de nuevo su tienda. “Allí arriba era maravilloso. El sol se escondía tras el horizonte, mientras la temperatura caía a -30ºC. Por la mañana no pudimos continuar, llegaron las nubes y la nieve, no había visibilidad. No podíamos escalar más, y decidimos esperar y pasar la noche. Pero la siguiente noche nos preparaba una sorpresa. Ya la contaré más adelante”.
Se refiere al empeoramiento y el viento que le hace afirmar, a alguien de su experiencia, que fue la peor noche de su vida. Cuando cuenten los detalles sabremos en concreto qué ocurrió.
Pero, sea como sea, algo está claro: habiendo dormido dos noches a 6.200m, es posible que una cordada como la de David Göttler y Herve Barmasse estén ya capacitados para intentar la cumbre, si las condiciones lo permiten.
Lo sabremos en un futuro próximo.
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