Se dan a conocer los Piolets d’Or 2022; seria advertencia sobre los medios y estilo

La organización da a conocer los galardonados con los Piolets d’Or 2022 a las mejores actividades alpinísticas de 2021.

Sean Villanueva en su Moonwalk en Fitz Roy. Foto: Sean Villanueva
Sean Villanueva en su Moonwalk en Fitz Roy. Foto: Sean Villanueva
El jurado de los Piolets d'Or 2022, compuesto por Conrad Anker, Alex Bluemel, Genki Narumi, Paul Ramsden, Patrick Wagnon y Mikel Zabalza, concede 2 galardones y una mención especial, que serán entregados en la ceremonia que tendrá lugar en Briançon del 18 al 20 de noviembre.

Hay que recordar que ya se anunció la concesión del Piolet d'Or a la carrera alpinística de una vida al esloveno Silvo Karo.

Junto a la mención especial, que es para el trío ucraniano que consiguió la primera escalada al Annapurna III, Piolet d'Or publica un apéndice en el que explica por qué una actividad así, que probablemente podría considerarse como la mejor de los últimos años, no ha obtenido el máximo galardón.

Un aviso para navegantes y una interesante reflexión sobre los medios que podéis leer al final de la noticia.

Piolets d’Or

1ª ascensión al Saraghrar NO, 7.300m

Los georgianos Archil Badriashvili, Baqar Gelashvili y Giorgi Tepnadze viajan al Hindu Kush, entre Pakistán y Afghanistán, y consiguen la primera al Saraghrar NO a través de una ruta de 2.300m, ED2 o 6b ruso, M5, A3+, 80º-90º.

Les llevó 7 vivacs, entre el 3 y el 10 de septiembre de 2021, con una noche añadida durante el descenso.

Vía al Saraghrar NO. Foto: Archil Badriashvili/American Alpine Journal
Vía al Saraghrar NO. Foto: Archil Badriashvili/American Alpine Journal
El jurado ha valorado la elección de una cima virgen en una zona remota y apenas explorada, un acercamiento honesto a una pared no intentada anteriormente, en puro estilo alpino por un equipo pequeño, con altas dificultades por encima de los 6.200m, encontrándose las claves entre 6.500m y 7.000m. Todo ello con alto nivel de compromiso.

Travesía Moonwalk; primera travesía integral de sur a norte del macizo del Fitz Roy, solo

Una de las actividades más mediáticas del año: el belga Sean Villanueva consigue la primera travesía integral al Fitz Roy, en solitario, de sur a norte, desde la Aguja de l’S hasta la Aguja Guillaumet.

Ya en 2014, los estadounidenses Tommy Caldwell y Alex Honnold realizaron esta travesía en sentido inverso. Por ello recibieron un Piolet d’Or en 2015.

7 años después, Sean Villanueva se embarca en el skyline -que él denomina Moonwalk- que forma la Aguja del’S, Aguja de Saint Exupéry, Aguja Rafael Juárez, Aguja Poincenot, Aguja Kakito, Cerro Fitz Roy, Aguja Val Biois, Aguja Mermoz, Aguja Guillaumet Sur y Aguja Guillaumet.

Moonwalk al Fitz Roy para Sean Villanueva. Foto: Rolo Garibotti, Patagonia Vertical
Moonwalk al Fitz Roy para Sean Villanueva. Foto: Rolo Garibotti, Patagonia Vertical
Partió el 5 de febrero con 30 kilos y comida para 10 días, saco de dormir, una pequeña tienda y, como no puede faltar en su caso, una flauta.

El 10 de febrero finalizaba tras 5 kilómetros de escalada, 4.000m de desnivel positivo vertical y dificultades de 6c, 50º.

