La nieve obliga a abandonar la expedición al Manaslu de Alex Txikon y Simone Moro

Un año más, el Manaslu invernal no permite ni tan siquiera pasar del campo 1; fin a la expedición de Alex Txikon y Simone Moro.

El equipo de Alex Txikon paleando en el Manaslu. Foto: Alex Txikon
El equipo de Alex Txikon paleando en el Manaslu. Foto: Alex Txikon
Las grandes nevadas que caen en el Manaslu invernal son legendarias, pero lo de este año ha sobrepasado cualquier expectativa. Prácticamente puede afirmarse que no ha dejado de nevar desde la última semana de diciembre hasta ahora.

En medio, un caos que les obligó a abandonar el campamento justo antes de que cayera una avalancha sobre él, días y días cayendo nieve que no les permitía dejar de palear a turnos día y noche, so pena de quedar enterrados (como casi le ocurrió a Oswaldo Rodrigo Pereira por dormirse tan solo 2 horas), y un resultado tan justo como dos visitas al campo 1, sin haber podido pasar de él.

Quedan aún dos semanas de invierno, pero la nieve de los últimos días ha dejado en tal estado el material y tiendas de campo base que se han visto obligados a regresar a Katmandú, en donde están valorando los desperfectos, que han sido cuantiosos.

“Después de una noche nevando sin parar en el CB y paleando sin tregua, estamos de vuelta en Katmandú. La dureza del invierno ha machacado todo nuestro material así que ahora nos quedan días de trabajo por delante para reparar todo. Estamos con pena de haber tenido que bajar del CB, pero la meteo no nos ha dejado otra opción. Ha sido muy duro, sobre todo las noches paleando nieve sin parar. Así que hemos agradecido la ducha y dormir sin oír avalanchas. Llevamos todo el día currando en la sede de Seven Summit Treks para reparar las tiendas y que se sequen al sol para poder ir empaquetando todo”, declara Alex Txikon.

Simone Moro, por su parte afirma que “el problema es que realmente no se puede llegar más allá del Campo 1. A partir de él, cuando empieza la verdadera escalada, el peligro de las avalanchas es muy alto y el viento es un verdadero problema. Si el clima se mantuviera estable, podríamos incluso intentarlo, pero es que sigue nevando. Hoy todos los que compartimos esta experiencia, juntos, hemos mirado cara a cara a la realidad y hemos decidido finalizar aquí la expedición”.

Un año más, se demuestra la enorme dificultad de conseguir una cumbre en un ochomil durante el invierno. El problema no son solo las durísimas condiciones, aptas solo para los más preparados de entre los grandes, sino que puede ocurrir, y de hecho ocurre a menudo, que sean tan extremas que ni siquiera permitan un intento. O como en este caso, pasar del campo 1.

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