Simone Moro regresa al campo base del Everest: “Hay demasiada gente; sería un suicidio”

“Estoy en el campo base. Mañana habría sido un desastre. Hoy había 210 personas subiendo por la cuerda fija. Imposible adelantarles, lentísimo, 6 ó 7 sin oxígeno, ¡pero el resto con oxígeno desde el campo 2! Para mí es imposible intentarlo sin oxígeno con esa enorme fila...he visto algunos que no saben cambiar el jumar de una cuerda a otra, y tienen que llamar cada vez a un sherpa para que lo haga.. Con todo esta gente mañana habría sido un drama para mi...preveía incidentes. Lo intentaré en otoño, ahora hay muertos por todos los lados”

Simone Moro alcanzó el campo 3, pero se bajó un poco antes de las franjas amarillas. Iba de camino al campo 4, desde donde pensaba partir a la medianoche hacia cumbre. “Para mí era imposible intentarlo sin oxígeno, con esa fila tan impresionante preveía un accidente.”

Su idea era intentar la travesía Everest-Lhotse, no sin antes haber hecho lo posible por rescatar el cuerpo de la ciudadana canadiense de origen nepalés que falleció días atrás en la antecima del techo del mundo. Pero se ha visto frenado por el impresionante atasco que, por segunda vez en 1 semana, está provocando esta especie de procesión de nazarenos hacia el techo del mundo. Una fila india de gente variopinta, con también variada experiencia y preparación para la montaña -nula en algunos casos-, que nos parecería fuera de lugar si nos la encontráramos en el Aneto, Sierra Nevada o Guadarrama, pero que en la cima del planeta adquiere, como bien afirmó el pasado domingo Ralf Dujmovits, carácter inverosímil y surrealista: “Apareció la pared del Lhotse, y fui testigo de algo que sobrepasa cualquier cosa que haya visto en mis 50 años de vida. Unas 200 personas subían en fila india por ella. Comienzan a usar oxígeno desde el campo II o el III, y comparten el mismo sueño: pisar la cima del mundo, no importa a qué precio. Entre ellos, los sherpas, acarreando las cargas de sus sahibs hasta el collado sur. Una visión extraña. Algunos hicieron cima; otros no regresarían” (Ralf Dujmovits, desde el collado sur del Everest).

Según declaraciones que el italiano realiza en su web local de referencia montagna.tv (Bérgamo), “mañana habrá 200 personas hacia cima, y pasado mañana otras 100...todos parecen locos por el Everest, pero el nivel a menudo es de vergüenza...he visto algunos que no saben cambiar el jumar de una cuerda a otra, y tienen que llamar cada vez a un sherpa para que lo haga...Con toda esta gente preveía un drama. Me encontraba bien, sin dolores de cabeza, pero tener delante 210 o más personas era un suicidio. Significa tener que esperar durante horas parado, y congelaciones aseguradas.”

Sin embargo, Simone quiere dejar claro que entiende lo que supone económicamente el Everest: “No quiero que mis palabras sean una queja a la situación. El Everest es por lo que la gente paga, y es lo que crea riqueza en Nepal. Así que lo que haré será intentar la travesía en otoño, o en otra época. Ahora es una locura. Hay muertos por todos los lados.”

Simone Moro: www.simonemoro.it


La caravana del Everest, fotografiada por Simone Moro. Mirando hacia abajo


Otra imagen de la caravana tomada por Simone. Mirando hacia arriba

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