La Corte Suprema de Nepal obliga a limitar los permisos y los helicópteros en el Everest

Nuevo intento de acabar con la masificación y la polución en los ochomiles. En este caso, a cargo de la Corte Suprema de Nepal.

Everest, Lhotse, Ochomiles
Imposiciones judiciales en Everest y ochomiles. Foto: Javier Camacho

Dentro del habitual sainete del Everest y otros ochomiles, faltaba por intervenir la justicia. Hasta ahora: según informa la prensa nepalesa, la Corte Suprema de Nepal ha emitido una orden de obligatorio cumplimiento que regulará tanto la cantidad de permisos en el Everest como los vuelos de helicóptero en la montaña.

Según el procedimiento actual, el gobierno concedía los permisos que fueran necesarios según demanda. En lo sucesivo, si se cumple el mandato judicial, deberá limitarse a un número determinado que evite los atascos y masificación en campo base y altura, y no podrá concederse ningún permiso hasta que esta cifra sea decidida.

También emite un fallo sobre una petición judicial referente a un litigio de interés público presentado por el abogado Deepak Bikram Mishra, por el que se prohíbe el uso de helicópteros desde los campamentos base hasta las cumbres de los ochomiles, excepto para rescates de emergencia.

Y por último, dentro de los mandatos anunciados, añade la obligatoriedad de compilar una lista exhaustiva de todo el material que las diferentes agencias y expediciones llevan a la montaña. Una fianza será exigida. La lista será comprobada en la montaña antes de que comience la ascensión y antes de abandonarla; si se ha retirado en su totalidad, se devolverá el depósito monetario.

La Corte Suprema motiva toda su argumentación en el contexto en el que los desastres naturales están afectando al país. “Parece imperativo para el estado emprender medidas de especial protección y cuidado para responder al impacto del cambio climático en montañas y glaciares, siguiendo el mandato constitucional de la responsabilidad del estado hacia el medio ambiente y sus ciudadanos. El turismo contribuye significativamente a la producción de basura a gran escala, incluyendo excrementos humanos y plástico. Los glaciares se asientan sobre roca y, según se derriten, los restos contaminan los ríos, degradando las fuentes de agua de las comunidades que viven cauce abajo”.

En realidad, excepto en lo referente al límite de permisos, todo esto ya lo planteó hace unos meses la municipalidad rural de Khumbu Pasang Lhamu junto al Sagarmatha Pollution Control Committee, bajo el nombre de Base Camp Management Procedure 2024. Pero, a la hora de la verdad, las dificultades de tránsito por la cascada del Khumbu, entre otras cosas, debilitan las buenas voluntades, y se acaba haciendo lo que viene a apetecer. Hace poco, tras conseguir la cima del Annapurna, muchas personas fueron llevadas en helicóptero desde el campo 3 hasta Katmandú, evitando así el arriesgado descenso y permitiéndoles cenar a sus anchas en un buen restaurante de la capital del país el mismo día de cumbre.

Quizás ante la intervención judicial las cosas pueda cambiar para la próxima temporada.

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