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BLOG | NOTICIAS | 16 de Diciembre de 2004

Un viento feroz expulsa a Jasper y Glowacz del Murallón

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Un viento feroz obligó a los alemanes Robert Jasper y Stefan Glowacz a renunciar a su intento de abrir una nueva vía en la pared norte del Murallón, en la Patagonia. Después de varios días esperando una oportunidad, su último intento se reveló inútil, por lo que tendrán que regresar sin poder escalar los últimos 150 metros hasta la cima.

Foto: www.robert-jasper.de 
Los huracanes son el peor enemigo en la Patagonia 

Hacia el 8 de diciembre, el tiempo empezó a mejorar. "No mucho, pero aquí somos modestos", dijo Robert Jasper a través del teléfono satélite para su página web. "Así que enseguida nos metimos en la pared, como habíamos planeado. Queríamos una última oportunidad y aquí estaba".

Los dos escaladores habían ascendido ya 800 metros de pared y sólo les restaban otros 150 para llegar a la cima. El terreno era conocido y estaba equipado con cuerdas fijas. Sin embargo, la mejora climatológica había sido un espejismo. Un viento huracanado soplaba alrededor de los alemanes, acompañados por el fotógrafo Klaus Fengler, y a mitad de pared las piedras y témpanos de hielo silvaban sobre sus cabezas.

"Subíamos por las cuerdas fijas que habíamos instalado", contó Jasper. " Pero estas latigaban salvajemente, se tensaban como cuerdas de guitarra y tiraban violentamente de los puntos de sujección. Mientras subíamos, descubrimos en varias ocasiones partes dañadas en las cuerdas".

Foto: www.robert-jasper.de 
Cara Norte del Murallón 

La situación se había vuelto muy complicada. Durante los días que habían tenido que permanecer fuera de la pared, el famoso infierno de viento y hielo patagónico había hecho mella sobre las cuerdas. "Jumeando forzábamos partes de la cuerda que estaban por enima nuestro. Teníamos que confiar plenamente en cuerdas sin poder probarlas. Se habían convertido en un peligro mortal".

"Un infierno"

En esa situación, la retirada se hacía ineludible. En buenas condiciones, escalar hasta el punto alcanzado en su última incursión en la pared, a 150 metros de la cumbre, había costado una semana. Sin utilizar las cuerdas, la pareja no tenía tiempo suficiente para completar su escalada. "Un infierno", así lo describió Daniela Jasper tras conversar con su marido, que regresó a un Campo Base donde las tiendas habían sido prácticamente arrasadas por el huracán.

Según aseguran, la expedición Murallón 2006 ya les ronda la cabeza, pues los 150 metros que se quedaron sin escalar parecen escocer su orgullo. De momento, dejan tras de sí una vía incompleta de quince largos y 800 metros con dificultades extremas, de 7c / A2.

El Murallón parece ser el vínculo que mantiene unidos a los dos escaladores germanos, que antes del año que pasado, cuando se asociaron para afrontar con éxito, por las mismas fechas, la escalada del espolón norte, nunca había formado cordada.

Fuente: www.robert-jasper.de


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