Mención especial

Annapurna III, 7.555m, 1ª escalada de la arista sureste

Por fin, tras 40 años de intentos, uno de los mayores problemas inescalados del Himalaya, la arista sureste del Annapurna III (7.555m), fue resuelto por la cordada ucraniana conformada por Nikita Balabanov, Mikhail Fomin y Viacheslav Polezhaiko.
La gigantesca arista SE del Annapurna. Foto: Nikita Balabanov
La gigantesca arista SE del Annapurna. Foto: Nikita Balabanov
Fueron 18 días en la pared: 15 de ascenso y 3 de descenso. Partieron con 40 kilos y comida para 12 días, por lo que en 4 jornadas tan solo pudieron comer 1 barrita por persona y día y, además, a falta de dos días, se quedaron sin comida y sin gasolina.

Por si fuera poco, el tiempo no les acompañó, y la mayoría de días sufrieron nevadas no anunciadas entre las 10 y las 3 de la tarde.

Vía ucraniana arista SE Annapurna. Foto: Expedición ucraniana, American Alpine Journal
Vía ucraniana arista SE Annapurna. Foto: Expedición ucraniana, American Alpine Journal
Finalmente, al descender a 5.000m, llamaron a un helicóptero que les evacuó de la montaña.

La Carta de los Piolets d’Or y el uso del helicóptero: consideraciones éticas y medio ambientales

Junto a las dos actividades ganadores y la mención especial, la organización de los Piolets d’Or envía unas consideraciones acerca de por qué no han concedido el galardón a una actividad histórica como la del Annapurna III.

Explican que la aproximación es tremendamente compleja, difícil y peligrosa, a través de la garganta de Seti Khola. Este hizo que las expediciones de 2007 y 2010 ni siquiera pudieran alcanzar la montaña.

Desde entonces, 4 nuevas expediciones, entre las que se encuentra la ucraniana, han empleado el helicóptero para llegar a la base de la montaña.

Además, estos últimos llamaron de nuevo al helicóptero para que los evacuara. Un miembro del equipo fue trasladado de nuevo en un vuelo a la montaña para recoger el campo base. El mismo día del descenso ya se encontraban todos en Katmandú.

Según los organizadores, el proposito de los Piolets d’Or no es solo reconocer las mejores ascensiones del año anterior, sino también usar los galardones a las mismas para promover mensajes éticos “en relación a nuestra actividad como alpinistas”, en la línea con la clasificación de la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Así, la Carta afirma que “el estilo y medios de la ascensión prevalece sobre la búsqueda del objetivo en sí misma”. La aproximación, de esta manera, se convierte en un importante asunto ético y medioambiental. La Carta afirma que, cuando un lugar no puede ser alcanzado por transporte regular, o a través de los propios medios, debe de dejarse la actividad para las siguientes generaciones.

También incide en un criterio fundamental: respeto al medio ambiente. Y aquí es cuando Piolets d’Or da su opinión sobre el problema de los helicópteros en el Himalaya.

“En la última década el uso de helicópteros para acceder al Himalaya se ha extendido de forma masiva, especialmente en Nepal, donde, además, no están regulados. Alquilar un helicóptero para alcanzar el campo base de ochomiles, y trasladarse de campo base a campo base para hacer ascensiones rápidas, se ha convertido en algo común para quienes tienen recursos financieros suficientes. Esto en un país en el que, tradicionalmente, a los campo base se ha accedido a pie con la ayuda de porteadores locales.

Quienes visitamos la alta montaña vemos, más que nadie, el gran peaje que el calentamiento global está exigiendo al medio ambiente. Es cierto que una parte significativa de la huella de carbono de una expedición se debo a los vuelos internacionales, pero el uso sistemático de helicópteros en Nepal, y en muchos otros sitios, se está convirtiendo en algo muy problemático. Es responsabilidad de quienes practicamos el montañismo actuar responsablemente y limitar nuestro impacto".

De esta forma, quieren lanzar un claro mensaje: “la alta montaña y quienes viven a sus pies están siendo cada vez más dañados por el cambio climático. Por lo tanto, no apoyamos el uso de helicóptero para acceder”.

Así, a pesar de que el jurado considera que, desde un punto de vista alpinístico, la nueva ruta en el Annapurna III es uno de los mayores logros en los últimos años, ésta no cumple con aspectos fundamentales de la Carta y, por lo tanto, no puede ser galardonada con un Piolet d’Or.

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